La vida tras los muros de Archidona

Un interno se asoma a una de las ventanas del futuro centro penitenciario. /EFE
Un interno se asoma a una de las ventanas del futuro centro penitenciario. / EFE

SUR relata cómo es el día a día de los internos en el recinto utilizado como CIE

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Cuando los rayos del sol aún no han comenzado a asomarse por el horizonte, arranca el día en el futuro centro penitenciario de Archidona, que hace casi un mes fue habilitado como Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Hasta allí fueron trasladados más de medio millar de inmigrantes llegados a las costas del Levante español en patera. Sin embargo, no están todos juntos. Según ha podido saber este periódico por personas que trabajan en las instalaciones, se encuentran divididos en cuatro módulos, en los que hay una media de unos 140 inmigrantes en cada uno de ellos.

«Cada módulo es una especie de mini CIE». Las instalaciones se reparten de la misma forma: En la planta superior están las habitaciones en las que duermen los internos, mientras que en la baja se encuentra el comedor y las zonas comunes, como son un salón y un patio.

Se encuentran divididos en grupos de unas 140 personas en cuatro módulos que son idénticos

El día es igual en todos los módulos. Empieza en la planta superior. Sobre las siete y media de la mañana son los agentes de la Policía Nacional que custodian a estas personas los que dan la llamada para que se vayan despertando. Entonces disponen de una media hora para asearse antes de bajar a desayunar.

A las ocho de la mañana, los inmigrantes comienzan a descender a la primera planta. Tienen que atravesar el salón para llegar al comedor, donde les espera el desayuno. Es una sala con mesas y sillas ancladas al suelo, en la que estas personas deben formar cola y pasar por una especie de despensa en la que se sirven la comida.

Van desayunando por grupos, para después ir a las zonas comunes, donde permanecen hasta la hora de comer. Entonces, la rutina vuelve a repetirse por la tarde. Tras el almuerzo, que comienza a servirse sobre las 13.00 horas, los inmigrantes van de nuevo al salón o al patio hasta la cena.

Durante las horas que se encuentran en los espacios comunes, las personas recluidas pueden realizar diversas actividades. Muchas de ellas salen al patio, que se encuentra al aire libre, donde hay pistas de baloncesto y fútbol sala, en las que pueden practicar deporte.

El frío de estos meses hace que otras decidan quedarse en el interior de cada módulo. El salón cuenta con un gran televisor, sujeto a la pared y protegido por una jaula metálica y un cristal, y sillas –ancladas al suelo– dispuestas de tal manera que desde ellas los internos puedan ver las imágenes. Pero también se forman otros grupos que, por ejemplo, juegan a las cartas o hablan entre ellos.

También es durante el tiempo entre estas comidas cuando los miembros de Cruz Roja les prestan su atención. Un equipo de más de 20 personas, entre las que hay monitores, mediadores o trabajadores sociales, se despliega por cada módulo.

Los miembros de Cruz Roja se encargan de organizar actividades para los inmigrantes, les reparten ropa y se entrevistan con ellos, entre otras labores. Aunque disponen de los suyos, desde Cruz Roja les dejan usar sus teléfonos por si quieren ponerse en contacto con sus familiares.

Pueden recibir visitas. En los ratos que tienen entre las comidas, acuden a verlos sus familiares o sus abogados. También acudir al médico, algo que si es necesario se realiza mediante traslados.

Las cenas comienzan temprano. Sobre las siete de la tarde, tras lo que los inmigrantes regresan a las habitaciones hasta el día siguiente. Siempre según el relato de los trabajadores, las habitaciones son dobles. Cuentan con una litera, armario, lavabo, inodoro y una ducha dentro de la propia dependencia. Es dentro de ellas donde acaba el día. A las doce, se apagan las luces.

Un juzgado pide a Interior que informe sobre la decisión de habilitar la futura cárcel como CIE

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Vera (Almería) ha pedido a la Secretaría de Estado de Seguridad, dependiente del Ministerio del Interior, que informe sobre la decisión de habilitar la futura cárcel de Archidona como Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE). Así consta en un auto de dicho juzgado, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que se acuerda iniciar diligencias previas a raíz de la denuncia presentada por el sindicado Acaip por presuntos delitos de falsedad en documento público y desobediencia a la autoridad judicial.

Por su parte, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, recordó ayer que un juzgado de instrucción de Archidona archivó recientemente una denuncia referente al traslado de inmigrantes a estas instalaciones. Además, añadió que un informe de la Fiscalía «deja claro que se han seguido todos los procedimientos y se ha cumplido toda la normativa en esta materia».

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