Una vecina de Alhaurín de la Torre demuestra quién es su padre con la prueba de una colilla

Un detective recogió la colilla de un lugar público /CHRISTIAN HARTMANN
Un detective recogió la colilla de un lugar público / CHRISTIAN HARTMANN

Un juez estima la paternidad gracias a este análisis, mientras el abogado explica que este indicio, además de otros, permitieron llevar a cabo la prueba biológica positiva

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El tabaco mata. Pero también puede descubrir secretos guardados durante años. Y es que un juez ha estimado la demanda de paternidad interpuesta por una vecina de Alhaurín de la Torre contra un hombre, y declara que él es su padre biológico. La clave del caso ha estado en una colilla del demandado, según ha indicado el abogado Fernando Osuna.

El letrado, que representa a la demandante, ha explicado que se contrataron los servicios de un detective, quien, en un lugar público, recogió la colilla de un cigarro que había fumado el padre. «Contenía saliva y por lo tanto su ADN. Tras un análisis, el resultado fue positivo», ha apuntado.

Al respecto, ha señalado que este indicio, unido a otros como pueden ser diversos testimonios o el parecido entre ambos, llevó al juez a solicitar una prueba formal de ADN, en la que el magistrado, así como los abogados de las partes, estuvieron presentes. Esta prueba también dio un resultado positivo.

La madre y el padre se conocieron en los 70 cuando ambos trabajaban en Málaga

Ha sido uno de los aspectos que ha tenido en cuenta el juez a la hora de dictar la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico. En ella se precisa que tras la declaración de dos testigos, en las que se pone de manifiesto una relación sentimental de año y medio entre la madre de la demandante y el demandado, así como que este último admitió la existencia de relaciones sexuales. Todo ello, además del resultado de la prueba biológica, hizo concluir al juez que el demandado es el padre de esta vecina de Alhaurín de la Torre.

En la resolución judicial se recoge que la madre de la demandante, natural de Córdoba, trabajaba en los años 70 en Málaga como administrativa en una empresa privada de productos químicos. Por aquel entonces, el hombre, también nacido en la citada provincia andaluza, vivía en la capital costasoleña.

Siempre según se indica en la sentencia, comenzaron una relación que llegó a ser avanzada y conocieron los círculos personales de ambos, llegando a tener amistades en común. Así se dice que, fruto de ese vínculo, la mujer se quedó embarazada y que la relación entre ambos se mantuvo hasta que se conoció la noticia de que ella estaba encinta. Una vez fue que lo supo, «se desentendió por completo de ella, sirviéndose de excusas miserables, llegando a manifestar que no podía tener hijos».

«Ante esta situación, al sentirse sola, desamparada y desprotegida, ante la actitud pasiva» del hombre, la madre de la demandante intentó propiciar un acercamiento entre ellos. Llegó a llamar numerosas veces a su casa, aunque siempre le contestaban que el demandado no se encontraba en ella. Incluso llegó a ir a la vivienda, aunque él «siguió negando los hechos y evadiendo cualquier tipo de responsabilidad». Fue la última vez que los dos se vieron, tal y como explica la sentencia.

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