El Supremo concede 500.000 euros de indemnización a un preso mal diagnosticado por los médicos de la cárcel de Alhaurín de la Torre

Centro penitenciario de Alhaurín de la Torre/SUR
Centro penitenciario de Alhaurín de la Torre / SUR

El reo quedó en situación de gran invalidez tras sufrir una grave infección

EFEMálaga

El Tribunal Supremo ha concedido una indemnización de 500.000 euros a un preso por entender que si el diagnóstico de su enfermedad que hicieron los servicios médicos de la Prisión de Alhaurín de la Torre hubiera sido mejor, se hubiera evitado o al menos minorado su invalidez.

El preso quedó en situación de gran invalidez tras sufrir una grave infección (empiema epidural T3-T9 con compresión severa medular).

La Sala de lo Contencioso Administrativo del tribunal entiende que esa afección se habría evitado si le hubiesen realizado un diagnóstico distinto los médicos del centro penitenciario donde estaba ingresado.

Aunque los servicios sanitarios penitenciarios actuaron conforme a su criterio y de acuerdo a las circunstancias del enfermo y sus antecedentes, "es manifiesto que otro diagnóstico era admisible desde el punto de vista de la ciencia médica, lo cual remite a la pérdida de oportunidad", dice el tribunal.

Por ello, considera que "de haberse realizado un diagnóstico más acorde a los síntomas que ofrecía el paciente, se hubiese remitido a un centro donde pudieran haberle detectado con más antelación el empiema ya manifestado con síntomas, concurrentes con su enfermedad, pero evidentes".

De ese modo, "se hubiese procedido con mayor prontitud a realizar la intervención que finalmente fue necesario practicar, y existe una alta probabilidad de que el resultado de gran invalidez no hubiese llegado a producirse".

"En suma", dice el Supremo, "se ha privado al recurrente de la oportunidad de que otro diagnóstico que hubiera evitado, previsiblemente, el resultado lesivo o, cuando menos, pudo haber evitado su extremo resultado".

Así, la Sala ha estimado el recurso contencioso-administrativo interpuesto por el recurrente y su madre.

Los servicios sanitarios de la prisión argumentaron que el empiema epidural es una enfermedad muy poco frecuente y de difícil diagnóstico, que solo es posible su diagnóstico mediante una resonancia magnética que no puede hacerse en los centros penitenciarios.

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