Ronda llora la tragedia

Tres rondeños mueren en la India al sufrir un accidente de tráfico durante un viaje organizado en colaboración con una ONG

VANESSA MELGAR RONDA.

Así comenzó el viaje: Vicente amaba la India y su vocación de ayuda a los demás le llevó a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer, una ONG que desarrolla proyectos en este país. El director del Baba era su hombre en Ronda. Desde su centro de yoga, meditación y salud integral, desde la calle Granada, contagiaba su filosofía. Ésta caló en buena parte de rondeños que, desde hacía cinco años, viajaban a esta zona de Asia para conocer de primera mano la labor de la entidad, movidos por su espíritu solidario y anónimo. La última expedición de estos colaboradores y padrinos fue el pasado sábado.

El destino quiso que su bondad fuese, esta vez, esta fatídica vez, pública y que tuviese nombres y apellidos: Vicente Pérez, el director de 'Centro Baba', Josefa Morán, la maestra de toda la vida recién jubilada del colegio La Inmaculada y San José de la Montaña, la 'Seño Pepa', y Nieves López, la ecologista, miembro de Podemos Ronda y empleada de Unicaja, encontraron la muerte hace siete días a miles de kilómetros de su tierra al sufrir un accidente de tráfico. Con ellos también se fue Francisco Pedrosa, un joven de Granada, de la localidad de Vélez de Benaudalla, que vivía y trabajaba en Málaga, donde mantenía una fuerte amistad con una rondeña que le habló de la India y de los viajes de Vicente porque a ella le fue imposible ir este año. Ocupó su lugar.

Después de meses de preparación, ellos y sus compañeros, un grupo integrado por 13 personas en total, la mayoría de la ciudad del Tajo, volaron al sur del país hindú y durante cinco días se entregaron de lleno a la Fundación Vicente Ferrer. «Vamos a cruzar la calle en India», decía dos días antes del accidente Francisco en un vídeo, colgado en su perfil en Facebook, bromeando, con el particular acento granadino, con la empresaria rondeña Concha Márquez, que formaba parte también de la expedición y que logró salvar su vida. «India, un país donde lo humano te sobrecoge. Visitamos la impresionante labor de la Fundación Vicente Ferrer», transmitía Vicente desde su cuenta la jornada antes de la tragedia. Horas más tarde, ella se cruzó con ellos.

Salieron entre las cuatro y las cinco de la mañana del campus de la Fundación. Iban en un minubús hacia el estado de Tamil Nadú. Habían visitado un hospital de misioneros y pretendían hacer lo mismo en un orfanato, no de la Fundación, situado en una zona muy montañosa, al que llevaban material, como forros polares y gafas tras realizar una campaña de recogida. También tenían intención de conocer un templo. No llegaron a su destino. En una curva y tras recorrer 200 kilómetros, se cruzaron por desgracia con un camión que circulaba a gran velocidad y que invadió su carril, arrollando el vehículo de los rondeños cuya parte delantera quedó literalmente reducida a un amasijo de metal. Los que ocupaban esas plazas, murieron en el lugar de los hechos, también el conductor. El camionero se dio a la fuga.

Lo que estaba siendo un viaje increíble se convirtió en la peor de las pesadillas. «No ví mucho, perdí la conciencia y quedé entre hierros, me tuvieron que sacar», relató Concha Márquez desde el hospital de Bangalore en el que fue ingresada, junto con otros ocho heridos en el accidente. «Salimos sobre las cuatro de la mañana, paramos a desayunar, plátanos y café... estábamos pasando unos días increíbles...», añadió la rondeña que se recupera de los daños físicos sufridos y que espera, con más pesimismo, que puedan sanar los del corazón.

Mientras tenía lugar una de las tragedias más negras en la historia reciente de Ronda en la otra punta del mundo, ésta se despertaba en una mañana calorosa de sábado. Poco a poco se fue conociendo la noticia, primero de un accidente que habían sufrido turistas españoles en la India, de heridos, de una mujer muerta y de cuatro fallecidos... los familiares y amigos dieron la voz de alarma hasta que, por desgracia, se confirmó que las víctimas eran Vicente Pérez, Josefa Morán, Nieves López y Francisco Pedrosa.

Sin saber dónde ir, rotos de dolor a tanta distancia, muchos acudieron al Ayuntamiento. La alcaldesa, Teresa Valdenebro, decretó tres días de luto que acabaron este pasado miércoles, el oficial, porque el dolor por este suceso mantiene conmocionada desde entonces a la ciudad de Tajo que se ha volcado para arropar a los allegados de las víctimas. Las banderas del Consistorio se bajaron a media asta y hasta Ronda se desplazaron profesionales del Grupo de Intervención en Emergencias del Colegio de Psicólogos para atender a los familiares. El Ayuntamiento suspendió el Pregón de la Feria y Fiestas en honor a Pedro Romero, que estaba previsto para el pasado miércoles, a cargo del comunicador Enrique Romero (la concejalía de Fiestas y Tradiciones Populares, que encabeza la edil María José Sánchez, aún no ha concretado la fecha de la cita). 'Centro Baba' también abrió sus puertas, en el que muchos quisieron depositar flores y velas por los fallecidos. «Luces tan bonitas no dejarán de iluminar nunca», reza en un cartel en la fachada. Las redes sociales se han llenado de homenajes a los rondeños, de crespones negros, de fotografías... Los Reyes de España, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el líder del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis,... expresaron su pésame en Twitter, además de la Fundación Vicente Ferrer, de su cúpula, y el presidente de la Fundación Bancaria Unicaja, Braulio Medel, ofreció ayuda económica para la repatriación de los cadáveres. «Es como si nos hubieran quitado parte de nuestra energía. Eran personas entregadas para lograr un mundo mejor, para evitar la pobreza extrema y cuando ves que personas con este perfil humano sufren una tragedia como esta, te preguntas cómo es posible que sucedan estas cosas, nos deja a todos sin habla», declaró Jordi Folgado, director general de la Fundación.

El pasado lunes, seis de los nueve heridos regresaron a España, muy afectados, tremendamente afectados, y llegaron a Ronda. Antes, el Ayuntamiento convocó un minuto de silencio, que se convirtió en varios, en la plaza Duquesa de Parcent donde se dieron cita más de 300 personas. Salvador Pérez, hermano de Vicente, declaró: «No hay palabras para agradecer el apoyo que estamos recibiendo. Mi hermano ha muerto como los toreros, en el ruedo. La única satisfacción que nos queda es que ha muerto donde él quería... era muy especial», dijo entre lágrimas el conocido empresario que hace poco también perdió a su madre. En este homenaje estuvieron igualmente presentes, además de la alcaldesa rondeña, el regidor de Vélez de Benaudalla, Francisco Gutiérrez, y el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, entre otros, como la parlamentaria andaluza Rosa Torres, el diputado provincial José Antonio Torres, el alcalde de Arriate, Melchor Conde, y la ex Defensora del Pueblo, Soledad Becerril.

Mientras dos de los nueve heridos en el accidente, seguían evolucionando favorablemente en el hospital de Bangalore (y una tercera recibió el alta y, previsiblemente, ya ha regresado a España), el jueves por la noche llegaron a Madrid los cuerpos de los fallecidos desde Bombay en un vuelo tras una escala, al tiempo que en la ciudad del Tajo tenía lugar, en la céntrica Iglesia del Socorro, por la noche, una Vigilia de Oración en memoria de los fallecidos, en la que, nuevamente, muchos vecinos mostraron su pesar.

Desde la capital madrileña, los cadáveres se trasladaron a Ronda y al municipio granadino, donde familiares, amigos y vecinos en general pudieron, el viernes, casi una semana después del accidente de tráfico, velarlos. En el caso de Ronda, la capilla ardiente se instaló en el Tanatorio 'El niño Jesús' y funeral se ofició en la Colegiata de Santa de la Encarnación La Mayor, por la tarde. Fue entonces cuando se escenificó la tragedia que se derramó por la localidad. Por deseo expreso de los familiares, el cortejo fúnebre salió por la tarde del citado tanatorio y partió, bajando desde el polígo industrial 'El Fuerte' hasta el centro, hasta el corazón del conjunto histórico, acompañado por un reguero de personas, hasta la magistral Santa María que acogió en su seno a Vicente, Josefa y Nieves y a decenas de personas vestidas, por dentro y por fuera, de negro que le brindaron el último adiós a sus paisanos. Sus familiares quisieron que tuvieran un buen gesto más, pidiendo a las personas que tenían intención de enviar o depositar flores, que las sustituyeran por donativos. Así, se instaló una urna en el tanatorio y la recaudación se dirigirá a la Fundación Vicente Ferrer. «Estas heridas, llegarán a sanar, pasará el tiempo y todo volverá a su lugar, reanudaremos nuestras vidas pero quedará una cicatriz profunda que llevaremos con orgullo», escribía en Facebook Juan Manuel López, hermano de Nieves. Jaime Banderas, el cuñado de Josefa, dijo: «Encima que van a echar una mano allí, a los más desfavorecidos... el destino», lamentó.

A Ronda le costará olvidar la tragedia de la India que ha marcado muchas vidas. El municipio se ha despedido de tres de sus paisanos más solidarios, de tres luces que seguirán brillando en el firmamento de sus seres queridos. Fueron a entregarse y ayudar a los más pobres y se dejaron la vida. Así acabó el viaje.

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