Rivera Ordóñez se despide a hombros en Ronda

Francisco Rivera Ordóñez /HUGO CORTÉS
Francisco Rivera Ordóñez / HUGO CORTÉS

Logró dos orejas en un toro de regalo en la Goyesca, donde se cortó la coleta en una emotiva tarde

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Pasaban pocos minutos de las ocho y media de la tarde y la noche se cernía sobre las piedras de la bicentenaria plaza de Ronda, cuando su amigo Juan Ignacio Alonso, tijera en mano, cortó la coleta a Francisco Rivera Ordóñez, poniendo así fin a poco más de un cuarto de siglo de trayectoria profesional que inició en este mismo ruedo en 1991, año de su debut. Testigos de este histórico y emotivo momento fueron los espectadores que llenaron los tendidos, su hija Cayetana y los compañeros de cartel en la 61º edición de la tradicional Corrida Goyesca: el rejoneador Diego Ventura y los matadores El Fandi, Sebastián Castella –sustituto del anunciado José María Manzanares–, Miguel Ángel Perera y Cayetano. Fue el preludio a ser izado en hombros por los propios matadores y su apoderado, El Tato, y salir en volandas por la puerta grande Pedro Romero.

Fue el epílogo a tres horas de un festejo singular –primera vez en la historia que en la Goyesca actuaban un rejoneador y cinco matadores–, donde Rivera Ordóñez fue el protagonista principal, todos los actuantes le brindaron sus faenas (hubo profusión de abrazos y gestos de cariño), los actuantes, excepto Perera, pusieron banderillas, sobresaliendo el par con las cortas que puso con doble quiebro Cayetano en el sexto de la tarde, y la suerte de varas fue una simulación.

Crónica social

‘Limonero’, de la ganadería de Daniel Ruiz, herrado con el número 53 y castaño de capa estaba llamado a ser el último toro que lidiaría Rivera Ordóñez –recibió una gran ovación antes de iniciar su actuación–, pero no fue un animal apropiado para el lucimiento y el triunfo. El diestro madrileño de raíces rondeñas se fue a portagayola, recibiéndolo con una larga cambiada. Luego se estiró a la verónica, rematando con dos medias que tuvieron sabor. Banderilleó junto a El Fandi, destacando el tercer par que puso por los adentros. Brindó a Juan, el chófer que le ha acompañado durante su etapa de profesional por las distintas plazas, una faena en la que no hubo lucimiento dada la descompuesta embestida del burel. Cuando toreaba por la izquierda, ‘Limonero’ le pegó un arreón propinándole una voltereta en la que quedó en el suelo a merced del animal que, afortunadamente, no le hirió. Rivera Ordóñez se levantó y sacó la casta que ha definido su trayectoria volviendo a la cara del burel con varios desplantes. Estuvo mal con los aceros: dejó tres pinchazos.

Consciente de que no era la despedida deseada, cuando recogió la ovación del respetable pidió un toro que tenía de reserva –no estaba ni reseñado como sobrero– y que llevó el hierro de Jandilla. Saltó al ruedo en séptimo lugar y lo recibió con dos verónicas y una media con enjundia. En el caballo, el burel se apagó y se afligió. Rivera Ordóñez banderilleó con solvencia y brindó el último toro de su trayectoria a su hija mayor, Cayetana, que se encontraba en un tendido. La faena, bajo los sones del pasodoble ‘La Concha Flamenca’ fue un quiero y no puedo del diestro ante un toro que no se quiso unir a la fiesta de despedida de este diestro de dinastía que puso entrega y pundonor pero el animal se negó a embestir. Dejó un pinchazo antes de cobrar una estocada casi entera perpendicular. Consiguió las dos orejas que le abrieron la puerta grande.

Los mismos trofeos logrados por Perera y Cayetano, quienes declinaron salir a hombros para ceder todo el protagonismo a Rivera Ordóñez. Miguel Ángel Perera se encuentra en un gran momento profesional y dejó constancia de ello en el albero rondeño. El extremeño recibió a ‘Libanés’ con un par de verónicas y una media de buen trazo. Apenas picó al toro y protagonizó un quite por gaoneras ajustadas. En la faena de muleta, Perera sacó a relucir su prodigiosa técnica y su firmeza para meter en la canasta al ‘juanpedro’ y concluir con un arrimón final en las distancias cortas, donde se siente a gusto, con las zapatillas clavadas en la arena y dejándose pasar al burel muy cerca de los muslos. Concluyó con luquesinas que llevaron la emoción a los tendidos. Mató de una estocada casi entera perpendicular trasera.

Corrida Goyesca

Lugar
Plaza de la Real Maestranza de la Caballería de Ronda
Ganadería
Se lidiaron, por orden, toros de distintos hierros de correcta presentación, excepto el lidiado en cuarto lugar, anovillado, de juego desigual y flojos. Primero de Cortes de Moura, reglamentariamente despuntado para rejones, noble y manejable; segundo de Daniel Ruiz, parado; tercero de Garcigrande, descastado; cuarto de Torrealta, manso; quinto de Juan Pedro Domecq, noble; sexto del mismo hierro, encastado; y un séptimo de regalo de Jandilla, descastado y flojo
Diestros
Diego Ventura (chaquetilla gris y pasamanería negra): dos orejas; Francisco Rivera Ordóñez (traje de terciopelo azul oscuro con bordados en oro viejo): ovación y dos orejas en el de regalo; El Fandi (añil y pasamanería negra): oreja y petición de la segunda tras aviso; Sebastián Castella (turquesa y pasamanería en negro): oreja; Miguel Ángel Perera (blanco con pasamanería negra); dos orejas; y Cayetano (malva con los bordados en plata): dos orejas y petición de rabo
Incidencias
61º edición de la Corrida Goyesca. Lleno de ‘No hay billetes’ en tarde calurosa donde sopló el aire en varias fases de la corrida. Saludó Curro Javier tras banderillear al quinto. Presidió Luis Candelas, que estuvo correcto, no era fácil estar en e palco en una tarde como la de ayer

Otro diestro que se encuentra en un gran momento profesional es Cayetano. El menor de los Rivera fue protagonista destacado en la despedida de su hermano. Recibió a su toro con tres largas cambiadas de pie y una serpentina. Fue ‘Derivo’ un toro con clase, transmisión yrepetidor pero con poca fuerza, al que Cayetano midió en varas. Queda dicho que banderilleó con su hermano y El Fandi, quienes le aplaudieron y reconocieron su gran par con doble quiebro. Tras un emotivo brindis a su hermano, el diestro construyó una faena por ambas manos donde hubo temple, ligazón, empaque y cadencia en los muletazos. Mató de una estocada y le fueron concedidas las dos orejas. No quedó contento con el premio y tanto él como uno de sus subalternos se encaron con el presidente, Luis Candelas. Cuando recogió los dos apéndices el matador se fue hacia el palco y se dirigió al usía, según testigos presenciales, diciéndole que era la segunda ocasión en que le negaba el rabo en Ronda. Feo gesto de un profesional como Cayetano, que mantiene desde hace tiempo diferencias con Candelas, quien no entró en este juego de desafío.

Abrió cartel Diego Ventura, quien hoy volverá a hacer el paseíllo en la Corrida de Rejones, quien salió con ‘Guadalquivir’ para poner un sólo rejón de castigo a ‘Ratol’. Con banderillas destacó a lomos a ‘Nazarí’ templando la embestida del toro a dos pistas llevándolo muy pegado al estribo. Con ‘Lío’ vinieron los quiebros y con ‘Fino’, las piruetas a la salida del embroque. Con ‘Remate’ puso dos rehiletes al violín antes de dejar un rejonazo casi entero contrario de efecto fulminante.

El Fandi reapareció en los ruedos tras su reciente lesión en Almería. Variado fue su recibimiento con el capote a ‘Aderezo’, con verónicas, chicuelinas y una revolera. Quitó el granadino, a quien se le vio mermado de facultades físicas, por chicuelinas. Inició su larga faena de muleta de rodillas en el tercio y luego vinieron varias tandas a media altura para no forzar mucho al burel que tuvieron la virtud del temple. Por el pitón izquierdo el toro, bastante mirón, fue menos claro y se le coló en un par de ocasiones. Mató de una estocada trasera.

A Castella le tocó un toro feo y anovillado de Torrealta con el que no pudo estirarse con el capote en el recibimiento, aunque sí hizo un quite por chicuelinas. Banderilleó junto Rivera Ordóñez y El Fandi y el francés puso más voluntad que acierto ya que el par al quiebro quedó mal colocado. Comenzó su faena de muleta como en él es habitual con un pase cambiado por la espalda como preludio a una faena intermitente donde Castella tuvo que tocar muchas teclas de ‘Copiloto’ para lograr algunas tandas estimables ya que el burel fue remiso a embestir. Mató de una gran estocada de ejecución aunque quedó trasera de colocación. Paseó una oreja.

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