El reto de la mujer rural en el «duro» mundo de la moda

Eva Rodríguez, modelo de Villanueva de Algaidas, posa para SUR durante la entrevista./Fernando Torres
Eva Rodríguez, modelo de Villanueva de Algaidas, posa para SUR durante la entrevista. / Fernando Torres

Eva Rodrígiez, modelo de Villanueva de Algaidas, recibe el reconocimiento de su localidad por llevar la pasarela a sus vecinos

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Eva Rodríguez trabaja en una peluquería, disciplina que actualmente está estudiando junto a técnicas de maquillaje. Esta joven modelo, de 22años, recibió un premio de parte del Ayuntamiento de Villanueva de Algaidas, su localidad natal, por su aportación al municipio en el mundo de la moda. Eva se encargó de organizar la pasarela vecinal durante la Gala de Bodas, un evento que este año ha cumplido siete años en la localidad. La modelo se emocionó al recibir el ramo de flores y se emociona igualmente al recordar el momento –«no me lo esperaba para nada»–. Este galardón sirve, explica a SUR, para recibir el ánimo de los suyos y recibir algo del «duro mundo de la moda», al que tanto le ha aportado y en el que tantas dificultades se ha encontrado.

Eva comenzó a a estudiar para ser modelo a los 17 años. Desde que entró en la academia Manuel Beltrán, ha participado en diferentes pasarelas y certámenes, quedando en cuarta finalista en el Miss Universo Málaga. El mundo de la moda es duro, de eso no hay duda. Sin embargo, la situación de Eva es, al igual que la de tantas mujeres de entornos rurales, difícil por partida doble:«En el pueblo no se mueve nada, y en Antequera hay algunas cosas, pero muy pocas oportunidades». Explica que su formación le llevó a recorrer los más de 70 kilómetros que le separaban de la academia todas las semanas. «En el mundo rural cuesta mucho más abrirse a la ciudad, por más que te desplaces no es lo mismo, allí en el día a día puedes conocer a gente del sector».

Por todo ello considera que el reconocimiento del Ayuntamiento es una manera «muy buena» de «darle visibilidad» a las personas que luchan por abrirse un hueco en el sector desde las localidades del interior y con carácter rural –en este caso de Málaga, aunque Eva se refiere a todo el país–. «Hay una especie de desventaja, aquí no va a venir a verte nadie como sí puede ocurrir en Málaga o en otra capital».

Preguntada por alguna posible solución ante este panorama, comenta que «se puede hacer muy poco». «En la feria hicieron un certamen de todos los pueblos de la zona y no se presentaron un chico y una chica, que ganaron, obviamente». Ni siquiera ella se presentó, porque pensaba que no iba a salir adelante. Defiende la formación como respuesta al exceso de aspirantes y como única vía de destacar dejando atrás la procedencia. «Ahora mismo hay muchas niñas que con nada ya son modelos. Hay muchos ojeadores que quieren cosas cada vez más diferentes», comenta. «Las marcas tienen sus necesidades» y hay que saber adaptarse a ellas.

«En el mundo rural hay una cierta desventaja, aquí nadie va a venir a verte desfilar»

Defiende igualmente que el mundo de la moda, pese a su conocida dureza y la dureza de las mentes que lo controlan, es «combinable con el feminismo». «Para ser modelo no hay que ser guapa, hace falta actitud, compromiso y ser sociable». En este punto vuelve a reforzar la idea de que es necesario formarse para destacar de alguna manera.

Si una chica de un pueblo al igual que el suyo le pidiese consejo, su primera respuesta sería que no deje de buscar oportunidades. «Hay que moverse, mucho, cosa que quizá yo no he hecho lo suficiente;hay que ir a todos los actos y desfiles, hay que perderle el miedo y acudir a todas las oportunidades que se te pongan delante, sin timidez». Igualmente recomienda que la maleta sea ligera y se le pierda apego a la tierra. Ella ya tiene su pareja y la vida enfocada de forma paralela, pero si hay que moverse, «que no tengan miedo de irse a Málaga, a Madrid o Barcelona si hace falta».

«La formación es la única forma de destacar; hay que estar comprometida»

Su actual trabajo en una peluquería de la localidad es la mejor manera de combinar su pasión por la moda con una fuente de ingresos estable y la posibilidad de mejorar en el futuro. Conforme pasa el tiempo –y conforme avanza la entrevista–, reconoce que, tal vez, esté tomándose un respiro en eso de la moda, porque tiene «22 años» y hay que plantearse las cosas. «Tengo que buscarme la vida, es un mundo en el que se empieza joven y se acaba pronto».

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