El refugio de caballos CYD Santa María de Alhaurín el Grande pide ayuda urgente tras las últimas lluvias

Algunos caballos del CYD Santa María se han visto afectados por el barro y la humedad./SUR
Algunos caballos del CYD Santa María se han visto afectados por el barro y la humedad. / SUR

El terreno inundado complica las tareas de asistencia a los ejemplares más enfermos y los gastos veterinarios ascienden a 3.000 euros mensuales

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

El refugio de caballos CYD Santa María está en horas bajas. Las últimas lluvias, que tan beneficiosas han sido para el campo y la agricultura de la provincia, han dejado un panorama nada beneficioso para el trabajo diario de esta finca ubicada en Alhaurín el Grande. El terreno se ha embarrado y tardará semanas en volver a estar completamente secos. Los ejemplares, la mayoría de ellos viejos o enfermos, acusan la humedad y la falta de espacios para dormir o descansar. Mover a los animales de un punto a otro para cualquier cuestión supone un mundo para los voluntarios que, como último recurso, lanzan un llamamiento a la población para pedir ayuda: hacen falta donativos y manos dispuestas a trabajar, aunque sean pocos días.

Así lo explica a SUR Virginia Solera, propietaria del refugio y responsable de su gestión. Solera lanzó esta semana un comunicado de «socorro» a los colaboradores habituales de la entidad para buscar ayuda. «Los animales con los que tratamos nos requieren un gran esfuerzo, por su tamaño, por la dificultad a la hora de transportarlos, de limpiarlos y de alimentarlos», comenta. La lluvia ha caído «sin parar» en las últimas semanas, mezclándose con el terreno arcilloso de la finca: «Para que nos recuperemos y se seque todo necesitamos varias semanas; es un auténtico lodazal», se lamenta.

Este problema, que no es la primera vez que se presenta en el refugio, tiene «difícil solución». La primera opción sería cimentar todo el terreno, lo que evitaría que el agua embarrase la zona con tanta facilidad, pero eso es «incompatible» con el cuidado de los caballos. La otra alternativa supondría «contratar entre 60 y 70 camiones para que llenasen esto de grava», por lo que la zona quedaría seca, pero solo durante un tiempo. «Estaríamos pidiendo un donativo para que sólo dure dos o tres años, pero no acostumbramos a solicitar cosas efímeras, y sería mucho dinero». De igual manera agradece que muchos socios han elevado las donaciones con las lluvias, «pero el dinero de un día se pierde al siguiente si el tiempo no cambia». Mientras tanto, la situación impide la recuperación de las dolencias que padecen los animales. «Tenemos 60 caballos, la mayoría muy débiles; son animales de costumbres, cualquier cambio de rutina o alimentación les afecta, y esto les está pasando factura». Algún que otro ejemplar se ha lesionado por la situación del terreno, mientras que otros sufren las condiciones de forma menos evidente pero igualmente grave. En los últimos meses, el gasto veterinario del refugio se ha elevado a 3.000 euros mensuales. «No podemos prescindir de ese servicio porque es primera necesidad, pero la cuantía nos supera», reconoce.

Formas de ayudar

En su misiva de socorro, Solera ofrece la posibilidad a quienes quieran participar que lo hagan asumiendo directamente las facturas de los veterinarios, sin intermediarios, de forma «completamente transparente». De igual manera, la participación de voluntarios puede ser esporádica y en las semanas de lluvia se agradece. «Entendemos que la gente no se puede comprometer seis meses, pero tres semanas nos vienen igual de bien».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos