Así es el recorrido que pudo haber hecho la pequeña Lucía Vivar

Traviesas de hormigón y balastro de las vías. / Jon A. Sedano

SUR ha realizado el recorrido que pudo haber hecho la niña de tres años, caminando sola de noche a lo largo de casi cuatro kilómetros por la vía del tren

JON A. SEDANO y ALVARO FRÍAS

El cuerpo sin vida de Lucía Vivar Hidalgo fue hallado a primera hora de la mañana en las vías del tren de la línea de Cercanías que une Málaga con Álora. Poco después trascendía la principal hipótesis que se ha mantenido desde entonces sobre lo ocurrido: La menor se despistó mientras jugaba, siguió la vía del ferrocarril desorientada hasta que se cansó y se acurrucó. Tras ello, es cuando la pequeña podría haber sido golpeada por el tren.

Este periódico ha realizado el recorrido que pudo haber hecho la niña de tres años, caminando sola de noche a lo largo de casi cuatro kilómetros por la vía del tren. Se trata de un trayecto oscuro, en el que apenas hay visibilidad y en el que el sonido de los ladridos de los perros acompañan en todo momento al redactor que hace el camino, ayudado con focos y botas de montaña, mientras que la niña iba sin luz (la luna era visible al 9% y cuando el periodista hizo el recorrido estaba al 72%) y en sandalias.

Desaparecida en la estación de Pizarra, donde la familia de Lucía disfrutaba de una cena, habría iniciado el camino desde este punto en dirección a Álora. De hecho, una cámara de seguridad, situada a escasos 50 metros del citado enclave, la grabó caminando sola por las vías hacia Álora, término municipal en el que el cuerpo fue hallado por un maquinista de Renfe.

Estación de Pizarra, donde Lucía desapareció.
Estación de Pizarra, donde Lucía desapareció. / Jon A. Sedano

La primera parte del recorrido es una especie de pasillo en el que, a ambos lados de la vía, hay muros o vallas, además de zanjas de un metro de altura. Conforme se siguen sumando metros, el camino se torna más abierto, con algunas casas a ambos lados de la línea y olivares.

Durante el trayecto se suceden las zanjas y zonas amuralladas, incluso socavones altos de unos dos o tres metros de altura. Uno de los puntos en este sentido es un puente a la entrada de Pizarra, en el que no hay muros y en el que la caída es de unos diez metros, aunque en esa zona la vía es más ancha.

El balastro, que dificulta la caminata, es constante durante un recorrido en el que aparecen gran cantidad de restos de animales muertos, debido al impacto con los trenes que circulan por esta línea. Pese a ello, si se siguen las traviesas de hormigón de la vía, que están bastante juntas, no hay que andar pisando las piedras, aunque en el último kilómetro los cantos se amontonan en la línea del ferrocarril y obligan a andar por ellas.

Una vivienda situada junto a la línea del ferrocarril.
Una vivienda situada junto a la línea del ferrocarril. / Jon A. Sedano

Finalmente se llega al punto en el que se encontró el cuerpo de Lucía, en el que justo hay un acceso desde la carretera a las vías. Precisamente este aspecto, al igual que el recorrido relatado, levanta desde el primer momento las dudas de los investigadores de la Benemérita. Por ello, pese a que se mantiene la citada hipótesis, todas las líneas de investigación permanecen abiertas desde el hallazgo del cadáver.

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La autopsia reveló que Lucía presentaba un traumatismo craneal que sería compatible con un golpe del tren, aunque no fue concluyente y se está a la espera de los resultados de diversas pruebas realizadas al cuerpo de la niña. La investigación sigue abierta.

Un recorrido a oscuras, «imposible de hacer por una niña de tres años»

FERNANDO TORRES. Desde el hallazgo del cuerpo de Lucía Vivar, los vecinos de Pizarra se han negado a creer en la teoría de la muerte accidental. El vídeo en el que se reconstruye el posible camino de la menor, publicado en Sur.es, ha vuelto a alimentar las dudas de los que estuvieron allí la noche de la desaparición y salieron en su busca.

«Estaba muy oscuro, apuntábamos con las linternas de los móviles y no veíamos nada, como se ve en el vídeo a pesar del foco», explica un vecino de Álora que estaba cenando en el mismo restaurante. «Creo que el vídeo habla por sí solo, es un camino imposible de hacer por una niña de tres años», apunta otra chica que también estuvo allí. «Lucía no tenía un foco ni botas de montaña», apostilla.

«Es inevitable que nos asalten dudas de cómo la niña hizo ese recorrido, pero hay que dejar trabajar a los investigadores», apunta Antonia Ledesma, alcaldesa de Alhaurín el Grande, la única de los regidores que ha hecho declaraciones.

Mientras tanto, en las redes sociales los comentarios al vídeo publicado por este periódico no dejaron de producirse durante la jornada de ayer. Los mensajes van en el mismo sentido que los que hacen los vecinos de la zona en la que desapareció la niña: la gran mayoría duda de que la menor pudiera hacer el trayecto de casi cuatro kilómetros andando sola.

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