Rafael Haro: «El pinsapo es mágico porque es una especie relíctica acantonada en unas sierras únicas»

Rafael Haro. /
Rafael Haro.

El biólogo lleva 13 años dirigiendo el parque natural Sierra de las Nieves, que dentro de poco será parque nacional

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Biólogo, lleva 13 años dirigiendo el parque natural Sierra de las Nieves que dentro de poco será parque nacional. Rafael Haro explica el periplo por el que ha pasado este enclave para obtener la máxima distinción y no duda en decir que este espaldarazo del Gobierno y de la Junta supondrá traer mayor inversiones al espacio natural, que por ende, revertirán en los pueblos de alrededor. Del pinsapo, el abeto rey del enclave, subraya que es «mágico porque es una especie relíctica acantonada en unas sierras únicas, que tienen una climatología especial, diferente al resto de Andalucía». Finalmente, Haro recomienda dos rutas para el pinsapar que debería hacer todo el que, con orgullo, se llame malagueño.

-Mucho ha llovido desde que en 1928 se plantease por parte del Estado la compra de terrenos para que la Sierra de las Nieves fuera parque nacional, como cuenta el ingeniero Luis Ceballos en el Diario El Sol. Y ahora está en trámites por fin su declaración ¿A qué cree usted que se ha debido esta tardanza?

-Bueno, ha habido muchos personajes ilustres e instituciones que han hablado sobre este tema, entre ellos Laynez, Máximo Laguna, Ceballos, el Ayuntamiento de Ronda, pero en realidad todo eso se quedó en el aire a partir de 1936 con el desencadenamiento de la Guerra Civil. Es después de la contienda cuando se produce una presión fuerte sobre los recursos, deforestación, pastoreo, y es a partir del año 45 cuando el Estado interviene y compra los pinsapares de la cañada de Ronda, que más tarde sería coto nacional de caza. Aquí hay ya varias figuras que lo protegen. En 1989, la Junta lo declara parque natural, más tarde obtiene la figura de Reserva de la Biosfera, y ahora por fin parque nacional. Es decir, que la tardanza han venido derivada de los acontecimientos intermedios, y aunque la idea era magnífica no había encontrado un ambiente propicio para desarrollarse. Ahora sí.

- ¿Y ahora por qué es el momento?

-El momento es ahora por las figuras ambientales que posee y por el reconocimiento de la sociedad en general de los valores que presenta.

- Pero eso ya los tenía.

- Sí, pero no estaba tan reforzado como ahora. Ya se ha regenerado; la sierra de las Nieves cuenta en la actualidad con un valor ambiental reconocido por todos.

- Aun así, todavía hay conservacionistas que estiman que el espacio a proteger, 23.000 hectáreas, es todavía insuficiente para conservar toda la riqueza botánica y faunística de la zona. ¿Qué opina?

-Evidentemente todos queremos la máxima protección para el territorio, pero hay que cumplir unos condicionantes que establece la ley de parques nacionales y no todo el territorio que pretendemos lo cumple.

- Explíquese.

- Los requisitos de la ley son muy estrictos. Y aquí pretendemos que se cumplan todos los requisitos. Entonces se propone un territorio que sí lo cumple en su integridad, aunque hay espacios cercanos que bien podrían formar parte del parque nacional como Los Reales de Sierra Bermeja, pero no se pretende contemplar toda la extensión de pinsapos. De hecho, Grazalema se queda fuera, por ejemplo.

- Una pregunta más personal. ¿Cómo director del parque natural desde hace más de 13 años, qué supone para usted este espaldarazo de la Junta y del Gobierno?

- Para mí es una gran satisfacción porque se trata de un bonito proyecto que hemos planteado y que al final está obteniendo el resultado que todos deseábamos. Quizás se podría haber hecho antes, pero lo cierto es que lo estamos haciendo ahora.

-¿Servirá esta declaración de parque nacional para visibilizar la riqueza de estos impresionantes pueblos de interior?

-Por supuesto, con toda seguridad. Los pueblos que forman parte de la Sierra de las Nieves tienen un encanto especial como corresponde al núcleo general de la Serranía de Ronda, y tienen mucho que ofrecer a los visitantes que quieran conocerlos, además de los valores ambientales que aporta el parque nacional.

- Háblenos del pinsapo. Ese abeto relíctico que se quedó acantonado en Málaga y Cádiz en la época de las glaciaciones. ¿Qué tiene de especial? ¿Qué tiene de mágico?

- Bueno, se trata de una especie relíctica, que ha sido capaz de sobrevivir en este espacio precisamente por las condiciones climáticas que posee.

- Pero, ¿qué tiene de mágico?

-Tiene de mágico que están aislados en ese espacio. Puedes recorrer toda Andalucía y solo te lo encuentras aquí que, por su clima, nubosidad, humedad, insolación, han hecho posible que se mantengan en este enclave desde la época de las glaciaciones, aunque este clima, el de estas sierras, no lo es habitual que encontramos en Andalucía. Es una excepcionalidad.

-¿Cuántos pinsapos hay en hectáreas, y cómo ha sido su expansión, que haberla la ha habido en los últimos años pese al cambio climático?

Aproximadamente en la sierra de las Nieves 3.200 hectáreas de zona de pinsapar, algunas veces más clareado y otras más espeso, pero lo que es evidente es que desde que se protegió como tal la sierra y se rebajó la presión ganadera, la recuperación del pinsapar ha sido continua, independientemente del posible cambio climático que tengamos.

-El pinsapo sigue en peligro de extinción. ¿Qué posibles males le acechan? ¿Está el cambio climático entre ellos, como hemos hablado?

-Los males que habitualmente le afectan son las plagas propias de la especie. Plagas tan endémicas como el propio pinsapo, por ejemplo el perforador 'Cryphalus numidicus'; el hongo 'Heterobasidum abeitinum', o la mariposa 'Dyorictria aulloi', que le daña las yemas de crecimiento. Pero, por supuesto, el cambio climático es un factor a tener en cuenta, porque se estima que progresivamente el pinsapar tendrá que subir a mayor altura, es decir que sea en las cotas más altas y más frías donde se desarrolle mejor.

-Mójese. Dos rutas por el pinsapar que debería hacer alguien que se honra de llamarse malagueño para conocer su tierra.

-El sendero Quejigales-Torrecilla, que tiene toda la gama posible en altitud de la vegetación del parque, o también sendero Puerto del Saucillo-Puerto Bellina, que es un magnífica representación del pinsapar de Yunquera.

-De la variopinta fauna de la sierra de las Nieves, ¿qué destacaría?

Aparte de al cabra montés, que está en muchos lugares de la geografía española y andaluza, destacaría la comunidad de aves rapaces, con el águila perdicera, que está catalogada como vulnerable, el águila real, el halcón peregrino, el águila culebrera, etc. Por otra parte, 16 de las 31 especies de murciélagos de la Península Ibérica también están en el futuro parque nacional, siete de ellas amenazadas. E incluso en los insectos, las tres libélulas amenazadas de Andalucía; y también hay una interesante variedad de mariposas diurnas, 82 especies, como nocturnas, con al menos 230 especies.

- ¿Por qué no se han incluido en el ya parque natural, como anhelaban los vecinos, la sierra Blanca de Ojén?

-En su día se planteó este tema pero requería un poco de la aceptación por el resto de los municipios, entonces al final no se llegó a ningún acuerdo. Al margen de que la sierra Blanca también tiene su figura de protección como zona de especial conservación.

-¿La declaración de parque nacional supondrá que vengan inversiones del Gobierno y la Junta para mejorar el espacio?

- Sí, con toda seguridad. No es lo mismo estar bajo una figura como parque natural, que estar bajo el amparo de la mayor figura de protección del Estado español como es un parque nacional. Esto evidentemente generará mayor inversión en equipamientos y mantenimiento del parque, mayor personal para su conservación y atraerá indudablemente a su vez a la inversión privada, aunque todo no será de la noche a la mañana. Estas cosas tienen su tiempo.

-Sabemos que usted ha trabajado duro para esta declaración. ¿A quién más le debemos este regalo?

-Bueno, evidentemente un trabajo como éste se ha hecho con un equipo multidisciplinar amplio y mucha gente que ha metido el hombro. En este sentido, han participado intensamente Juan José Jiménez, técnico de Tragsa; Tomás Rueda, gerente de la Reserva de la Biosfera; María Luisa Gómez, presidenta de la junta rectora; el equipo redactor que ha elaborado la propuesta; Baltasar Cabezudo, que fue el anterior presidente de la junta rectora y con quien se inició el este maravilloso proceso; los alcaldes y alcaldesas de los municipios y en general, toda la junta rectora, que fue la que empujó desde el principio para que esto fuese una realidad. Además, de los delegados territoriales y directores generales de la Junta, que desde el primer momento apoyaron la iniciativa de forma entusiasta. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento.

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