El Puente Nuevo de Ronda, más de dos siglos en la cima

Imagen inusual del Puente, que abrió al tráfico el 4 de noviembre de 1787, sin coches./V. M.
Imagen inusual del Puente, que abrió al tráfico el 4 de noviembre de 1787, sin coches. / V. M.

Uno de los iconos de Andalucía cumple años envuelto en la polémica sobre su cierre al tráfico

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

El Puente Nuevo sobre el Tajo de Ronda celebró ayer, 4 de noviembre, su 230 cumpleaños. El monumento por excelencia de la cabecera de la Serranía, uno de los iconos de Andalucía, se acerca al tercer siglo y lo hace envuelto en la polémica a raíz de las medidas necesarias para disminuir el tráfico de vehículos motorizados que soporta a diario, entre los partidarios de un cierre total o parcial y los que lo rechazan mientras que no exista una alternativa urbana de comunicación, lo que ha conllevado la creación de una plataforma de vecinos del barrio de San Francisco y La Planilla, entre otros.

Y es que esta infraestructura une a las dos partes en las que está dividida la ciudad por la famosa garganta del Tajo. La solución estaría cerca puesto que el Ayuntamiento, que está trabajando en el diseño de una estrategia de movilidad sostenible para el conjunto histórico, con distintos colectivos, hará una propuesta que tendrá que ser consensuada. Se trata del único punto, entre todas las acciones de este plan, en torno al que no hay un acuerdo.

La solución: paso para todos y solo para residentes en franjas horarias

Aunque la medida que quiere poner en marcha el Ayuntamiento de Ronda sobre la reordenación del tráfico en el Puente Nuevo aún no se ha hecho pública, ni consensuado con distintos colectivos, la solución podría ser la de permitir el paso para todos los conductores y solo para residentes en determinadas franjas horarias, mediante un sistema de reconocimiento de matrículas. La edil de Tráfico, Francisca González, dijo a este periódico que próximamente se hará la propuesta a los colectivos que participan en el diseño de la estrategia de movilidad sostenible para el conjunto histórico.

Algunas de sus actuaciones ya se han puesto en marcha como el cierre definitivo al tráfico del Arco de Felipe V, desde este pasado jueves. De forma global esta estrategia prevé casi duplicar las zonas peatonalizadas en el espacio que ocupa dos terceras partes del núcleo urbano de Ronda, reordenar el sistema de aparcamientos, limitar la velocidad a 20 y 30 kilómetros por hora y prohibir aparcar en el entorno de edificios monumentales, entre otras.

El Puente Nuevo, que, por otro lado, desde mañana se cerrará al tráfico totalmente, durante 40 días, por obras de mejora de su saneamiento y redes de pluviales y abastecimiento, se abrió al tráfico en 1787. Costó levantarlo y permitió la expansión natural del municipio. Su construcción se inició en 1735 y el resultado fue un puente de 35 metros de diámetro y 100 metros de altura con un único arco. Esta infraestructura acabó derrumbándose seis años después por su mala ejecución, pero este mal permitió disfrutar de otra joya monumental de Ronda: el Arco de Felipe V que se levantó, junto a una rampa, rompiendo la muralla árabe, para mejorar el acceso a la ciudad por esta zona. La solución despertó recelos por su fuerte pendiente, por lo que se optó por reanudar las obras del Puente Nuevo en 1759, bajo la dirección de José Martín de Aldehuela. 28 años se terminó esta infraestructura.

Problema de filtraciones

A estas alturas del siglo XXI, el Puente Nuevo ha llegado con su estructura en buenas condiciones, «fuerte y robusta», según un informe que realizó para el Ayuntamiento el Instituto Geológico y Minero de España que, no obstante, aconsejó tomar medidas para reordenar el tráfico, ya que el Puente Nuevo soporta una media de 11.000 vehículos al día.

Este ente, por otro lado, advirtió sobre la falta de conservación del monumento, que no está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), aunque sí lo está el conjunto histórico de Ronda en su totalidad, desde los años sesenta.

Pero el problema más preocupante es un mal saneamiento que ha provocado el hundimiento de parte de la calzada superior, empeorándose en los últimos meses, y filtraciones de agua cuyos restos, blancos, se pueden observar dentro del Puente Nuevo, donde se sitúa su centro de interpretación, y en su fachada, una situación sobre la que muchas voces llevan advirtiendo años. Las obras, con fondos de la Diputación Provincial de Málaga, que se inician mañana prevén poner solución a esto.

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