Los productores de mantecados apuestan por la exportación y producirán un millón de kilos más

La Perla elabora su surtido de dulces desde agosto / A. J. G.

Las doce fábricas antequeranas contratan para la próxima campaña a 296 trabajadores y siguen sumando récords

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

El olor a canela y almendra tostada invaden las calles próximas a las doce fábricas de mantecados de Antequera, que desde finales de agosto y hasta Nochebuena trabajan a destajo para producir 5.037.000 kilos del dulce típico navideño, un millón más que la pasada campaña, y 37 contratos más. Ello lleva al optimismo a las empresas tradicionales, con la mirada puesta en la exportación, y que suman una plantilla récord de 296 trabajadores.

La receta que surge con reminiscencias árabes y elaboración monacal se mantiene viva a escala industrial, con marcas como Sancho Melero, que con sus 2,6 millones de kilos son los referentes al encabezar la producción local y exportar durante todo el año a cualquier rincón del planeta. Frente al gigante del dulce, tienen su mercado los artesanales de las monjas clarisas de Belén, con 6.000 kilos y diez monjas que endulzan los pedidos que reciben tras el ‘ave maría purísima’ que responden ante cada llamada al torno conventual.

Apartando las rivalidades con Estepa, el mantecado hoy en Antequera aprovecha el tirón de ser Patrimonio Mundial, en el que el incremento de visitas turísticas lleva consigo la búsqueda del delicioso manjar, que sale de las fábricas en tiendas en los lugares más transitados de la ciudad, o en capitales de provincia como desarrolla La Antequerana en Málaga, Granada o Córdoba.

En opininión de los antequeranos, la mejor época para probar un mantecados, alfajor o polvorón es ahora, en octubre, antes de que llegue la saturación del mes de diciembre. De ahí que los tres centenares de trabajadores trabajan sin descanso para preparar los pedidos de toda España que quiere tener ya en sus despensas, ese postre peculiar que estará desde la sobremesa hasta las cenas especiales.

Incremento histórico

Tras unos años acuciados por la crisis, en esta campaña van a producir la mayor cantidad de kilos que se recuerda, pasando de los 3.974.000 kilos del 2016 a los 5.037.000 kilos de 2017, algo que puede ser el inicio de una subida sin límites con el sueño de las industrias de poder fabricar todo el año, aprovechando recetas más llevaderas en las épocas calurosas, como son los bienmesabes o el angelorum, ricos postres de los conventos de clausura que hoy llenan las cartas de los restaurantes con sabor antequerano.

Proceso de envasado de mantecados en Torcadul. / A. J. G.

También tienen presente la búsqueda por la línea, en esa lucha por las calorías. De ahí que La Antequerana apueste este año por una línea de productos saludables sin azúcar. «La hemos estado desarrollando para encontrar la textura; los sabores no son iguales a los tradicionales, pero buscamos que sean agradables al público», destaca Guillermo Ramos. Para empezar seis sabores: mantecado de ajonjolí, de limón, de coco, bolero de avellana y uno de aceite de oliva con almendras.

Junto a ellas, Antiguos Aguilera, Artesanía de Antequera, Delicias de Antequera, La Perla, Sabores caseros, San Pancracio, Panadería Santiago y Primitivos Aguilera son las otras empresas que pese a no tener el esperado frío aún tras pasar el verano, preparan los kilos variados de mantecados, polvorones, roscos y alfajores que son ya también patrimonio de la ciudad del Torcal.

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