Padres de niños con necesidades especiales piden un monitor de apoyo para su instituto

Padres con los dos jóvenes en las puertas del instituto donde esperan comenzar el curso. /A. J. Guerrero
Padres con los dos jóvenes en las puertas del instituto donde esperan comenzar el curso. / A. J. Guerrero

El alcalde de Teba se reunirá con la delegada de la Junta de Andalucía la próxima semana para buscar una solución

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Diego y Jacinto, con 16 y 15 años, son dos jóvenes con discapacidad que siguen esperando en sus casas de Teba empezar el curso, al carecer de monitores y transporte que les desplace a Campillos como los últimos seis años. Ellos deberían haber empezado las clases el 15 de septiembre. Diego tiene un retraso madurativo del lenguaje y Jacinto, cefalopatía prenatal, por lo que necesitan de atenciones especiales educativas. Estudiaron juntos en Teba hasta que hace seis años les enviaron al Colegio Manzano Jiménez de Campillos, donde tuvieron monitores que les recogían en taxi y profesionales en el centro junto a otros compañeros hasta el año pasado.

El problema surge al final del pasado curso, cuando les comunicaron que para el presente año tenían que trasladarse al Instituto Camilo José Cela también de Campillos, pero tras tres semanas, siguen en casa por no dotarles del transporte y monitores que precisan para desplazarse al centro. Sus padres se desesperan por las promesas que no se cumplen y ven cómo van pasando los días y sus hijos se quedan en casa y no empiezan en el nuevo lugar. Este periódico contactó ayer con la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía, que anunció que para la próxima semana la delegada territorial Patricia Alba, recibirá al alcalde de Teba, quien le expondrá el problema y se buscará una solución.

Los padres no entienden cómo no están ya en el instituto. Dolores Gallardo y Antonio Vera son los padres de Diego: «Él necesita una persona constantemente a su lado, ya que anda, pero hay que estar pendiente porque no ve el peligro», destaca su madre, de ahí que precise de un monitor desde que sale de Teba a Campillos hasta que regresa a casa.

Por su parte, Dolores Castilla y Manuel García tienen a su hijo Jacinto, de 15 años: «Desde que nació, él habla, pero parece que tuviera menos años, le cuesta además utilizar las manos, lo que le dificulta que coja objetos, por lo que precisa de alguien siempre a su lado».

Traslados

Desde pequeños, sus padres están siempre con ellos, atendiendo todo lo que necesitan, desde que empezaron en el colegio del pueblo hasta que en el 2011 la orientadora les expuso que necesitaban un aula específica por lo que lo trasladaron al colegio Manzano Jiménez de Campillos, donde durante los últimos seis años se ha desplazado con un monitor en un taxi.

Al final del curso pasado, les comunicaron que tenían que cambiar de sitio, siendo el instituto Camilo José Cela de Campillos el nuevo centro para seguir recibiendo educación. Su director, Antonio Romero, informa de que el aula especial está disponible y que «la profesora de Pedagogía Terapéutica, la encargada del aula, está aquí desde principios de septiembre, está todo colocado y preparado para atender a los dos alumnos, incluso el monitor ha llegado y la contratación del transporte está hecha desde el mes de julio», pero falta que Educación contrate el servicio con monitor y ordene el cambio de parada para los dos alumnos. Mientras tanto, los padres de los dos jóvenes no paran de preguntar a la dirección del centro: «El aula está preparada, la maestra está también, pero no tienen monitor para el transporte que venga a recoger a los niños», señalan los padres.

Han acudido al alcalde de Teba, «quien sabemos que ha llamado a Málaga y le dicen que lo van a arreglar de inmediato, pero van pasando los días y los niños preguntan cuándo van a ir al cole, pero ya no sabemos qué decirles». Insisten en que todo depende de Málaga: «La Junta de Andalucía es la que tiene que mandar un monitor que venga a por ellos y el director me dijo a mí que tienen el monitor, pero que el taxi está esperando que le den autorización», aunque Educación apuntaba ayer a SUR que puede que planteen un microbús.

Cuando va a la escuela, Diego se levanta a las 7,45 de la mañana, «lo visto, le doy de desayunar, y a las 9 menos veinte o menos cuarto estaba el taxi en la puerta», expone su madre. Jacinto, por su parte, se levanta a las 8, desayuna y a las nueve menos cuarto lo recogían junto a su amigo Diego y al llegar a la clase «colorea, hace ejercicio, aprende música», todo lo que hoy reciben los estudiantes en aulas específicas de educación. Ambos muestran a sus padres el deseo de empezar el colegio, pero llevan tres semanas para que Málaga cambie la orden del pasado año para que en vez de recogerlos y llevarles a un colegio, lo haga al nuevo instituto. Allí les espera ya el aula específica, con una profesora y monitor, pero no hay aún transporte ni monitor para desplazarlos en el viaje.

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