Padres se movilizan para pedir mejoras ante el mal estado del instituto provisional de Cártama

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Varios padres decidieron ponerse en contacto con la junta directiva del colegio la Campiña de Estación de Cártama para pedir soluciones a las «malas condiciones» en las que los alumnos destinados a una ampliación provisional instalada en un instituto deben acudir a clase. En concreto, y según se recoge en varios escritos que fueron notificados a la dirección y a los que SUR ha tenido acceso, así como de acuerdo al testimonio de varios padres y madres, los principales problemas giran en torno al mal estado del terreno. Este está «sin desbrozar y con presencia ocasional de animales» y falta de seguridad por la distancia de separación de los barrotes que delimitan el recinto, «lo suficientemente grande como para que cualquier adulto pueda darle cosas a los niños», señalan.

Las instalaciones en cuestión son una serie de casetas prefabricadas instaladas provisionalmente en un espacio sobrante del Instituto Nuevo. Esta decisión se tomó en respuesta a la falta de plazas escolares y a la tardanza a la hora de la construcción de un nuevo centro de estudios en el municipio, que lleva varios años con déficit de plazas ofertadas. Otro de los inconvenientes que centran las críticas es que los pequeños están compartiendo espacio con estudiantes de un instituto, algo que a su parecer no es apropiado dentro de la enseñanza pública.

uEl colegio
Ante la falta de plazas en La Campiña, un instituto cercano ha cedido un espacio para instalar aulas prefabricadas.
uLas quejas
La zona no ha sido desbrozada y han crecido matas en las que han aparecido animales. Los alumnos conviven en un entorno creado para mayores.
uSoluciones
El Ayuntamiento desbrozará la zona en los próximos días y adecuará el perímetro.

Al parecer, los padres han tratado de poner soluciones a la problemática en numerosas ocasiones. Ante dicha situación, el alcalde de Cártama, Jorge Gallardo, acudió ayer a una reunión extraordinaria junto a la directora del colegio y un portavoz de los padres críticos con el estado del centro. Según explicó a SUR el propio regidor, el encuentro fue «cordial» y en él se barajaron diferentes opciones. «Se han instalado dos nuevas aulas prefabricadas ante la falta de espacio, y hasta el pasado miércoles no se habían terminado de adecuar en el terreno», dijo en respuesta a las críticas. Reconoció que «el instituto no había hecho el mantenimiento conveniente durante el verano» por lo que, a pesar de que el terreno es técnicamente responsabilidad de la Junta de Andalucía, se comprometió a intervenir con los recursos del Ayuntamiento: «Desde el consistorio vamos a desbrozar la zona y a mandar a un operario para que actúe de acuerdo a todas las necesidades».

Con respecto a la delimitación del perímetro, Gallardo apuntó que también tomará medidas: «Al ser un instituto y ser para niños mayores la valla perimetral está formada por barrotes de diez centímetros de diámetro». Según las protestas de los padres, «entre barrote y barrote cabe una mano adulta». El alcalde opina que es seguro ya que «un niño no cabe por el hueco», pero para evitar problemas y riesgos innecesarios, instalará una malla más tupida en la zona de las aulas prefabricadas -al parecer ha entrado un perro en la zona en varias ocasiones-.

Jorge Gallardo asegura entender las preocupaciones de los padres ya que, aunque son «pequeñas cosas», todas juntas crean «un problema ante el que hay que reaccionar». Sin embargo, subrayó que el principal problema es la falta de plazas educativas ante el crecimiento de la población del municipio -este problema también forma parte de las críticas de los padres-. «De momento la construcción del centro está en trámites de licitación, por lo que no sabemos con seguridad cuándo estará disponible».

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