Los padres de Lucía piden que se investigue el cloroformo hallado cerca de la estación de Pizarra

Antonio Vivar y Almudena Hidalgo, los padres de la pequeña Lucía/Salvador Salas
Antonio Vivar y Almudena Hidalgo, los padres de la pequeña Lucía / Salvador Salas

La familia solicita a la jueza la práctica de una veintena de diligencias para ampliar las pesquisas o aclarar algunos extremos del atestado de la Guardia Civil

JUAN CANO y JON SEDANOMálaga

Los padres de Lucía Vivar, la menor de tres años hallada muerta el pasado 27 de julio sobre las vías del tren, han presentado un escrito en el juzgado solicitando que se investigue el bote de cloroformo encontrado a 700 metros de la estación de Pizarra, lugar donde desapareció la pequeña cuando cenaba con su familia.

Tal y como adelantó SUR (ver aquí), el cloroformo fue descubierto por un adolescente en la zona del polígono industrial durante la pasada feria de Pizarra, a mediados de agosto, pero se asustó y no dijo nada en ese momento. Hace aproximadamente un mes, se lo contó a sus amigos, lo que hizo que llegara a oídos de la Policía Local.

Una patrulla pidió a los chavales que les acompañaran al polígono para indicarles el punto exacto donde lo habían visto. El bote seguía allí, entre unos cañaverales, aunque la etiqueta donde se detallaba su contenido estaba ya bastante deteriorada. Pese a ello, aún podía leerse la palabra cloroformo.

El recipiente, que estaba vacío, fue recogido con sumo cuidado por los agentes y entregado a la Guardia Civil por si podía guardar relación con el caso. Aunque fuentes próximas a la investigación explicaron a este periódico que no se observa conexión «temporal ni técnica» con el caso, los padres piden que se investigue. «No hay ningún almacén ni establecimiento de la zona que lo use, lo que nos lleva a preguntarnos qué hacía un bote de cloroformo, susceptible de inducir la sumisión química de una persona, a escasos metros del lugar de la desaparición y hallado a los pocos días de la misma», se preguntan los padres de la pequeña en el escrito dirigido a la titular del Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga, que investiga el caso.

En el documento, que tiene 14 páginas, la familia de Lucía solicita a través de su abogada, Ana Belén Ordóñez, la práctica de una veintena de diligencias para profundizar en la investigación o aclarar algunos extremos de la misma, después de que la Guardia Civil haya remitido a la jueza el atestado completo del caso en el que viene a confirmar la que desde el principio ha sido su principal hipótesis: Lucía se adentró sola en las vías, anduvo 4.200 metros y se recostó entre los raíles, donde, según las pesquisas, fue golpeada por el primer tren del servicio de Cercanías.

Lesiones

Los padres consideran que en el atestado no se explica cómo la menor pudo hacer ese «arduo recorrido» sin ni una sola lesión en sus rodillas y mínimas o casi inexistentes en manos, brazos y piernas. En el escrito, recuerdan que los agentes que rastrearon la zona tras el suceso no hallaron a lo largo de esos cuatro kilómetros de vía «ni un solo indicio de que la niña hubiese andado por allí».

Para la familia, lo que sucedió a 300 metros del lugar donde fue encontrado el cuerpo sin vida de la pequeña «es un cúmulo de interrogantes a los que ninguna diligencia da respuesta». Se refieren a la vecina que escuchó desde su casa cómo alguien pisaba una botella o un cubo de plástico justo después de que saltara la alarma de su coche a las 5.00 horas de la noche de autos.

Los padres piden que se lleve a cabo la geolocalización de los teléfonos móviles encendidos en la zona donde desapareció la pequeña y se identifique a los titulares y si participaron o no en el dispositivo de búsqueda. También han solicitado que se amplíe la investigación respecto a los testimonios de dos testigos que coinciden en haber visto un coche negro cerca del lugar donde se halló el cuerpo de la niña aquella misma noche.

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