«Me enteré por la tele de que me buscaban por secuestrar a mis hijas»

Carmen Palomino, ayer, a la salida del juzgado de Archidona tras dar su versión de los hechos.
Carmen Palomino, ayer, a la salida del juzgado de Archidona tras dar su versión de los hechos. / Efe

Carmen Palomino asegura que se fue de vacaciones con las niñas a la costa creyendo que su marido, militar de profesión, se iba dos meses a Afganistán

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Habían subido de la playa y acababan de sentarse a la mesa. Le sirvió la comida a las niñas y puso la tele de fondo, sin prestarle mucha atención. A mitad del informativo, escuchó una noticia que la dejó paralizada: «Una vecina de Archidona está en busca y captura por llevarse a sus dos hijas». A continuación, el presentador anunció el nombre de la madre, que ilustró con una foto. Era ella.

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La pequeña, de cinco años, siguió comiendo, ajena a la situación, pero la mayor, que tiene siete, sí se dio cuenta. «Mamá, ¿eres tú? ¿papá nos está buscando?», soltó la cría. Carmen María Palomino (41 años) agarró el mando a distancia y cambió de canal antes de decirle a sus hijas que, en adelante, evitaran asomarse al balcón del apartamento. Y así pasó todo el fin de semana, encerrada por miedo a que la detuvieran. Pero la vida de fugitiva no era para ella.

Ayer, aún de madrugada, Carmen dejó el apartamento donde había pasado «la mejores vacaciones» de su vida y salió a escondidas para regresar por su propio pie a Archidona y entregarse a la Justicia. Dejó a las niñas con un familiar y a las 8.30 horas se presentó en el juzgado acompañada por su abogada, Fermina Espejo. La búsqueda había terminado.

El abogado Roberto García, que representa al padre. / Sur

Los funcionarios avisaron al letrado del padre de las niñas, Roberto García, para que acudiera al interrogatorio. Allí, Carmen Palomino pudo dar su versión de los hechos, que dista de parecerse al secuestro denunciado por su exmarido, del que lleva separada desde 2014 y divorciada desde hace poco más de un año. El padre, que es de nacionalidad griega y militar de profesión, pasa largas temporadas destinado en Afganistán, por lo que las niñas residen habitualmente con Carmen. «¿Cómo voy a secuestrar a mis hijas si yo tengo su guarda y custodia? No tiene ningún sentido», se lamenta la mujer en una entrevista concedida a SUR. No obstante, la sentencia de divorcio establecía que el padre tendría derecho a estar con las niñas cuando se encontrara de permiso en Archidona. Al parecer, cada dos meses de trabajo en su destino, el militar disfruta de 21 días de vacaciones que suele pasar en el pueblo para estar con sus hijas.

Supuestos malos tratos

La difícil relación entre ambos se tensó aún más a partir del 30 de mayo, cuando Carmen denunció a su exmarido por unos supuestos malos tratos que se habrían producido en la puerta del colegio donde ambos esperaban para recoger a las niñas. En ese momento, las crías estaban a cargo del griego –había llegado el día 14 de permiso y se marchó el 6 de junio–, pero Carmen fue a ver cómo se encontraba una de sus hijas, que había estado enferma con varicela. Según la versión de ella, cuando le levantó la camiseta para ver si las postillas habían cicatrizado, su exmarido la empujó y le dio «un pellizco en la barriga». La mujer sacó el teléfono y le advirtió de que iba a llamar a la Guardia Civil, pero asegura que él se lo quitó de la mano. Carmen sostiene que dos albañiles fueron testigos de esa supuesta agresión, que el exmarido niega y que está siendo investigada por el mismo juzgado de Archidona que ordenó la búsqueda y detención de Carmen tras ausentarse del domicilio con sus hijas. La jueza, a petición del fiscal, dictó como medida cautelar una orden de protección sobre la mujer, por lo que, desde entonces, es el padre de Carmen quien mantiene contacto con su exyerno para la entrega de las niñas o para saber de ellas.

El militar se marchó el 6 de junio y volvió un par de semanas después, aunque, en esa ocasión, «no reclamó a sus hijas». Según Carmen, el día 16 de julio –«lo recuerdo porque celebrábamos mi santo»– le pidió a su padre que llamara a su exmarido para ir a buscar un «animalito» de juguete que su hija pequeña se había dejado en la casa de él. «Le dijo a mi padre que no podía porque estaba en el aeropuerto; como había estado tantísimo tiempo en Archidona, pensé que ya se marchaba», afirma ella.

Carmen asegura que en ese momento decidió irse de vacaciones con sus hijas. «Necesitaba salir del pueblo. Desde Navidad llevo escuchando a todo el mundo, padres, tíos, amigos... Cada uno tiene una opinión distinta, cuando en realidad la única que sabe lo que ha pasado soy yo. Por eso necesitaba tomar distancia y estar a solas con mis hijas». Se marchó a un pueblo de costa, sin salir de la provincia de Málaga y, según sostiene, apagó el móvil. «A mí nadie me notificó nada personalmente –el juzgado ordenó que se las entregara al padre el 28 de julio en el punto de encuentro–, me enteré de todo el viernes por la tele. De hecho, yo pensaba volver a Archidona ese mismo día porque tenía una promesa con mi hija».

Tras escuchar su testimonio, la jueza decretó la puesta en libertad de Carmen y dejó sin efecto la orden de búsqueda con el compromiso de las partes de establecer un régimen de visitas; ayer mismo, el padre pudo reencontrarse con sus hijas. «En ningún momento he querido ni quiero separarlas de él», concluye la mujer.

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