El moderno negocio del abuelo

Los hermanos Rojas, tercera generación de Modas Rojas 1892.
Los hermanos Rojas, tercera generación de Modas Rojas 1892. / A. J. G.

Tres comercios centenarios de Antequera son reconocidos por el Ayuntamiento por su capacidad de aunar tradición y renovación

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

En un mundo donde las franquicias y marcas globalizan cada vez más las ciudades, hay un tejido de establecimientos peculiares, que siguen el camino diseñado por sus abuelos que mantienen el sabor y calidad de las tiendas del ayer, abanderando mantener el sello autóctono de la localidad. El Ayuntamiento de Antequera, de cara al Día de la ciudad y Santa Eufemia, el próximo sábado 16 de Septiembre, reconocerá con la distinción de la Medalla de Plata de la Jarra de Azucenas a Rojas 1892, Ferretería Linde y Café Bar A la Fuerza por sus 125, 120 y 100 años de actividad, respectivamente.

«Se trata de tres históricos establecimientos antequeranos que, además, sirven como ejemplo de superación, adaptación y renovación comercial», destaca el alcalde Manuel Barón, quien cada año busca reconocer el impagable trabajo de comerciantes que mantienen le esencia de ciudad antigua y peculiar.

La familia Rojas agradece este reconocimiento, ya que se trata de «un acto de reflexión para acordarte de la fidelidad de nuestros clientes que son los protagonistas». Por su parte, los hermanos José y Rafael De la Linde, manifiestan: «Es para nosotros una alegría y orgullo por lo que supone esta distinción».

Y para Enrique García de Café-Bar A la Fuerza, este premio «nos motiva a todos los que estamos en esta empresa y también a la familia, la alegría que le ha dado. Es un signo de motivación y agradecimiento», para un lugar con encanto en la Antequera entre la Alameda de Andalucía y la nueva zona residencial.

José Rojas Castilla empezó con una fábrica de mantas en 1889 que vendió también tejidos hasta llegar a la venta de ropa de moda hoy. Su nieto, Nono Rojas reconoce que «sobrevivir durante 125 años de manera ininterrumpida no es fácil» y tras dos generaciones, la suya busca «ofrecer buenos artículos y buen trato al cliente. No hay más. Es un secreto que parece fácil, y aunque lo parezca, no lo es».

Desde finales del siglo XIX, la familia de La Linde desarrolló las ferreterías para dar respuesta inicialmente a las necesidades de los agricultores en el campo y de cualquier empresario y particular. Tras pasar por varias calles del centro, en 2005 se trasladaron al polígono, tras cerca de cien años desde que el abuelo «montó la ferretería en la entrada de la casa y colgó unas sartenes y algunas cosas de ferretería... y así empezó todo este negocio».

Hasta los domingos

«Mi padre me contaba que antiguamente trabajaban hasta los domingos. La evolución del negocio siempre ha ido en positivo». Los hijos del fundador desean que los suyos sigan con el negocio: «El plan de futuro es expandir el negocio un poco más. Queremos que nuestros hijos hereden el negocio y le den una continuidad».

Entre moda y trabajo, hay que buscar un lugar para descansar y empezar la mañana con un buen mollete de Antequera del Café A la Fuerza. Su inicio fue una carpintería que sumó venta de vinos y licores que con el paso del tiempo se transformó en bar en 1917. En 1955 cogen el negocio los padres del actual dueño, Enrique García.

Hoy es un referente en la ciudad y para todos los que la visitan: «Hay que dar mucha calidad, dar un buen servicio, ser correcto, ser amable y tener una plantilla bien grande para poder estar a la altura de las circunstancias cuando viene mucha gente». A las tiendas que vemos en los centros comerciales, hay una alternativa, la de siempre, la tradicional, la de las familias que trabajan por y para sus negocios que mantienen el inicio de toda actividad comercial como estas tres centenarias premiadas.

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