El maquinista del tren que golpeó a Lucía declara que le ordenaron ir con precaución solo en Pizarra

El maquinista se enteró de que había una niña desaparecida desde la noche anterior por un vigilante de Renfe que se subió a su tren en la estación de Pizarra./Jon A. Sedano
El maquinista se enteró de que había una niña desaparecida desde la noche anterior por un vigilante de Renfe que se subió a su tren en la estación de Pizarra. / Jon A. Sedano

El conductor recibió un telefonema para que circulara «marcha a la vista» al pasar por la estación por la posible presencia de personas cerca de la vía

JUAN CANO y JON A. SEDANOMálaga

A las 6.03 horas del 27 de julio, mientras unas 600 personas buscaban a Lucía Vivar, el primer cercanías de la mañana salía de la estación malagueña Centro-Alameda, como cada mañana, con destino a Álora. El maquinista no había recibido consigna ni advertencia alguna sobre lo que había sucedido la noche anterior en la estación de Pizarra, donde había desaparecido una niña de tres años mientras cenaba con su familia.

El primer aviso llegó exactamente a las 6.35 horas desde el Control de Tráfico Centralizado (CTC): «Responsable de circulación CTC a maquinista del tren 23151, circulará con marcha a la vista (en el argot ferroviario significa ir con precaución y reducir la velocidad) al paso por la estación de Pizarra por posibles personas cerca de la vía».

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El mensaje, literal, forma parte de la declaración del maquinista ante la Guardia Civil, a la que ha tenido acceso este periódico. El empleado de Renfe aseguró a los agentes que ese telefonema era «solo para la estación de Pizarra, no teniendo vigencia más adelante». En ese momento, según manifestó, ni siquiera sabía que había una niña desaparecida. Al parecer, se enteró a través de un vigilante de seguridad de Renfe que se subió a su tren durante el trayecto, quien le aclaró que había personas cerca de las vías buscando a la menor.

Pese a que la orden era solo para ese punto en concreto, el maquinista explicó a los investigadores de la Guardia Civil que, al salir de la estación pizarreña, recorrió los primeros 1.500 metros a no más de 60 kilómetros por hora, subiendo después la velocidad a 75 u 80 km/h en un tramo limitado a 100.

Según relató a los agentes, «cuando aún era noche cerrada, a unos tres kilómetros de la estación vi un bulto oscuro pegado a una curva a la izquierda dentro de las vías del tren». Estaba inmóvil. Precisó que se lo encontró «de repente» y lo primero que pensó es que podía tratarse de algún animal arrollado. En ese tramo iba, según sostuvo en su declaración, a 75 km/h.

«Cuando aún era noche cerrada, a tres kilómetros de la estación, vi un bulto oscuro pegado a una curva»

El maquinista continuó la marcha y llegó a Álora a las 6.47 horas. Una vez allí, abrió las puertas del tren y se cambió de cabina para hacer el recorrido inverso. Eran las 6.51 horas y, según recordaba, había comenzado a clarear el día. Al acercarse al lugar, se acordó del bulto que había observado minutos antes y se fijó con atención. Vio que «tenía algo de color, como de ropa», lo que le llevó a descartar que fuese un animal y frenó «de emergencia». El tren recorrió unos 300 metros debido a la inercia que llevaba, por lo que sobrepasó de nuevo el bulto.

El conductor del ferrocarril bloqueó las puertas para impedir que se apearan los viajeros y pidió permiso al CTC para bajar y comprobar de qué se trataba. Caminó hasta la cabina de cola y descendió del convoy. Al acercarse a unos metros, descubrió que era la niña. Los agentes le preguntaron si vio a alguien en las inmediaciones del lugar donde apareció el cuerpo. El maquinista afirmó que, mientras custodiaba el cuerpo y esperaba la llegada de la Guardia Civil, observó una furgoneta de color gris sin anagramas circulando por un paso inferior a las vías. Según viajeros, estuvo una hora allí parado.

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