La llegada del Mesías: el origen de la Navidad

Niño Jesús de la Virgen del Rocío de Almonte.  alexis ojeda/
Niño Jesús de la Virgen del Rocío de Almonte. alexis ojeda

El nacimiento de Jesús en uno de los pasajes históricos más difundidos en el mundo

ALEXIS OJEDA RONDA.

La Santa Biblia es el libro más traducido del mundo. Unos escritos que no solo tienen gran importancia mundial sino que siguen siendo narradores de un pasaje de la historia conocido más o menos por todos: la vida y obra de Jesús. «... De pronto se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz; Ellos sintieron un gran amor, pero el Ángel les dijo: 'No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor...'», Lucas: 2:9-11. Con estos versículos de la anunciación a los pastores la Biblia expone el origen de la Navidad. Unas fiestas entrañables que componen el final e inicio del año pero... ¿sabemos los cristianos cuál es el sentido auténtico de la Navidad?

Jesucristo dio a la humanidad el mayor testimonio de amor que un ser humano puede dar, al sacrificar su propia vida para la salvación de todos. En recuerdo de este testimonio, la Navidad tiene que ser un tiempo para expresar el amor de unos con los otros, como Él nos amó. Es interesante tratar de recuperar la auténtica persona de Jesús, lo esencial de su mensaje y lo mejor de su impacto histórico porque, a pesar de que no dejó escrita ni una sola línea, ninguna figura histórica ha ejercido una influencia mayor ni igual en la Historia del mundo.

Evangelización

Jesucristo dio a la humanidad el mayor testimonio de amor que un ser humano puede darNingún personaje ha ejercido una influencia mayor en la humanidad La Navidad es un tiempo de perdón y de reconciliación

En la actualidad se conoce cada día mejor a la persona de Jesús gracias a la Semana Santa como instrumento evangelizador. No obstante, el verdadero sentir de nuestra Semana Mayor no es solo la de demostrar la devoción hacia los titulares y advocaciones de cada hermandad sino la de ser participes a través de ellos, de la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús. La historia, la arqueología y la antropología cultural y social sitúan a Jesús en una circunstancia determinada y en una sociedad de tradición oral que cultivaba la memoria. Es de suponer que aprendió el oficio de su padre, carpintero, pero todo indica que pronto levantó vuelo, abandonó el nido familiar y acudió a la llamada de Juan Bautista, un profeta que había desencadenado un movimiento de conversión en vista de una pronta y definitiva venida de Dios, hecho que empalma la vida de Jesús con la tradición profética de su tiempo. Su relación con aquél fue determinante para su experiencia religiosa. Se separó de su maestro y salió a recorrer los caminos de Galilea a la procura de gentes para anunciarles la proximidad de Reino de Dios. Eliminando todo aspecto escatológico y futurista de su predicación, algunos autores han presentado equivocadamente a Jesús como un sabio antisistema y contracultural. Pero tampoco es un apocalíptico iluminado que vive bajo la premura de una catástrofe inminente, como pretendieron demostrar algunos otros.

Para muchos, la Navidad es un tiempo de tristeza porque les recuerda y les hace vivir con más intensidad las ausencias presentes de seres queridos. El hombre que no asimila las ausencias de los seres queridos que el tiempo va labrando siempre será un ser infeliz. La ausencia es un vacío que sólo puede llenar el recuerdo. La Navidad es un memorial, una referencia temporal que convierte el nacimiento de Jesús en uno de los pasajes históricos más difundidos. Además de ser social y lúdico, el ser humano es ritual. Originariamente, los regalos de Navidad significan la gratuidad del regalo que recibimos del cielo.

A algunos les molesta que estos días la gente se desee felicidad, paz, amor, prosperidad. Aun en el caso de que fuera el único día del año en que esto ocurriera, mejor sería algo que nada. Los niños viven esto sin remilgos ni falsos razonamientos, y los mayores sacan fuera al niño que llevan dentro. Sería preciso que por lo menos en Navidad olvidáramos los rencores del pasado y prevaleciera siempre el perdón y la reconciliación, para conseguir una convivencia navideña llena de felicidad y de paz entre todos los seres humanos recordando como no, el nacimiento del niño Dios. ¡Feliz Navidad!

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