El joven malagueño condenado por rodear el Congreso entrará mañana en prisión

Fran Molero, en una manifestación en su apoyo en 2016. /F. Gutiérrez
Fran Molero, en una manifestación en su apoyo en 2016. / F. Gutiérrez

Francisco Molero tendrá que cumplir cinco años por atentado a la autoridad y lesiones

EFE

El joven Francisco Molero, condenado a cinco años de prisión por los incidentes ocurridos en la manifestación 'Rodea el Congreso' en 2013, ingresará mañana en prisión, un año después de que fuera condenado a cinco años de cárcel por atentado a la autoridad y lesiones.

Molero ingresará la prisión de Archidona, según ha informado hoy a Efe José Blanco, el responsable del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en Cuevas de San Marcos (Málaga), donde reside el joven.

Blanco ha señalado que durante este año este militante del sindicato se marchó del pueblo a trabajar de temporero en el campo para ganar dinero y ayudar a su familia, ya que sus padres son mayores, están enfermos y dependen del joven, mientras que el SAT presentaba recursos contra la sentencia. Los recursos y las peticiones de indulto no han prosperado, por lo que la sentencia se va a ejecutar mañana.

Los recursos del sindicato se centraron en que, según Blanco, en ningún momento se presentaron pruebas de que Molero hubiera cometido ningún delito y que no tuvo abogado defensor ni en la fase de instrucción, ni en la fase de investigación, solo en la vista oral.

«Entendemos que es una anomalía enorme y vamos a querellarnos contra la Sala Segunda del Tribunal Constitucional por haber desatendido los derechos humanos de Fran y haber pasado olímpicamente de los derechos constitucionales que también le asisten», ha indicado el responsable del SAT.

Considera que la condena de cinco años y una multa de 16.000 euros es «una barbaridad que se va a cometer contra este chaval y su familia» y ha añadido que «ningún tribunal sería capaz de dictar una sentencia condenatoria cuando no hay esas mínimas garantías procesales que se deben dar».

Francisco Molero relató en su día que en abril de 2013 quedó con unos amigos en Madrid cuando se desarrolló la manifestación cerca de donde estaban, lugar en el que empezó a aparecer «gente sospechosa, muy corpulenta, encapuchados y vestidos de negro que comenzaron a zarandear vallas y a tirar objetos a los agentes de policía».

Los antidisturbios cargaron contra los manifestantes cuando los violentos desaparecieron, según sostuvo, tras lo que se separó de sus amigos y fue detenido junto a otras personas.

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