Del huerto al mundo de la empresa sin salir de clase

Los alumnos de El Pinar trabajan en el huerto ecológico del colegio. :: fernando torres/
Los alumnos de El Pinar trabajan en el huerto ecológico del colegio. :: fernando torres

Alumnos del Colegio El Pinar participan en un programa de emprendimiento basado en la agricultura ecológica

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Palas, guantes, azadas, una buena carretilla. Decenas de manos de todas las edades, cursos y etapas, agitan sin miramiento los bancales. Grandes, medianos, pequeños; todos se afanan, una hora a la semana, en sacar partido a los productos de la tierra. Se trata del 'agroaula' del colegio El Pinar, que comienza a dar los primeros frutos del año en forma de hortalizas, vegetales y plantas aromáticas de origen biológico que los propios alumnos de Primaria y Secundaria -organizados como pequeñas empresas ficticias- venden a los miembros de la comunidad educativa a la salida de clase.

Pero no es el mercado el único punto al que se orienta el objetivo. La comercialización es sólo un paso más en el novedoso proyecto de emprendimiento que desarrollan los estudiantes del colegio alhaurino. Es una iniciativa multidisciplinar en la que se busca que los niños se familiaricen con las dinámicas empresariales y la cultura del emprendimiento. Organizados en diferentes filiales bajo la matriz 'AgroPinar', los alumnos de las etapas iniciales y enseñanzas medias del centro forman grupos de trabajo para cubrir los procesos que van desde la producción hasta la comercialización y venta de productos, pasando por las fases de marketing, estudio de mercado y promoción de bienes.

Tutorizados por sus docentes y por los responsables del área de Emprendimiento, alumnos de diferentes etapas y ciclos se organizan ya en torno a tres grandes compañías que, con sus respectivos departamentos de Administración, Recursos Humanos, Marketing, Gestión, Logística, etc..., se dedican a la producción, comercialización y venta de determinados productos -desde hortalizas hasta plantas aromáticas-, cosechados en esta singular zona agropecuaria.

El emprendimiento es la base sobre la que se trabajan el resto de materias académicas Los alumnos ensayan los procesos comerciales ligados al mercado agrícola

Verduras ecológicas, productos gourmet, hierbas medicinales... Sembrar, cuidar y recoger es sólo una parte del ciclo. El valor añadido al conocimiento sobre cultura emprendedora se obtiene por el ensayo y asimilación de los procesos de comercialización, distribución, publicitación, administración de dinero, gestión de Recursos Humanos o estudios para encontrar nichos de mercado.

Pero el Agroaula no es sólo emprendimiento. Se trata también de un auténtico banco de pruebas para la experimentación didáctica y la capacidad investigadora de los niños y jóvenes, un espacio donde tomar el pulso creativo a los jóvenes con un plan interdisciplinar de conocimiento en el que tienen cabida las ciencias y las letras, la lengua y las matemáticas, los idiomas y el arte; la innovación y la solidaridad; el trabajo en equipo y la acción colaborativa. Así lo explica Carlos Borrego, profesor titular del área de emprendimiento del colegio y responsable del huerto: «Tanto en el aspecto empresarial como en el ecológico, se pueden trabajar todas las materias habituales, como Matemáticas, Lenguaje o Conocimiento del Medio».

El terreno sirve para cultivar y aprender a trabajar la tierra. No obstante, las tareas agrícolas son un nuevo camino hacía el conocimiento, una vía para la asimilación de competencias básicas y un escenario en el que ensayar aprendizajes que están en la base del propio funcionamiento de la sociedad. Según apunta Borrego, economista de formación, el proyecto lleva ligadas una serie de actividades paralelas que aportan valor, como la creación de una página web o un blog hecho por los alumnos.

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