«Esto no tendría que haber pasado, pero se veía venir»

Ventana con los cristales rotos tras los disturbios./Fernando Torres
Ventana con los cristales rotos tras los disturbios. / Fernando Torres

Los vecinos recriminan a los padres de los presuntos autores no haber controlado a sus hijos antes de que llegara la violencia

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Prácticamente toda La Fuensanta se echó a la calle cuando estalló la revuelta y los pocos que se quedaron en sus casas acudieron al rato a comprobar que, efectivamente, habían matado a dos de ‘Los Mudos’. El momento de la pelea fue fugaz y todo lo que le precedió estuvo marcado por la violencia y la rabia de la familia. Al día siguiente de que ocurrieran los hechos (ayer), los vecinos continuaban en la calle principal de la barriada de Coín, rodeados de agentes de la Guardia Civil. Un vecino del barrio desde hace años, asegura a SUR entre la calma tensa de la mañana que el sentimiento predominante es «dolor», pero también de «rabia», que caldea el ambiente:«Esto no debería haber pasado, pero se veía venir».

Según explica, los más jóvenes de los Franceses, el otro clan que participó en la pelea y cuyos miembros causaron presuntamente la muerte de Luis y José, llevaban un tiempo mostrando una actitud contraria a la «habitual convivencia» de la barriada. «Era un hombre mayor (Luis), que tenía la cabecita mala y nadie le rendía cuentas cuando se metía con alguien». Sin especificar el motivo que causó el enfrentamiento, asegura que «todo el mundo les conocía» y sabía que a veces gritaba o insultaba. «Si se metía conmigo pues me reía, como hacíamos todos».

Sentimiento de clan

¿Había habido problemas antes? Este vecino no duda: «Sí, eran muy conflictivos. Hace cuatro meses hubo una grande, de hecho yo me tuve que meter a separar. Sabíamos que más tarde o más temprano iba a pasar algo». Y es aquí cuando trata de explicar el sentimiento generalizado de los vecinos:«Si yo tengo un hijo con 17 o 20 años y veo que es violento pues me encargo de corregirlo, eso es lo que nos duele, que no los han frenado y han motivado esa actitud de ‘yo soy de Los Franceses’».

Sentada en el suelo con la espalda apoyada en el muro donde, según los testigos, «se murió El Mudo», María Suárez Heredia, sobrina de los fallecidos, se lamenta junto a otros familiares. «Han matado a dos personas que no se valían por ellos mismos, los han matado por la cara». Insiste en la idea de que los jóvenes de Los Franceses llevaban un tiempo «buscando» y al final han encontrado. «Llevan un tiempo queriendo hacerse los valientes».

Durante la conversación con este periódico y otros medios de comunicación, varias personas visiblemente afectadas pidieron a María que dejase de hacer declaraciones. De esta misma manera finalizaron las palabras que esa mañana había dirigido a la prensa la hermana de los dos fallecidos, Antonia Heredia. Fue antes de que varios familiares le pidieran que dejase de hablar frente a las cámaras cuando lanzó la advertencia: «Si aparecen por aquí los matamos a todos». Antonia señaló al igual que su sobrina que el conflicto se desencadenó por la actitud de los niños de Los Franceses, «que son unos matones».

En este punto, María asegura que en La Fuensanta «no hay droga ni delincuencia», sino que viven «como pueden» de la chatarra y la venta ambulante. El vecino recordó a este periódico que la etnia no tiene nada que ver con lo que sucedió el pasado jueves: «Gente con la cabeza loca y ganas de hacer daño hay en todos lados».

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