Una fuerte tormenta con granizo colapsa parte del centro de Antequera

Así quedó la zona de la Calzada en la confluencia con Villodres tras la fuerte tormenta. :: a. j. guerrero
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Así quedó la zona de la Calzada en la confluencia con Villodres tras la fuerte tormenta. :: a. j. guerrero

En apenas diez minutos, la intensa lluvia inundó algunas zonas del casco urbano y obligó a cortar la carretera de Campillos con Bobadilla

ANTONIO J. GUERRERO ANTEQUERA

La lluvia llegó en forma de una fuerte tormenta con granizo que en diez minutos colapsó los puntos negros por inundaciones en el centro de Antequera y cortó la carretera de Campillos con Bobadilla que precisó la intervención de máquinas para quitar el barro acumulado.

Pasadas las 20.00 horas, los relámpagos dieron paso a la tormenta inesperada, aunque anunciada con una fuerte granizada de cinco minutos que inundó las zonas más conflictivas cuando llueve intensamente, recuperándose la normalidad tras media hora del fuerte aguacero.

Como viene siendo ya habitual, al llover en poco tiempo, se inundan rápidamente las confluencias de Villodres entre Calzada y San Francisco, la Carrera de Madre Carmen y la Alameda esquina con Avenida de la Legión, lo que llevó a entrar agua en los bajos y dificultar el paso de los vehículos.

La Policía Local recibió llamadas desde las calles San Felipe, Polilla, Alameda de Andalucía, Carrera de Madre Carmen, Plaza de San Francisco, San Juan y zona de la Glorieta del Golf, alertando a los bomberos por si precisaran su actuación por si se repitiera la tormenta.

A las 20.45 horas, volvió la normalidad en el casco urbano, pero no en las carreteras de Campillos con Bobadilla, con incidencias en la MA-4403 junto a las 40 Viviendas Renfe, en el paso a nivel de Bobadilla Estación y en la A-384 con la Colonia Santa Ana, precisando de la intervención de la maquinaria de la Diputación Provincial para retirar el barro arrastrado, según informaron fuentes municipales.

Desde las siete de la tarde se divisaban relámpagos en el atardecer antequerano, que sin más aviso que unos segundos, se convirtió en un fuerte chaparrón en forma de granizo que hizo acumular el agua en las calles empinadas buscando su cauce hasta las zonas llanas más bajas, donde los sumideros no pueden con la gran cantidad que cayó en apenas cinco minutos. A los relámpagos le siguió un gran trueno que hizo vibrar puertas y ventanas, lloviendo con fuerza y con la imagen de los canalones evacuando lagunas de agua procedentes de los tejados faltos del bien preciado durante el otoño, mientras los vecinos se cobijaban donde podían, en búsqueda del paraguas sin uso en casa.

Hubo zonas con calles que se quedaron sin luz en el alumbrado público tras la tormenta, quedando a oscuras hasta pasadas las 22.00 horas. Mientras que llovía con intensidad, los coches tuvieron que aguardar que se despejaran las zonas anegadas, lo que provocó retenciones de tráfico en la hora de salida de empresas y comercios. Tras la tempestad, llegó la calma, dejando pequeños riachuelos que circulaban por el centro de las calles, en búsqueda de los registros que se quedan insuficientes cuando llueve con fuerza y gran cantidad como pasó anoche en Antequera.

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