Un año estático tras la fallida moción de censura en Alhaurín el Grande

Un año estático tras la fallida moción de censura en Alhaurín el Grande
Crónica Política

Los grupos municipales que se postularonen contra de la alcaldesa de Alhaurínel Grande, Toñi Ledesma, critican lapasividad del equipo de Gobierno

FERNANDO TORRES y IVÁN GELIBTER

Sacando algo positivo de todo lo sucedido en Alhaurín el Grande en los últimos años, se podría afirmar que esta localidad de algo menos de 25.000 habitantes ha servido como experimento político para poner a prueba las leyes que imperan en nuestra democracia. Por este ayuntamiento han pasado mociones de censura,alcaldes imputados,alcaldes condenados, alcaldes suspendidos, transfuguismos y hasta creaciones de partidos en mitad de una legislatura.

Aún así, nada hizo poner más a prueba los reglamentos –y la paciencia de los ciudadanos– que la fallida moción de censura del pasado 25 de enero de 2017, cuando la oposición quiso desbancar a Toñi Ledesma como alcaldesa y se dio de bruces con un enfoque controvertido de la entonces secretaria municipal (ahora en la Diputación) que terminó –y continúa– en los tribunales. El conflicto por quien ostentaba la mesa de edad, y por tanto quien tenía potestad de decidir si se votaba o no la moción de censura, desembocó en una batalla de insultos y gritos que mantuvo a Ledesma en el poder.

El partido que lideró el proceso fue Izquierda Unida y desde entonces no ha cambiado su percepción sobre la fuerza más votada. El grupo municipal califica la situación de Alhaurín el Grande como «el año de la parálisis política». Según apunta la portavoz de la formación, Teresa Sánchez, a través de un comunicado, los motivos que les llevaron a presentar la moción son los mismos que ahora mismo mantienen al municipio apartado del avance: «En diversas ocasiones, hemos puesto de manifiesto la incapacidad de negociar de una alcaldesa y un equipo de gobierno instalado en la falta de diálogo, esencia de la Democracia. Esta legislatura va camino de convertirse en una legislatura perdida».

Sánchez saca a la luz una sentencia del Tribunal Constitucional sobre un caso similar a la moción de censura fallida de Alhaurín el Grande, en la que se declara inconstitucional el artículo de la ley ‘antitransfuguismo’ a la que se acogió el equipo de Gobierno para frenar la votación, una sentencia que esgrime como un argumento de peso a favor de la oposición.

Alternativa Socialista Alhaurina (Asalh) coincide con IU en que el municipio está sufriendo las consecuencias de la falta de acuerdo político. «Parálisis, inmovilismo, apatía, sin rumbo». Asi define el portavoz de la formación, Anthony Bermúdez, el estado de la corporación municipal, cuyos plenos están «totalmente vacíos de contenido». Bermúdez critica la falta de diálogo de Ledesma con el resto de formaciones y pone de ejemplo la paralización de los presupuestos para 2018, todavía sin aprobar –y sin previsión de que se acepten–. «Un equipo que solo necesita un concejal para conseguir mayoría absoluta y no llega a acuerdos en temas importantes muestra una gran falta de consenso». Asegura que todos los partidos han hecho propuestas y enmiendas «viables» para sacar adelante los presupuestos, pero que «no les han valido». Ante esa situación, se pregunta: «¿Qué hacemos, qué les decimos? Están ya en modo electoral y les conviene poder echarle las culpas a la oposición».

Luis Miguel Molina, portavoz del grupo municipal del PSOE, apunta que la moción de censura es «más legal que nunca», refiriéndose a la jurisprudencia que ha sentado el Tribunal Constitucional, y recuerda que el partido de Ledesma llegó al poder mediante esa figura (antes de que existiera X Alhaurín, en tiempos del Partido Popular). Molina recrimina que hay un gran «desinterés» a la hora de mover los asuntos importantes del Ayuntamiento, como los contratos municipales (varios de ellos prorrogados).

Por su parte, la exconcejala del PP que rompió el pacto para votar a favor de la moción de censura, María Francisca Fernández, asegura que desde el episodio «las relaciones son bastante tensas, centradas en las estrictas normas de convivencia». Fernández señala que no hay acuerdos «porque no está en el ADN de la alcaldesa eso de pactar y hablar con la oposición». De nuevo, la edil no adscrita pone de ejemplo el estancamiento de los presupuestos al igual que sus homólogos del resto de formaciones. «La respuesta a mi propuesta, que era tan sencilla como incluir una bolsa de trabajo porque el pueblo la está pidiendo a voces, es que ya se estudiará, y siguen pasando los días». Con respecto a la sentencia del Constitucional, coincide en que está «muy claro que da la razón y demuestra que aquel día se debería haber votado, todo lo demás sobra».

Por su parte, Ledesma admite ser consciente de que la oposición ha formado un bloque en contra del equipo de Gobierno con una serie de argumentos comunes. «Se han instalado en la obstrucción y en la paralización esperando que les llegue el momento de asumir el poder, aguardando a que un juez les de la razón, cosa que no va a pasar».

La regidora desmiente las acusaciones de inmovilismo y asegura que el pueblo no está viviendo en el estancamiento: «En los últimos tres meses se han adjudicado obras por valor de 1,2 millones y en el último año superaron los 3 millones». Argumenta que el equipo de Gobierno está en contacto constante con las asociaciones y los vecinos, y dice confiar en que llegue el momento en el que la oposición deje de lado sus aspiraciones personales y hagan lo mismo. Entre acusaciones cruzadas, los presupuestos siguen congelados y los plenos municipales siguen la estela de aquel del 25 de enero de 2017.

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