La estación fantasma de Alhaurín

La estación fantasma de Alhaurín

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En torno a 144.000 viajeros al año. Esos fueron los datos que en su día aportó la Junta de Andalucía para justificar la construcción de un apeadero en Alhaurín el Grande. Hace diez años comenzaron las licitaciones y las promesas sobre la pequeña estación de autobuses que llegó al municipio en septiembre de 2016 y a día de hoy permanece cerrada. La idea era que, tras la inversión de la Consejería de Fomento, que aportó un total de 827.923 euros, los alhaurinos dejarían de esperar el autobús al sol en verano y a la intemperie en invierno. Trece meses después de la entrega de llaves -convenientemente rodeada de bombo y platillo-, el edificio permanece cerrado y el equipo de Gobierno no cree que abra hasta finales de año «por motivos administrativos», razones que la Junta de Andalucía no comparte: «Desde que se entregaron las llaves había garantías para abrir», según asegura un portavoz a SUR.

La alcaldesa del municipio, Toñi Ledesma (X Alhaurín), asistió en su día al acto de presentación del apeadero, y define el edificio como «un reclamo del pueblo» que llevaban «siete años esperando». En cuanto a las causas de por qué no se han abierto las instalaciones, Ledesma asegura que ha habido un largo trámite administrativo que ha hecho que, a día de hoy, sigan sin poder precisar una fecha de apertura. «El acto que hicimos allí era el de entrega de llaves, desde ese momento se abría un proceso en el que debíamos incluir el inmueble en el inventario de bienes del Ayuntamiento». La regidora se refiere a la certificación final de obra y una serie de documentos mediante los cuales el Consistorio podría acreditar que las instalaciones están listas para ser utilizadas, «con todo en regla».

En este caso las interpretaciones sobre las obligaciones de la ley son amplias, y la diferentes posturas que sostienen desde el Ayuntamiento y desde la Junta podrían estar motivadas en la decisión de los administradores municipales de atar todos los cabos y pisar con pies de plomo. El convenio que había desarrollado la Junta en el momento de la inauguración «ya recogía las garantías necesarias para abrir», aunque los trámites a los que se refiere Ledesma son «igualmente necesarios, pero se podrían haber hecho con el edificio en funcionamiento», explican desde el organismo autonómico.

Diferencias de planteamiento aparte, lo cierto es que ha habido retrasos en los trámites finales que, tanto la Junta como el Ayuntamiento, identifican: al parecer, la jefa de la obra de la Consejería de Fomento, encargada de certificar dicha documentación, estaba de baja en el momento en el que el Ayuntamiento pidió que se tramitaran los documentos. Actualmente, según informa la alcaldesa, el edificio ya está registrado en el municipio, a la espera de ser registrado en el Catastro.

Una vez esté finalizado todo el papeleo, se llevará al pleno municipal la adjudicación del restaurante que está en el interior del apeadero. Si la votación sale adelante, habrá que dar con una asociación o entidad que quiera gestionar el establecimiento, último trámite para que finalmente la estación deje de estar vacía. Ledesma confía en que estos trámites se hagan a finales de año.

Por su parte, Luis Miguel Molina, portavoz del PSOE de Alhaurín el Grande l, aseguró a SUR que «el equipo de Gobierno está esperando a que se acerquen las elecciones municipales para abrir definitivamente el edificio y ganar votos». Molina señala que la corporación «ha estado meses sin hacer nada al respecto», y que «es una pena que haya un edificio público cerrado; cuando se metan va a haberse deteriorado mucho». Ledesma desmiente al PSOE y reitera el argumento del proceso administrativo.

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