¿Qué esconde la Mina de Ronda?

¿Qué esconde la Mina de Ronda?

Situada en los Jardines de la Casa del Rey Moro y con más de doscientos peldaños, fue excavada aprovechando una grieta en las paredes del Tajo

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

La Mina de Ronda, situada en los Jardines de la Casa del Rey Moro, que diseñó el arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, sigue, en la actualidad, envuelta en leyendas que cuentan, entre otras historias, que el inmueble fue la residencia de uno de los últimos reyes musulmanes de Ronda, Abomelic, que mandó a construir la Mina para que su hija pudiera bajar al río a bañarse y que la escalera constaba de 365 escalones, que los sirvientes de Abomelic excavaron en un año, a razón de uno por día.

Un grupo de expertos quiere arrojar luz a los misterios que rodean a la Mina, por lo que prevén presentar un proyecto, antes del verano, para poner en valor elementos de esta construcción aún ocultos.

La Mina es una estructura que data de la Edad Media tardía, de entre los siglos XIV y XV, que fue excavada en la piedra de las paredes del Tajo aprovechando una grieta natural. Consta de más de 200 escalones y permite bajar al fondo de la garganta, al pie del río Guadalevín. Su función, según explicó Fernando Amores, arqueólogo y profesor en la Universidad de Sevilla (USE), además de ex director del Conjunto Romano de Itálica, uno de los impulsores del citado proyecto, era defender una captación de agua y una puerta, secreta, para salir de la ciudad. «Es una coracha de aguada, es una extensión de la muralla hacia el río para coger agua; y a la vez, una torre, que defiende una poterna, que es una salida secreta de la ciudad, que siempre es una puerta de traición, en cuanto deja de ser secreta para los enemigos, alguien de dentro se vende al enemigo para decirle dónde está el agua», explicó Amores, al tiempo que destacó el buen estado de conservación de la Mina y su singularidad en España. «Es única y está intacta», reiteró.

Hoy en día, la Casa del Rey Moro y, por tanto sus Jardines y la Mina, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), son propiedad de un empresario alemán, que quiso habilitar en el inmueble un hotel, un proyecto que encontró trabas, por lo que ahora, mientras que el Ayuntamiento exige al dueño la rehabilitación de la Casa, en muy mal estado, y con el anuncio del cierre de la actividad, Jochen Knie quiere poner en valor la Mina.

Expertos quieren sacar a la luz elementos ocultos como una noria y un pozo

Se prevén realizar pequeñas excavaciones para rescatar una gran noria en una sala ensolada, antes de llegar al río, desde la que extraían el agua. También, un pozo cuya misión, dijo Amores, era la de garantizar el rápido suministro de agua en caso de un ataque, normalmente con fuego, para acceder a la fortificación. Igualmente, se estima la existencia de bóvedas en las que se almacenaban utensilios para la contienda. «Las hipótesis están muy maduradas, este proyecto no requiere de un gran esfuerzo económico», afirmó.

Amores, según su interpretación, cree que la Mina solo se utilizó una vez, durante el asedio de la Toma de Ronda y que los zapadores cristianos accedieron a la Mina mediante un butrón en la pared, en la zona de abajo.

Los Reyes Católicos arreglaron los desperfectos de la contienda y la Mina se abandonó hasta el siglo XIX cuando empezó a despertar interés. Ésta, la Casa del Rey Moro y propiedades adyacentes fueron adquiridas por la Duquesa de Parcent, abuela de Alfonso de Hohenlohe. «Organiza en Ronda su casa fantasía, una residencia pintoresca, conforme a la moda de la época. Es la primera casa que entiende el Tajo como escenografía, está mirando al Tajo», afirmó Amores, que también destacó el interés de la Duquesa por los oficios relacionados con la madera y la forja, entre otros, lo que quedó plasmado en la Casa. Ella encargó a Forestier el diseño de los Jardines e incorporó la Mina a este espacio. La acondicionó con barandillas y soló la escalera, entre otros.

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