Le dicen en el Clínico que no está de parto y da a luz una hora después en casa de sus padres

María del Carmen, Estrella, Juan y el bebé, en la habitación del parto. /Fernando González
María del Carmen, Estrella, Juan y el bebé, en la habitación del parto. / Fernando González

«Di un achuchón y salió el niño». El nacimiento se produjo en Alhaurín de la Torre después de que una doctora le diera el alta al considerar que no tenía los síntomas

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

«Todo ha ido bien, pero el susto y el mal rato que nos llevamos no nos lo quita nadie. Imagínese lo que es mirar y ver la cabeza del niño asomando. No me cabía otra que achuchar y empujar fuerte para que mi hijo no se ahogase. Y eso hice: di un achuchón y el bebé cayó sobre la cama». Así recuerda Estrella Díaz Barrionuevo, una joven de 31 años de Alhaurín de la Torre, cómo fue el parto que tuvo en casa de sus padres el pasado domingo sobre la una de la tarde, poco después de que esa misma mañana una médica del Hospital Clínico Universitario le hubiese dado el alta al considerar que todavía no había síntomas de parto.

La joven regresó a Alhaurín de la Torre y se quedó en casa de sus padres. No había pasado ni una hora de su vuelta del hospital cuando se puso de parto. Ante la inminencia del nacimiento, no daba tiempo a llevar a la embarazada a un hospital ni a que llegasen los servicios de emergencia a atenderla. Así que sus padres, Juan Díaz y María del Carmen Barrionuevo, tuvieron que asistirla. La joven estaba en el baño cuando se dio cuenta de que había roto aguas. «Me llevé un susto tremendo, pero aún fue peor cuando, ya tumbada en la cama de mis padres, vi la cabeza del niño asomando», relata Estrella. Fue un momento que no olvidará jamás. «Mi madre me asistió en el parto, mientras que mi padre llamaba al 061. «Empujé todo lo que pude y el niño salió. Mi madre, rápidamente, lo cubrió con toallas», explica la joven. El pequeño, que se llama Óscar, pesó al nacer 2.700 gramos. Es el segundo hijo de Estrella Díaz. El padre del bebé trabaja fuera de Málaga y no pudo estar presente.

María del Carmen Barrionuevo ayudó a traer al mundo al que es su quinto nieto. «Yo nunca había asistido en un parto. Los había visto por la tele. Así que me dejé llevar por mi instinto y, cuando vi que el niño tenía la cabeza fuera, lo cogí por las zonas más duras y, con mucho cuidado, fue tirando hasta que salió, a la vez que mi hija achuchaba», recuerda la abuela del recién nacido. Para que el niño no pasara frío, además de envolverlo en toallas, se puso el aire caliente en la habitación. María del Carmen también desenrolló el cordón que el bebé tenía alrededor del cuello.

«Todo ha ido bien, ¿pero qué habría pasado de haberse presentado complicaciones?», se pregunta la madre

Alertados los servicios sanitarios de lo que estaba ocurriendo, a través de la llamada telefónica de Juan Díaz, se personaron en el domicilio agentes de la Policía Local de Alhaurín de la Torre y, seguidamente, profesionales de la ambulancia de la localidad, avisados por el equipo coordinador del 061. Después llegó un equipo de emergencias del 061. Un policía le hizo un nudo al cordón umbilical del recién nacido con el cordón de uno de sus zapatos.

Los servicios sanitarios, tras un primer reconocimiento de la madre y del niño, los trasladaron al Hospital Materno Infantil, centro en el que permanecieron hasta ayer martes, cuando recibieron el alta. «Gracias a Dios, todo ha ido bien, pero ¿y si se hubiesen presentado complicaciones en el parto o el niño hubiese venido de nalgas? No lo quiero ni pensar», afirma Estrella. A su juicio, en el Hospital Clínico no se dieron cuenta de la inminencia del parto, por lo que la enviaron a su domicilio en vez de dejarla ingresada.

«Mi hija empezó a sentir fuertes dolores en la madrugada del domingo. Así que cogí el coche y la llevé al Clínico, que es el hospital que nos corresponde. Allí llegamos sobre las seis de la mañana y, tras más de cinco horas, la mandaron para casa, ya que decían que no estaba de parto», indica Juan Díaz, abuelo del pequeño Óscar. En el regreso a Alhaurín de la Torre en el coche, Estrella seguía con fuertes dolores. «Le dije a mi hija de volvernos a hospital, pero ella, confiando en lo que le había comentado la médica que la vio, me respondió que no. Fue llegar a mi casa y ponerse de parto. Deseo contar nuestro caso, porque estas cosas no deberían pasar. Mi hija y mi nieto están bien, pero han estados expuestos a un riesgo innecesario», asegura Juan Díaz.

La abuela del bebé hizo de comadrona, mientras el abuelo ayudaba y avisaba al 061

Estrella recuerda que en el Clínico le dijeron que tenía contracciones cada 20 minutos, pero ella, que se las controlaba con el teléfono móvil, cree que eran mucho más frecuente y que se presentaban cada cinco minutos. «Estoy convencida de que cuando estaba en el Clínico yo ya había dilatado bastante, pero no se dieron cuenta de ello», pone de manifiesto la joven.

El primer hijo Estrella Díaz –Juan– nació por cesárea ante la imposibilidad de que el parto se desarrollase por vía vaginal. De hecho, ante ese precedente, el Hospital Clínico tenía previsto practicarle otra cesárea en este segundo embarazo. La intervención estaba programada para este viernes.

Ahora, una vez pasado el mal rato de un parto que se presentó con tanta rapidez, la familia está muy contenta y feliz con el pequeño Óscar, que es ajeno al revuelo que se produjo con su nacimiento.

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