Cuatro años y medio de prisión por apuñalar a otro hombre en el cuello en Pizarra

Un momento del juicio. / Ñito Salas

Ambos esperaban la retransmisión de un partido de fútbol sentados en el sofá de casa de un amigo en común

Alvaro Frías
ALVARO FRÍASMálaga

Ante los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial, el hombre procesado por apuñalar a otro en el cuello mientras esperaban la retransmisión de un partido de fútbol ha admitido esta mañana los hechos de los que está acusado. La pena que se le impondrá será de cuatro años y medio de prisión, en una sentencia que se dictará en los próximos días, según ha indicado el presidente del tribunal.

Se reduce así considerablemente la pena de prisión a la que se enfrentaba el acusado, ya que tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitaron once años de cárcel, al considerarle autor de un delito de intento de asesinato. Sin embargo, tras llegar a un acuerdo entre las partes, finalmente será condenado por un delito de intento de homicidio. Además, se aplicará la atenuante de reparación del daño, puesto que ya se han depositado los 6.000 euros de indemnización para la víctima de estos hechos.

El procesado ha admitido unos hechos que ocurrieron en octubre de 2016. Como se explica en el escrito de acusación de la Fiscalía, aquel día el procesado llegó a la casa de un amigo suyo en Pizarra, en la que estaba pasando unos días la víctima, que también era amigo del propietario de la vivienda.

Los tres se fueron a comer a un restaurante cercano y volvieron a la casa sobre las 16.00 horas, pasando allí la tarde a la espera de que empezara el partido. Así se explica desde la Fiscalía como transcurrieron los momentos previos a la supuesta agresión.

Poco antes de que empezara el partido, el amigo en común de los otros dos hombres se ausentó del salón de la vivienda, en el que estaban los tres, para ir al baño. Siempre según se recoge en el escrito de acusación, al que ha tenido acceso este periódico, sin que conste ninguna discusión previa, el procesado se levantó del sofá y cogió un cuchillo de la cocina de 13 centímetros de hoja y le asestó una puñalada en el cuello a la víctima con ánimo de acabar con su vida.

Desde el Ministerio Público se insiste en que el acusado pilló a la víctima totalmente desprevenida, tras lo que –dice– le propinó una segunda cuchillada en el costado. En el documento judicial se indica que, mientras tanto, el hombre, con una mano taponando la herida del cuello que sangraba abundantemente y sin capacidad de defenderse, solo pedía al procesado que parara.

Aun así, la Fiscalía asegura que la víctima logró incorporarse y sujetar con la otra mano el brazo de su agresor, que continuaba intentando apuñalarle de nuevo con el cuchillo. De hecho, asevera que el procesado le causó varias heridas más mientras intentaba defenderse.

En el escrito de acusación se recoge que la víctima, caminando hacia atrás y sujetando el brazo del agresor, consiguió llegar hasta el baño de la vivienda, lugar en el que estaba su amigo. Éste último habría sido quien consiguió arrebatarle el cuchillo al procesado, que se marchó de la casa.

La llamada a los servicios de emergencias fue inmediata. El hombre herido tuvo que ser trasladado rápidamente a un centro hospitalario, en el que estuvo hospitalizado durante diez días, cuatro de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos, debido a las lesiones que presentaba.

El Ministerio Público señala que el procesado se marchó a su casa, situada en Arroyo de la Miel. Allí habría recogido varias de sus pertenencias y se fue, desplazándose en su coche, a un hostal en Conil de la Frontera, donde finalmente agentes de la Guardia Civil le detuvieron el 22 de octubre.

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