Los cortes de agua potable en Casabermeja llegan al núcleo urbano

Una de las cubas con agua potable descarga en un depósito de la zona alta de Casabermeja. /Sur
Una de las cubas con agua potable descarga en un depósito de la zona alta de Casabermeja. / Sur

El Ayuntamiento califica la situación de «insostenible» e insta a las instituciones a emprender las obras de un nuevo depósito

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Casabermeja lleva varias semanas sufriendo diversos problemas derivados de la falta de agua potable. Al principio del verano, vecinos de las zonas rurales más altas del pueblo denunciaron estar viviendo una situación «desesperante» por la escasez de suministro. Las casas independientes y alejadas del centro urbano fueron las primeras en acusar la sequía, ya que los vecinos sólo disponen de seis horas a la semana para rellenar sus aljibes, un problema que hasta esta semana sólo afectaba a los puntos más diseminados de la localidad. Sin embargo, desde este lunes, los servicios operativos del Ayuntamiento se han visto obligados a cortar el suministro en el centro del pueblo y en las urbanizaciones de la periferia, llegando a dejar a núcleos enteros sin abastecimiento durante más de dos días seguidos, por lo que el problema se ha generalizado y no parece que vaya a remitir, según fuentes municipales.

A la acuciante escasez de lluvias se le ha sumado la rotura de un bomba de extracción, causante de los principales cortes de esta semana. Según explicó Juan Sánchez, concejal de aguas en el Ayuntamiento de Casabermeja, este incidente alteró «por completo» el organigrama que siguen para abrir y cerrar el suministro de forma equitativa en todas las zonas del pueblo, causando la mayoría de los cortes de larga duración. Para suavizar la coyuntura y «equilibrar la situación», el Consistorio intensificó ayer el acopio de agua potable con camiones cisterna, inyectando más de 200.000 litros en diversos depósitos del municipio. Según los cálculos llevados a cabo por los responsables de la actuación, esto será suficiente para devolver la normalidad al pueblo –una normalidad marcada por el consumo restringido y los cortes intermitentes–. De momento, la contratación de estos servicios es la única solución inmediata aparente a una situación que Sánchez califica de «complicada e insostenible».

El concejal apuntó ayer al futuro depósito de agua como el principal remedio a largo plazo para este problema que se repite «cada verano». Se trata de una actuación sufragada con fondos de la Diputación Provincial y los Ayuntamientos de Almogía y Casabermeja. Subrayó la necesidad de llevar a cabo estas obras, que supondrán una inversión de más de un millón y medio de euros. El concejal anunció ayer que ya está finalizado el carril de acceso para vehículos a la zona donde tendrán lugar los trabajos, así como la delimitación de la parcela donde se ubicará la infraestructura, un terreno de 700 metros cuadrados en Arroyo Coche, una pedanía perteneciente a Casabermeja.

Sánchez reivindicó a su vez el «buen estado» de las tuberías que conforman la red de abastecimiento, contradiciendo así la opinión emitida por Aguas de Verdiales, empresa pública que administra el suministro de varios pueblos de la zona –actualmente en concurso de acreedores–. El administrador concursal sostiene que la principal causa de los problemas en las zonas altas es el mal estado de las tuberías, en las que se producen numerosas roturas y fallos que generan grandes pérdidas de agua.

El Consistorio contrató ayer más de 200.000 litros de agua potable para rellenar los depósitos

Numerosos vecinos relataron a SUR cómo están viendo su rutina afectada por la falta de suministro, tanto del casco urbano como de las zonas rurales. En el centro del pueblo, y sobre todo en las urbanizaciones de la periferia, donde los cortes están siendo más acentuados y duraderos, los aljibes independientes no están almacenando litros suficiente como para abastecer a las viviendas durante los cortes, una situación que se ve agravada por la llegada de más residentes con motivo de las vacaciones de verano y las altas temperaturas, que exigen un consumo elevado. Los afectados están expectantes con respecto a la obra del nuevo depósito, ya que aseguran «no aguantar más». Algunos de ellos se están organizando para escribir al defensor del pueblo.

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