Conmoción en el Valle del Guadalhorce por la muerte de una niña de tres años

. / Salvador Salas

Lucía desapareció de Pizarra durante una cena familiar y fue encontrada sin vida junto a las vías del ferrocarril. El funeral se celebra esta mañana a las 12 en Alhaurín el Grande

ANTONIO M. ROMERO , ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Conmoción, dolor y tristeza. Esos fueron los sentimientos que ayer inundaron el Valle del Guadalhorce. Una comarca que se tiñó de luto por la muerte de la niña de tres años Lucía Vivar Hidalgo, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado a primera hora de la mañana junto a las vías del tren de la línea de Cercanías que une Málaga con Álora, tras haber permanecido desaparecida durante unas ocho horas desde que se le perdiera la pista en una cena familiar en un bar de Pizarra.

Fue el maquinista que realizaba el primer trayecto del día del citado recorrido quien encontró el cuerpo de la pequeña. Horas más tarde, tras la inspección ocular del lugar y de haber recabado los primeros indicios, trascendía la hipótesis que cobraba más fuerza entre los investigadores de la Guardia Civil que se han hecho cargo del caso, que apunta a que la menor se despistó mientras jugaba, siguió la vía del tren desorientada a lo largo de tres kilómetros hasta que se cansó y se acurrucó en la vía. Tras ello, es cuando la pequeña podría haber sido golpeada por el tren, por lo que se trataría de una muerte accidental.

En este sentido se pronunció el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, quien manifestó que el fallecimiento apunta a un accidente ocurrido después de que la pequeña se desorientara. «Parece que se impone la teoría del accidente por encima de cualquier otra», añadió.

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El cuerpo de Lucía fue trasladado hasta el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, donde se le practicó la autopsia. El examen reveló que la pequeña había fallecido por un traumatismo craneoencefálico severo y que su cuerpo no presentaba otras lesiones, aunque sí restos de grasa. Estos resultados serían compatibles con la hipótesis de la muerte accidental por el golpe del tren. Además, siempre según las fuentes consultadas por este periódico, la autopsia también recoge que la data del fallecimiento de la niña coincide con el momento en el que el tren habría pasado por el lugar en el que se encontró el cadáver.

Pese a ello, las mismas fuentes indicaron que la autopsia no es concluyente, ya que aunque se ha determinado que la causa de la muerte es un traumatismo craneoencefálico, no se conoce con certeza lo que pudo haberlo provocado o si sufría alguna lesión craneal previa. Así, serán los agentes de la Guardia Civil quienes continúen con las pesquisas que arrojen nuevos datos para esclarecer por completo este suceso.

Análisis del tren

Mientras que el tren fue trasladado hasta las cocheras de Los Prados para realizar una prueba pericial, el hecho de que la niña apareciera a tres kilómetros del lugar en el que se le pierde el rastro y que, justo en el punto en el que apareció el cuerpo, haya una vereda que da acceso desde la carretera a las vías del tren levantan las sospechas de los agentes. Éstos mantienen abierta la investigación y no descartan ninguna hipótesis sobre lo ocurrido.

Tras la compleja autopsia, que duró más de seis horas y en la que participaron hasta cinco forenses, el juzgado de guardia ordenó la entrega a la familia del cuerpo de la menor, que hoy será enterrada en Alhaurín el Grande, donde residía la niña.

La tragedia se empezó a escribir sobre las 23.20 de la noche del miércoles, cuando los padres de la menor, Antonio, oriundo de Pizarra, y Almudena, natural de Alhaurín el Grande, donde residía este joven matrimonio con su única hija, se percataron de que Lucía se había extraviado mientras jugaba con sus primos en el bar La Estación, ubicado en la barriada del mismo nombre de Pizarra, donde la familia estaba cenando. El establecimiento ocupa lo que era el antiguo apeadero del tren y cuenta con dos puertas: la principal que da a una pequeña plaza y la trasera, con salida al andén de las vías del ferrocarril. Según testigos presenciales, la menor estaba jugando entre una puerta y otra hasta que se perdió su rastro. La única pista fue el chupete que quedó junto a la terminal electrónica de venta de billetes.

Tras darse la voz de alarma de la desaparición se puso en marcha el protocolo policial de búsqueda, donde el pueblo de Pizarra, de unos 9.300 habitantes, se volcó con unas 600 personas realizando batidas por el pueblo y sus alrededores (con zonas de riego y plantaciones de cítricos) buscando a Lucía. La Guardia Civil pidió a Sevilla el envío de perros adiestrados para este tipo de búsqueda, que llegaron de madrugada.

Cuando al alba iba a empezar una batida en las zonas ya más alejadas de la desaparición, fuentes consultadas explicaron que el maquinista del tren de Cercanías que cubre la línea entre Álora y Málaga se había percatado de que había «algo extraño» en la vía y avisó al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) –organismo que desde la noche anterior ya estaba alerta de la búsqueda de una menor y la posibilidad de que estuviera en las proximidades de la línea férrea– quien dio parte a la Guardia Civil.

Las primeras unidades policiales que llegaron al lugar de los hechos, el punto kilométrico 158 de la línea de Cercanías y cercano al kilómetro 3 de la A-7077 (conocida en la zona como la carretera de la Pista) y situado ya en el término municipal de Álora, comprobaron que se trataba de la pequeña Lucía. El punto se encuentra a siete kilómetros por carretera del lugar en el que desapareció y a poco más de tres kilómetros en tren.

En ese momento, se dio parte a la autoridad judicial –el Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga se ha hecho cargo de las investigaciones–, que se personó en este paraje, situado entre la maleza y los campos de limones, junto a los familiares de la niña, voluntarios y los alcaldes de Pizarra, Félix Lozano; Álora, José Sánchez, y Alhaurín el Grande, Antonia Ledesma. Localidades que decretaron tres días de luto oficial, bajaron las banderas a media asta y suspendieron todos los actos previstos para este fin de semana.

La veintena de pasajeros que iba en el tren permaneció en el mismo varias horas hasta que llegó un autobús para trasladarlos a Málaga. Uno de los viajeros relató a este periódico que al poco de montarse en el tren se detuvieron y que la tripulación les explicó que habían parado porque el maquinista había visto «algo extraño» en la vía y que hasta poco después no supieron que se trataba del cuerpo de la pequeña.

Esta trágica muerte ha conmocionado a los padres, tíos y abuelos de la pequeña, quienes estuvieron en el lugar en el que apareció el cuerpo y requirieron atención psicológica; y un fuerte mazazo para las localidades del Valle del Guadalhorce donde la familia tiene vínculos. Los alcaldes de Pizarra y Álora comparecieron a las puertas del Ayuntamiento del primero de estos municipios para mostrar su consternación por esta trágica muerte y dar todo el apoyo a los familiares.

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