Condenado un hombre a cuatro años por golpear con un vaso en el cuello a otro en un pub en Ronda

Vista de archivo de Ronda. /
Vista de archivo de Ronda.

La víctima intentó seguir al procesado cuando salía del local, pero no logró alcanzarle al desvanecerse por la gravedad del corte que sufrió

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a cuatro años de prisión a un hombre por golpear a otro con un vaso de cristal en el cuello en un pub de Ronda. El Tribunal le considera autor de un delito de lesiones agravadas y, además de la pena de cárcel, le impone una indemnización para la víctima de 50.700 euros, según se recoge en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico. Los hechos tuvieron lugar en un local de copas de la citada localidad malagueña. El día 30 de marzo de 2014, a las 07.00 horas de la mañana, se encontraban en el establecimiento tanto la víctima como el procesado, un hombre de 37 años y vecino de Ronda.

Sobre esa hora, se inició una fuerte discusión entre ambos, durante la que el condenado, con el objetivo de atentar contra la integridad del otro hombre, le golpeó con el vaso que portaba en su mano izquierda, alcanzando la parte derecha del cuello de la víctima, según se explica en la resolución judicial.

Tras el impacto, por el que el vaso acabó estallando, ambos se enzarzaron en un forcejeo por el que cayeron al suelo. Entonces, el procesado intentó salir del local de copas mientras la víctima le perseguía, aunque no consiguió darle alcance porque se desvaneció dada la gravedad del corte que había sufrido.

El procesado tendrá que indemnizar con 50.700 euros al perjudicado

Los magistrados de la Audiencia Provincial explican que el hombre herido sangraba abundantemente y que tuvo que ser auxiliado por otra persona que también estaba en el bar. Éste le taponó la herida.

La víctima estuvo 17 días ingresada en el hospital, aunque tardó un total de 95 en curarse completamente de las lesiones que había sufrido. Además, presenta diversas secuelas, como una cicatriz en forma de i griega de 13 centímetros.

Durante el juicio, el acusado aseguró que estaba en el pub y que la víctima se le acercó de forma chulesca. Relató al Tribunal que comenzaron a discutir, por lo que se agarraron mutuamente, forcejearon y cayeron al suelo. Tras ello, dijo que intentó quitárselo de encima y salir a gatas del local.

La representante de la Fiscalía le preguntó al ahora condenado sobre la herida que la víctima presentaba en la yugular. En la sentencia se precisa que expuso que recordaba que él llevaba un vaso en la mano y que se rompió. En este sentido, apuntó que no había agredido al otro hombre de forma intencionada, ya que no tenía motivo para ello, y le acusó de estar ebrio y «con ganas de jaleo».

Versión de la víctima

Por su parte, el perjudicado insistió en que el acusado intentó asesinarle al agredirle con un cristal en el cuello. En este sentido, aseguró que estaba en el local de copas cuando se le acercó el condenado con algo en la mano y que, directamente, le atacó.

Durante su declaración en la Sala, la víctima aseveró que sintió algo en la cara, tras lo que cayó al suelo y que le dieron una patada en el pecho. Afirmó que intentó salir fuera tras el procesado, pero que se desmayó.

Los que actuaron tras los hechos en el pub fueron los agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Se desplazaron hasta el establecimiento y, tras entrevistarse con el propietario, éste identificó al autor de la agresión. Los funcionarios del CNP fueron a su domicilio y allí mismo les reconoció que hubo una pelea, presentando una herida en la mano izquierda, que es en la que la sentencia explica que tenía el vaso de cristal.

La Fiscalía, antes del juicio, solicitó que el procesado fuese condenado a cuatro años y medio de prisión, al considerarle autor de un delito de lesiones con uso de arma peligrosa. Por su parte, la acusación particular elevaba la pena a la que esperaba que fuese condenado hasta los siete años, ya que estimaba que el delito era de homicidio en grado de tentativa.

Sin embargo, los magistrados de la Audiencia Provincial malagueña aseguran que, durante el juicio, no ha quedado acreditado que el procesado tuviese la intención de matar a la víctima. Explican que la forma en la que se sucedieron los hechos descartan «cualquier ánimo homicida». Por ello, finalmente condenan al hombre por un delito de lesiones agravadas, siempre según la sentencia.

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