La casa de Charo y Cristina, una experiencia piloto en Ronda

Charo y Cristina muestran las llaves de su vivienda./Vanessa Melgar
Charo y Cristina muestran las llaves de su vivienda. / Vanessa Melgar

Asprodisis impulsa la integración de personas con discapacidad intelectual con la puesta en marcha de una vivienda tutelada

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

Cristina Galindo y Charo González, de Ronda y Arriate, respectivamente, son amigas y ahora comparten piso. Ya lo han decorado y han recibido a sus primera visitas, con la taza de café de rigor de por medio. Ambas han estrenado la vivienda tutelada, ya su acogedor hogar, que ha puesto en marcha Asprodisis, la asociación de personas con discapacidad intelectual de Ronda y la Serranía, con el fin de promover su inclusión social plena. Se trata de una experiencia piloto que espera tener continuidad y formar a sus ocupantes para que se enfrenten, de forma independiente, a la vida.

El inmueble está situado dentro de las instalaciones de Asprodisis, junto a la carretera entre Ronda y El Burgo, aunque sus residentes gozan de total independencia. Charo, que vivía antes en la residencia que también mantiene Asprodisis, trabaja en la cafetería de esta entidad, mientras que Cristina, que residía en la ciudad del Tajo con un familiar, en la lavandería. Ambos negocios están abiertos al público en general.

«Aquí (en la vivienda tutelada) estamos más contentas. Yo estaba muy agobiada... iba al trabajo nerviosa. En la residencia, salías, te duchabas y te ponías el pijama, aquí no... salimos y tenemos nuestra vida, salimos a pasear, a comprar... Mi hija también está más contenta», explicó Charo. Su compañera, menos habladora, se mostró emocionada. «Nos llevamos muy bien... Charo es una compañera estupenda», dijo.

«Es una vivienda de aprendizaje para la vida independiente. El objetivo es que puedan vivir independientemente en un futuro», explicó Esther Hernández, su monitora. «Les presto ayuda cuando ellas lo solicitan», añadió.

Favorecer su desarrollo

En principio, Charo y Cristina vivirán seis meses en la vivienda. «No obstante, es una experiencia piloto... cada persona es un mundo, veremos cómo evolucionan. Si este período no es necesario, se ampliaría», expresó, mientras defendió esta medida. «Es hacia donde tenemos que ir. Asprodisis ha cambiado su metodología de trabajo, pasando de una asociación asistencial, que cubría las necesidades básicas de estas personas, a proporcionarles lo necesario para favorecer su desarrollo. Se trabaja en la vivienda, pero también en la inserción laboral en empresas, desde el pasado mes de febrero, tenemos centros de empleo, un club de ocio...», relató esta profesional.

Durante su estancia en el piso, Charo y Cristina aprenderán a gestionar su dinero, realizar compras, cocinas menús saludables, elaborar recetas de cocina, hacer vida autónoma en la comunidad, realizar actividades de ocio y tiempo libre, preparar su medicación, prevenir riesgos del hogar, primeros auxilios... «Las dos están compartiendo muchos momentos. Están muy motivadas y están haciendo grandes esfuerzos», indicó su monitora, en el salón de la vivienda de Charo y Cristina, junto a sus moradoras, con una sonrisa de oreja a oreja.

De una iniciativa de padres y madres en 1976 a una gran familia

Asprodisis, la asociación de personas con discapacidad intelectual de Ronda y la comarca, cuenta ya con 41 años de historia. Nació en 1976 gracias a la iniciativa puesta en marcha por un grupo de padres y madres con hijos con discapacidad intelectual, ante el vacío al respecto por parte de las administraciones y otras entidades. Hoy en día, el organismo, que preside Jacinto Castillo, ayuda a 280 personas, aunque también está abierto al público en general, por ejemplo, con un servicio de logopedia, una cafetería, que ofrece menús, y una lavandería industrial, entre otros. La plantilla la forman 120 profesionales. «Contamos también con un centro especial de empleo, quiosco, atención temprana, unidad de estancia diurna, unidad de estancia diurna con terapia ocupacional, residencia de adultos, residencia de gravemente afectados y rehabilitación médico funcional», explicó Castillo, que valoró de manera muy positiva la creación de una vivienda tutelada. «El fin es intentar que las personas con discapacidad intelectual realicen una vida lo más normalizada posible. Al igual que el resto de la sociedad, han evolucionado, forman parte de la sociedad», destacó el máximo responsable de la asociación rondeña.

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