Cártama reivindica el valor de los productos hechos a mano

Marta, junto a varias de sus creaciones. /FERNANDO TORRES
Marta, junto a varias de sus creaciones. / FERNANDO TORRES

El centro comercial al aire libre El Cruce acoge el XII Encuentro de la Mujer Empresaria y Artesana

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Sombreros, bufandas, muñecos. Todo hecho a mano. Con esa filosofía se celebró ayer el XII Encuentro de la Mujer Empresaria y Artesana, organizado por el área de Igualdad del Ayuntamiento de Cártama para dar visibilidad al gran número de emprendedoras del municipio y la comarca. La muestra, que inicialmente iba a estar expuesta desde el sábado hasta ayer por la noche, tuvo que ser reducida a la mañana del domingo por las lluvias y el fuerte viento que, aunque deslucieron el encuentro, no impidieron que se produjera con cierta normalidad.

Dos decenas de expositores ocuparon la vía principal del centro comercial abierto El Cruce. En cada 'stand', diferentes propuestas, todas ellas con el concepto de la artesanía por bandera. En algunos casos también se ofrecían artículos de otros proveedores, pero la mayoría de las participantes ofreció el fruto de su trabajo.

Es el caso del expositor de Pilar y su madre (también llamada Pilar). En una parte, los populares 'amigurumis' llamaban la atención por su colorido. Se trata de unas figuras de diferentes tamaños «hechos mediante una técnica de ganchillo hecho japonés», comenta Pilar hija. Héroes de acción, princesas y dragones de diferentes tamaños. Justo al lado, en la misma mesa, Pilar madre expuso figuras de papel, «muy solicitadas en la época de comuniones y bautizos», señala. Ambas llevan muchos años dedicadas a la producción manual, aunque solo cuatro poniendo sus creaciones a la venta en encuentros de este tipo: «No da para vivir de esto, es una manera de dar salida a una afición», comentan.

Con esta idea coincide Marta, otra participante del encuentro. En su expositor hay menos muñecos y más artículos de moda, la mayoría de ganchillo. Explica que es difícil saber cuántas horas se invierten en cada pieza, aunque la más sencilla se lleva «como mínimo tres horas». Otros artículos, como un poncho de gran tamaño que cuelga en uno de los laterales del 'stand', suponen entre seis y ocho horas de trabajo. «Esa inversión se aprecia en el precio; mucha gente pregunta porque le llama la atención pero luego se echa atrás al ver que cuesta mucho más que en una tienda convencional».

Es el valor de los productos hechos a mano, el fruto de un proceso en el que se persigue la calidad antes que la rapidez en la producción. Por ello, este tipo de encuentros no son una forma de ganarse la vida, pero sí una manera de sacarle «el lado bueno» a tanto trabajo: «Hay muy buen ambiente, somos amigas, nos vamos viendo en los encuentros y a veces viajamos a mercados de otras ciudades todas juntas para pasárnoslo bien, sin más», añade Marta. La lluvia y el viento no apartaron ayer a estas creadoras ni coartaron sus ganas de compartir sus creaciones con el mundo.

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