Carratraca se reinventa hacia el turismo de naturaleza junto al Caminito del Rey

Palacio de Trinidad Grund en Carratraca. :: sur.archivo/
Palacio de Trinidad Grund en Carratraca. :: sur.archivo

Uno de los municipios con menos habitantes de la provincia busca nuevas estrategias para recuperar el brillo que tuvo en los siglos pasados

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En el siglo XIX, Carratraca era el punto de encuentro de la burguesía y los adinerados de la provincia. La gran mecenas Trinidad Grund mandó construir allí su palacio personal mientras gestionaba la cueva de Ardales y los baños termales carratraqueños funcionaban a toda máquina. La localidad creció con la mejor de las arquitecturas, dando lugar a un casco urbano que a día de hoy está considerado Bien de Interés Cultural per sé. Sin embargo, los siglos XX y XXI y sus cambios sociales hicieron que la localidad perdiera ese brillo que mantuvo durante años, un esplendor que empieza a recuperar pero hacia otro modelo turístico completamente diferente: el de naturaleza, vinculando sus actividades estrechamente al Caminito del Rey.

La alcaldesa, Francisca Jiménez, explica que el Ayuntamiento lleva varios años trabajando en dos líneas principales: naturaleza y senderismo, ambas «en boga» por el auge del Caminito del Rey. «Disponemos de un tramo de la gran senda, además de los senderos forestales habilitados recientemente que recorren el municipio, que es lo mejor que podemos ofrecer al visitante».

Así, pese que Carratraca viene del término árabe 'limpiar asperezas', las últimas intervenciones están dando paso a que sus valores naturales para que sean los protagonistas del turismo y hagan que la localidad «vuelva a ser referente en el interior». La gastronomía local, con Casa Pepa al frente, también está viviendo una revolución según Jiménez: «Somos el comedor del Caminito del Rey, viene muchísima gente a almorzar o a cenar en verano».

El objetivo de esta nueva estrategia es «mantener a la población». Actualmente, los datos oficiales hablan de 790 habitantes, lo que supone «una gran bajada» durante los últimos años. Potenciar el turismo cambiando de modelo está permitiendo generar empleo para los jóvenes, tanto en la explotación de los espacios como en las obras que se están ejecutando para el mantenimiento y la recuperación de los senderos. «Queremos fomentar que la gente joven se quede aquí, es la única forma que tenemos de que el municipio no termine desapareciendo», concluye Jiménez.

Lleno absoluto

Uno de los ejemplos de este cambio de modelo turístico es el del negocio regentado por Óscar Román y su mujer. El planteamiento consiste en ofrecer almuerzo y alojamiento barato a los visitantes del Caminito del Rey, pero también a los que quieren combinar su visita al enclave con otras actividades como las que ofrecen Carratraca, Álora y Ardales. El formato de Román es sencillo: un restaurante de comida casera y treinta plazas en bungalows de diferentes tamaños y precios, «para los que quieren dormir, levantarse, desayunar e irse y para los que quieren estar más tiempo». Este modelo les ha llevado a él y a su mujer a contar con un «lleno absoluto» casi todos los fines de semana, y a mantener la ocupación muy alta entre semana. Curiosamente, su establecimiento es escogido principalmente por visitantes españoles.

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