Una boticaria con los medicamentos a cuestas

La farmacéutica de Jimera de Líbar dispensa tres días a la semana a los vecinos de Atajate, que no dispone de botica

Román, en su establecimiento en Jimera de Líbar.
Román, en su establecimiento en Jimera de Líbar. / VM
Vanessa Melgar
VANESSA MELGARJimera de Líbar

En la Serranía de Ronda, con la mayoría de sus poblaciones con escasa población, hay profesiones que adquieren carácter itinerante. Es el caso de profesores que a diario van de un pueblo a otro para impartir sus clases, como en el caso del Alto Valle del Genal, en el que la sede del colegio se sitúa en Parauta y el resto de las localidades albergan centros adheridos. Esta situación también la viven médicos y enfermeros, que se desplazan para atender a los municipios varias veces en semana; e incluso los curas, que se hacen un buen número de kilómetros para dar misa.

En el terreno farmacéutico hay otro caso. Laura Román es la farmacéutica de Jimera de Líbar, en el Valle del Guadiaro, y también la de Atajate. Su negocio está en el primer municipio y tres veces a la semana se desplaza hasta el segundo para dispensar los medicamentos que los vecinos requieran. Y es que Atajate no dispone de farmacia desde 2012, cuando ésta, situada junto a uno de los accesos de la pequeña localidad (cuenta apenas con 171 habitantes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)), echó el cierre por motivos económicos, por la crisis y por la falta de rentabilidad.

Así, Atajate es el único municipio de Málaga en esta situación. «Sanidad concede botiquines rurales en estos casos a la farmacia más cercana para que se puedan dispensar los medicamentos a los vecinos afectados», explicó Román, en su negocio en Jimera de Líbar. Ella optó a esta oferta y le fue concedida.

«Hasta entonces, les suministraban entre las farmacias de Benadalid y Jimera de Líbar y también muchos vecinos iban a Ronda a por ellos. Existe en servicio de autobús o se los encargaban a otros que viajan a la ciudad del Tajo...», comentó esta farmacéutica que cuando era niña veraneaba, ya que parte de su familia es de allí, en Jimera de Líbar. «Se puso a la venta la farmacia en Jimera. Yo no me lo había planteado nunca, trabajaba como profesora, pero a mi marido y a mí nos encanta Jimera y su entorno natural y entonces pensamos por qué no», explicó.

«Es la esencia»

Román, con 38 años, se instaló en 2013 en Jimera de Líbar, con 409 habitantes. Los lunes, miércoles y viernes, cuando pasa consulta el médico en Atajate, se desplaza hasta esta población y, en un local cercano, suministra los medicamentos. «Cuento con una auxiliar que me ayuda. A partir de este lunes estaremos en Atajate todas las mañanas», dijo.

Ambos municipios están separados por alrededor de seis kilómetros: «Te acostumbras a la carretera, no es mucha distancia. También contamos con un buen servicio que nos trae los medicamentos desde Ronda y desde Málaga dos veces al día. Normalmente en la farmacia tenemos de todo pero si hay alguna urgencia, voy a Ronda a recoger la medicina», dijo.

Román, muy satisfecha con su trabajo, incluso llega a llevar los medicamentos a los domicilios y reconoce que no tiene horario: «Tengo que estar disponible las 24 horas. Normalmente los vecinos vienen al local tras salir del médico pero también los llevamos a las casas, ya que hay muchas personas mayores y estamos hablando de un bien de primera necesidad... la farmacia rural es la esencia de esta profesión... es algo con lo que no te vas a hacer millonario», terminó.

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