El asesino de la niña de Arriate disfruta ya de su primer permiso penitenciario

Rubén V. R., en su domicilio, el 3 de febrero de 2011, fecha en la que fue detenido./Salvador Salas
Rubén V. R., en su domicilio, el 3 de febrero de 2011, fecha en la que fue detenido. / Salvador Salas

El agresor, que tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos, fue condenado a ocho años de cárcel de los que ha cumplido siete

SUR

Rubén V. R., conocido como 'el Vaca', disfruta desde este miércoles de su primer permiso penitenciario tras cumplir 7 de los ochos años de condena que le impusieron por matar a golpes a la niña María Esther Jiménez, de 13 años de edad y vecina de Arriate. El agresor tenía entonces 17 años por lo que fue juzgado como menor. Además, como recoge ABC, tampoco ha pagado a los familiares de la niña la indemnización de 200.000 euros a los que fue condenado,según avanzó ayer Espejo Público.

El crimen, que tuvo lugar el 20 de enero de 2011, conmocionó a la localidad malagueña, donde vivían ambos jóvenes. La Guardia Civil detuvo entonces al joven tras encontrar en la caseta de la depuradora donde se encontró el cadáver de la menor pruebas de ADN hasta en tres lugares distintos, incluida una prenda de vestir de la niña, que coincidían plenamente con las muestras tomadas durante los primeros días a Rubén.

María Esther fue asesinada a golpes con una piedra.
María Esther fue asesinada a golpes con una piedra.

Al parecer, Rubén había quedado con María Esther en la caseta, lugar de encuentro de algunos jóvenes de la localidad, y la golpeó con una piedra en la cabeza hasta desfigurarle la cara. El presunto asesino dejó su rastro genético, clave para la resolución del caso. Algunas fuentes apuntaron entonces a que incluso el menor podría haber planeado la muerte de la niña con antelación.

Ahora, 7 años después, uno de los amigos del asesino ha relatado a un programa de televisión que, antes del asesinato de Maria Esther, Rubén le propuso en dos o tres ocasiones «secuestrar a una joven, violarla, matarla y dejarla tirada en el campo».

El joven fue condenado por asesinato a ocho años de internamiento. En enero de 2015 el juez de Menores ordenó que pasase del centro de reforma donde permanecía ingresado a una cárcel y que purgase allí lo que le restaba de pena.

La decisión del titular del Juzgado de Menores número 1 de Málaga se produjo el 15 de diciembre de 2014, sólo 13 días después de que Rubén V. R. cumpliese 21 años. La ley prevé que, al llegar a esta edad, se revise la situación del condenado por unos hechos cometidos cuando era menor para valorar si debe cumplir la pena restante en la jurisdicción de adultos.

El juez consideró que permanecer en un centro de reforma una vez que se ha llegado a los 21 años es una medida «excepcional» que sólo está justificada cuando el condenado «responde a los objetivos propuestos en la sentencia». Antes de tomar una decisión, el instructor tuvo que escuchar al fiscal, el abogado del menor y a los equipos técnicos del centro donde estaba internado y de la Junta de Andalucía. En el caso de Rubén, la Fiscalía entendió que no concurrían esas circunstancias «excepcionales» y pidió que pasase a prisión. Sin embargo, el criterio de los equipos de tratamiento era opuesto.

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