UN ARRIATEÑO CLUB DE LECTURAS

UN ARRIATEÑO CLUB DE LECTURAS

Un modelo a imitar, hoy que tantas cosas sin sentido se copian. Que sepamos, nada parecido tenemos en el actual erial cultural rondeño, entre más de sesenta clubes que existen en Málaga y provincia

Antonio Garrido
ANTONIO GARRIDO

A nada de la despedida del estío, presente aún pero acondicionando sus bártulos, que preparar nos cabe, igualmente, a nosotros, nuestro futuro quehacer, el que nos dejan las horas libres, porque lo cierto es que las exudaciones y ardores veraniegos pasados fueron los menos apropiados, con su excesiva intensidad y duración, para cualquier actividad, ni siquiera para ratos de apacible lectura, aunque, podemos decir, que esta nunca se extravía de nuestras manos.

Una historia de por sí el acto de leer, que todos deberíamos tener, mas que no todo el mundo, por desgracia, tiene en su haber, seducido este último sector por materiales tentaciones, siempre menos rentables, porque numerosas y productivas lo son las que proporcionan el conocimiento que conceden los libros.

Alguien, algún viajero de los muchos que han visitado nuestras tierras, muy acertadamente opinó, que, al paso que iba el avance expansivo de una y otra población, Arriate llegaría a ser el patio espacioso de Ronda, aludiendo, tardara el tiempo que tardara (que para bien o para mal, no va a ser mucho, añadimos por nuestra cuenta), a una futura e imparable unificación de ambos términos.

Sin embargo, sin alcanzar todavía ese estado de absorción, creemos que hace años que, en determinados aspectos, nuestros industriosos vecinos vienen cumpliendo, con respecto a nuestra ciudad, las funciones dimanadas de un patio en una casa, esto es, aportando a manos llenas luces y claridades que, desde luego, por aquí no vemos.

Y me refiero, por citar un ejemplo de bien hacer, a ese Club de Lectores, con una antigüedad de, al menos, un par de décadas, del que, de vez en cuando, con entusiasmo y orgullo, me hablan nuestros amigos Anita y Juan Antonio. En ese período, más de doscientas obras ha leído, comentado y, ni que decir tiene, disfrutado con el ejercicio citado, el grupo de personas que lo componen, en periódicas reuniones en las que, en ciertos momentos, no faltan encuentros con los mismos autores, para completar la labor y darle más enjundia a sus lecturas y comentarios.

Un modelo a imitar, hoy que tantas cosas sin sentido se copian. Que sepamos, nada parecido tenemos en el actual erial cultural rondeño, entre más de sesenta clubes que existen en Málaga y provincia. Y eso que no hace falta más que voluntad y amor por la lectura, para organizar uno propio de esas características, puesto que las obras, lotes de ellas en préstamo, las facilita la Consejería de Cultura de la Junta, sin gasto alguno.

Nuestro aplauso y ánimo a esos fervorosos componentes del Club de Lectores arriateños, que encuentran tiempo y lugar para homenajear, homenajeándose ellos con el acto, a los libros; y que, por otro lado, ninguna ayuda vienen encontrando para la formación de una pequeña biblioteca propia, en el local donde se reúne, pese a insistentemente solicitarlo a su ayuntamiento y a los gobernantes que han pasado por él en esos años, cuando tanto y tanto dinero se dedica a banales y pasajeras actividades, políticas o no.

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