Antequera cumple con José María Fernández, 70 años después de que lo reclamara Muñoz Rojas

Los familiares de Muñoz Rojas y del director del instituto José María Fernández, junto a las dos esculturas. /Antonio J. Guerrero
Los familiares de Muñoz Rojas y del director del instituto José María Fernández, junto a las dos esculturas. / Antonio J. Guerrero

El Ayuntamiento rinde homenaje a dos de los personajes más destacados de la ciudad durante el siglo XX

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Uno de los escritores andaluces más destacados del siglo XX, José Antonio Muñoz Rojas, recogía en su libro 'Antequera, Norte de mi pluma' cómo fue el entierro de José María Fernández en 1947: «Fue una escena patética que no olvidaré nunca y que acabó de cerrar una vida en la que los sufrimientos y las decepciones llevaron una buena parte», aludiendo a que apenas hubo cinco personas en su sepelio, entre ellas el poeta.

El olvido de una vida dedicada con pasión a Antequera de uno y los premios reconocidos por su valía literaria de otro se funden en bronce en un banco en la plaza de San Sebastián de Antequera. El motivo: el consistorio «quiere seguir honrando a sus mejores hijos con reconocimientos y dejar huella en la historia de la ciudad», como es el caso de estos «dos personajes de los más representativos, y unirlos en este encuentro, que quién sabe si pudo suceder en esta plaza», destacaba ayer el alcalde de Antequera, Manuel Barón. El arte del escultor zamorano Pedro Fernández Roales, con taller en Casabermeja, une «un hecho idílico cuando Fernández propone trasladar la fuente desde el Mercado de Abastos a la Plaza de San Sebastián» en 1956 y le está «pidiendo opinión a su amigo, a uno de los personajes más cultos, José Antonio Muñoz Rojas», explica Barón.

Quiénes fueron

José María Fernández nació en 1881, el mismo año que Picasso. A los 14 años empezó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Málaga, recorriendo Barcelona (donde coincidió con el genial malagueño universal), París, Londres y Bruselas. Regresa a Antequera donde se vuelca con la historia de la ciudad, siendo archivero, cronista, asesor de obras y colaborador de 'El Sol de Antequera'. Pero la muerte de sus hijos y de su esposa le lleva a vivir en soledad, y es olvidado. Solo cinco personas acudieron al cementerio, entre ellos Muñoz Rojas. «Agradezco lo que Antequera está haciendo por él. Fue un visionario del valor del patrimonio local en su época y un adelantado a su edad», destacaba Manuel Infante, director del Instituto que lleva su nombre.

Por su parte, José Antonio Muñoz Rojas nació en 1909, siendo uno de los escritores andaluces más destacados, Premio Nacional de Poesía con 'Objetos Perdidos' en 1998 y célebre por su obra 'Las Cosas del Campo', cuyo ejemplar lleva en una mano en la escultura en bronce. Los Muñoz Rojas se implicaron en construir viviendas para barrios desfavorecidos y promover la obra educativa de La Salle. Fue reorganizador de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera junto a Antonio Parejo y falleció días antes de cumplir los 100 años cuando se preparaba un homenaje.

«Estamos muy agradecidos, si mi padre hubiera visto esta estatua seguro que le hubiera encantado. Es una forma de perpetuar la memoria de mi padre que tanto quiso y difundió su tierra», afirma su hijo Rafael. 70 años después de la triste sepultura de José María Fernández, un centenar de personas se congregaron para corregir la eterna deuda que le tenía su ciudad a uno de los hombres que más amó a esta tierra como también lo fue Muñoz Rojas.

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