Pasión por el flamenco en Fuente de Piedra

Foto del anillamiento de ayer en la Laguna de Fuente de Piedra. / Fernando Torres

Más de 500 voluntarios y técnicos de Medio Ambiente participan en el censo de las crías de ave rosa nacidas este año

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Noche cerrada, silencio. Decenas de personas se aproximan a la Laguna de Fuente de Piedra, sigilosas. Hay que reunir a las crías sin que se asusten. Así comenzó ayer de madrugada una de las jornadas más importantes para el seguimiento y el análisis de las colonias de aves en Europa. El popular anillamiento de los flamencos, que el verano pasado no se celebró por la extrema sequía y la reducida colonia de pollos, se llevó ayer a cabo con normalidad y la profesionalidad que le caracteriza, en una mañana que muchos esperaban con ilusión, ya que se trata de una oportunidad única para conocer de cerca al ave rosa. En torno a 500 voluntarios participaron en el proceso, así como expertos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y los responsables del paraje. De los 8.000 pollos que han nacido en esta temporada de cría en la laguna, se registraron en la base de datos un total de 600.

A pesar de la sequía, esta temporada de lluvias ha permitido que se lleve a cabo el estudio, aunque los responsables del parque no pudieron confirmarlo hasta hace escasas semanas, ya que a mediados de primavera el nivel de agua del humedal no era el suficiente para asegurar la cría de aves. No obstante, «ha sido suficiente para que la colonia ocupara la zona», apuntó Manuel Rendón, director de la reserva. Además, «las buenas condiciones en el resto de humedales de Andalucía y del río Guadalquivir han propiciado la cría». Con respecto a la importancia de este estudio, Rendón explicó que permite conocer «muchos aspectos científicos y de conservación». «Gracias a este proceso, que llevamos haciendo desde 1986, podemos estudiar cada ejemplar desde lejos y conocer su procedencia sin necesidad de capturarlos gracias a las anillas y a un telescopio» –esta especie recorre grandes distancias, desde el norte de África hasta Europa–.

El procedimiento comenzó con la conducción de las crías hasta un redil donde permanecen en compañía de varios adultos, para evitar que se alteren. Aunque se capturan todas las posibles, sólo 600 son analizadas, ya que componen una muestra representativa de la población joven nacida en la laguna. Una vez se anillan, los voluntarios van llevándolas por diferentes estaciones de estudio. Primero se pesan y se miden diferentes partes del cuerpo, como el largo del pico, las patas y las alas. Posteriormente, en diferentes mesas, se extraen diversas muestras, como sanguíneas o las de la glándula uropigia, encargada de proteger el plumaje de la mayoría de las aves contra el agua, y que en el caso de los flamencos también ayuda a que los machos luzcan con un color rojo más intenso en la época de apareamiento –de ahí el dicho de que los flamencos ‘se maquillan’–. Estos datos se almacenan y se ponen a disposición de diferentes entidades científicas, como la Estación Biológica de Doñana.

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Llama la atención la celeridad con la que trabajan los voluntarios y los expertos, «para evitar sufrimiento en las aves». Los científicos explican cómo hay que cogerlos: «Es importante plegar las alas y las patas, y que tengan el cuello mirando hacia abajo». Una vez concluye la recogida de datos, el equipo encargado de ‘la suelta’ lleva a cada ejemplar hacia la laguna, donde a lo lejos esperan los adultos el regreso de las crías. «Debemos dejarlos mirando hacia nosotros, para que nos vean y corran en la dirección contraria», explicaba otro experto a los colaboradores.

Para poner en valor la importancia de esta jornada «a todos los niveles», el viceconsejero de Medio Ambiente, José L. Hernández, acudió al anillamiento. Destacó «la importancia de mantener los humedales andaluces» para que los flamencos sigan procreando. «El trabajo que se hace en Doñana se refleja aquí», y así se forma «una red» en la que no hay fronteras y la naturaleza se conecta «sin fronteras». Subrayó la labor de los voluntarios, «de los cuales 120 son de Fuente de Piedra», reflejo de que la iniciativa «ha calado».

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