Un lugar donde perderse: Los alcornocales de Málaga

La provincia atesora, en el término de Cortes de la Frontera, casi 12.300 hectáreas de las 170.000 de este parque natural gaditano

Un lugar donde perderse: Los alcornocales de Málaga
Jorge Cuadro
Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

Todavía hay lugares en los que perderse, que parecen huir de las páginas del cuento más idílico para hacerse realidad. Bosques mágicos, húmedos, pintados por una densa vegetación, envueltos en la niebla y a los que la lluvia, el curso del agua, el viento sobre los árboles y sus habitantes (corzos, venados, buitres…) ponen sonido. Son algunas pinceladas que describen al Parque Natural de Los Alcornocales, el tercer espacio protegido de sus características en Andalucía y una de las joyas naturales de la vecina Cádiz. Pero Málaga también participa de este enclave, algo quizás aún desconocido para muchos malagueños que en 2018 esperan la declaración de otro parque, del Parque Natural Sierra de las Nieves, como parque nacional, el tercero de Andalucía después de Doñana y Sierra Nevada.

En la Sierra de las Nieves, el rey es el pinsapo y en Los Alcornocales, como su nombre así lo indica, el alcornoque. Este último supone la mayor concentración de masa de alcornoques del mundo en su parque y se extiende, en general, por alrededor de 170.000 hectáreas, desde las sierras del interior de la provincia hasta el Estrecho de Gibraltar y de éstas, solo casi 12.300 pertenecen a Málaga y se sitúan en el término municipal de Cortes de la Frontera. Es decir, que este municipio de la Serranía de Ronda atesora en torno a un 7% de la superficie de este enclave.

Cabe destacar que la parte malagueña de Los Alcornocales no está explotada desde el punto de vista turístico y cuenta con pocas infraestructuras en este sentido. No obstante, en Cortes de la Frontera es posible alojarse y disfrutar de la gastronomía y de la esencia de este espacio, al igual que en La Sauceda, un área recreativa sobre un antiguo poblado que tuvo especial protagonismo durante la Guerra Civil, como refugio de perseguidos por las tropas franquistas. De hecho, cerca de La Sauceda se encuentra el Cortijo del Marrufo, donde se halló una de las fosas comunes más grandes de España.

Los Alcornocales también se considera un lugar de peregrinación en tiempo de berrea, en la época de celo de los ciervos en la que los bramidos de éstos retumban en los bosques de la zona para llamar a las hembras, un fenómeno que atrae cada vez a más visitantes, un sonido característico del otoño.

Recoger setas, hacer senderismo o una ruta a caballo, observar al buitre leonado (el espacio cuenta con una de las mayores concentraciones), adentrarse en un canuto, en una formación vegetal que aprovecha los valles encajonados y en la que destacan el avellanillo, el rododendro y el laurel; y conocer de cerca la saca del corcho, en verano, (la zona es una de las principales productoras) son otras actividades que se pueden realizar en la parte malagueña de Los Alcornocales.

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