Adifu se instala en el vivero municipal de Pizarra para hacerlo rentable a través del trabajo social

Francisco Vázquez y María Vázquez, fundadores de Adifu. :: f. t./
Francisco Vázquez y María Vázquez, fundadores de Adifu. :: f. t.

La asociación recurre a la jardinería como método formativo para personas con diversidad funcional

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Una nueva asociación se ha instalado en Pizarra y sus objetivos son más que ambiciosos. Adifu pretende conectar a personas con diversidad funcional (de ahí su nombre) con la sociedad a través del aprendizaje de un oficio. Así lo explica María Vázquez, educadora social y fundadora de la organización junto a su padre, el jardinero municipal Francisco Vázquez. El oficio de Francisco es clave para el primero de los proyectos de Adifu: enseñar jardinería a los usuarios en el vivero municipal, cedido por el Ayuntamiento para la ocasión, y convertir ese sector en el primero con el que tomar contacto con el mundo laboral.

María explica que las personas con diversidad funcional necesitan toda la ayuda posible para acceder al mercado laboral por las dificultades que sufren a causa de su situación. Por ello decidió crear Adifu, coincidiendo con su último año de carrera universitaria. La asociación no está en funcionamiento todavía, ya que está recién constituida y la responsable está gestionando las subvenciones. Sin embargo, la primera línea de trabajo ya va cobrando forma en el vivero municipal.

Esas instalaciones llevan un tiempo en desuso, por lo que la primera labor que están llevando a cabo es la de adecuar el espacio para trabajar. «El objetivo final es conseguir que el vivero sea rentable y que los usuarios que estén trabajando allí puedan tener un sueldo además de aprender», comenta María. El trabajo es la vía mediante la cual la educadora social abrirá una ventana de oportunidad a los usuarios para que mejoren su calidad de vida: «Queremos hacer que las personas aumenten su autoestima, se sientan valoradas y realizadas».

Abierta a vecinos

La jardinería reúne todas las características necesarias para cumplir con dichos objetivos, ya que permite que la formación sea terapéutica y es un oficio en sí con el que los usuarios pueden emprender una carrera independiente.

La responsable explica que la asociación estará abierta a vecinos del municipio y de toda la comarca, sin importar el tipo de diversidad funcional del usuario. «Desde una persona con un problema en una mano, estaremos abiertos a todos, sin límite de edad», añade. Aunque la casilla de salida está en la jardinería, no descarta ampliar la actividad a otros sectores laborales.

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