Proyecto Pepos: Un ladrido de esperanza

María, en la finca de Rayo Can junto a su compañero, un pastor alemán de nueve meses.
María, en la finca de Rayo Can junto a su compañero, un pastor alemán de nueve meses. / FT
  • Mujeres maltratadas comienza a entrenar con sus nuevos compañeros y la asociación también pone a su disposición un equipo de asesoramiento legal y un gabinete psicológico

María ha pasado de ser una mujer maltratada a una mujer decidida. Tras unos interminables años de dolor, esta malagueña –que ha preferido no utilizar su nombre real– acaba de conocer a su nuevo compañero, que ya le aporta «ilusión y seguridad» en sí misma. De momento no tiene nombre, aunque ella le llama «mi niño». Se trata de un pastor alemán de nueve meses y entrenado para «defender a su manada». Así lo explica Sebastián Rayo, encargado del adiestramiento del animal y fundador de Proyecto Pepos, una joven asociación de Alhaurín de la Torre dedicada a mejorar la situación de víctimas de violencia de género mediante asesoramiento legal, psicológico y, si la situación lo permite, canes de protección. María es la primera beneficiaria que recibe uno de estos animales.

«Me paso el día queriendo venir a ver al perro», comenta, mientras su ‘niño’ se tumba entre sus pies. A lo largo de estas semanas el entrenamiento se hace en la finca de Rayo Can, y es María quien tiene que ir semanalmente a hacerse con el animal, aprender a darle las órdenes necesarias, controlarlo y gestionar cualquier situación. Sin embargo, el pastor alemán ya ha comenzado a cumplir su función: «Ahora estoy más ilusionada y tengo un motivo para sonreír», asegura. El cometido de los perros de defensa «no es solo acompañarla en la calle para que se sienta segura; es un amigo y un compañero fiel», apunta Sebastián, quien asegura que María «ha cambiado mucho» desde que llegó a la asociación: «Ahora sonríe mucho más».

En los próximos días, el pastor alemán podrá irse finalmente a su nueva casa, aunque mujer y animal deberán acudir a la finca semanalmente para continuar aprendiendo a trabajar juntos. Antes de llegar a este encuentro, Rayo explica que ha habido un proceso de evaluación «largo y concienzudo», ya que antes de entregar un perro de protección a una mujer es necesario «contemplar si es viable y si el entorno, su familia y su hogar son compatibles con este sistema».

María explica que la idea de acudir a Proyecto Pepos se la dio «una agente de la Policía Nacional» que estaba a cargo de su seguridad. «Estoy deseando que ‘mi niño’ se venga a casa, así podré salir a la calle sin miedo». Asegura llevar años «sin poder estar sola» más allá de las puertas de su hogar. Sin embargo, quiere a este perro «por la protección, pero también por como me hace sentir».

Su actual pareja también acudió al encuentro con este periódico, al que sólo accedieron si su identidad era preservada. «Quiero ayudar de la manera que sea», apunta, y por ello ha querido mostrar su ejemplo, para animar a otras personas en su situación a «buscar salidas». También va a comenzar a colaborar con la asociación en charlas y conferencias. Mientras la conversación tiene lugar, el cachorro de pastor alemán contempla atento a los interlocutores, y aunque todavía está muy «encariñado» con Rayo, encargado de criarlo, ya muestra un comportamiento especial con María.

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