Condenan a un concejal de Alhaurín el Grande por agredir al marido de la edil del PP

Francisco Guerrero, en el centro de la fila superior.
Francisco Guerrero, en el centro de la fila superior. / I.G.
  • Los hechos, ocurridos en 2015, se originaron por una disputa sobre el resultado electoral y la pérdida de la mayoría absoluta del equipo de Martín Serón y Ledesma

En mitad de todo el lío con la moción de censura de Alhaurín el Grande, una sentencia en firme de la Audiencia Provincial de Málaga ha venido a abrir aún más si cabe la caja de los truenos municipal. Tal como se afirma en el documento, esta instancia judicial ha condenado a Francisco Guerrero, concejal de Servicios Operativos y miembro de Por Alhaurín –la formación de Ledesma– por una falta de lesiones tras haber agredido a Francisco Miranda, el marido de la edil del PP y participante clave en la moción de censura, Mari Francis Fernández, durante la feria de mayo de 2015.

Según la sentencia a la que SUR ha tenido acceso, se considera probado que entre víctima y agresor hubo intercambio de gestos, y que Guerrero le dijo a Miranda que no mordiera «la mano que te da de comer», en referencia a que el segundo es trabajador del Ayuntamiento, concretamente del área de Servicios Operativos, de la que Guerrero ya era responsable en esa fecha. Tras eso, y siempre según la resolución judicial, el marido de Mari Francis Fernández «hizo un gesto con las llaves que llevaba en el mano, haciendo ver que aunque el partido de Francisco Guerrero había ganado las elecciones, al no tener mayoría absoluta, las llaves para gobernar las tenía el partido de Francisco Miranda».

Tras repetir el gesto en varias ocasiones, Guerrero «dirigiéndose hacia él y sujetándolo por el cuello lo empujó contra una estantería, de tal forma que fue asistido en el centro de salud de la localidad por contractura del trapecio izquierdo con limitación funcional». Después de ese capítulo, Miranda necesitó tres días para sanar de la lesión. Tal como consta en el texto de la sentencia, la intervención de otros vecinos presentes en ese momento evitó que la cosa llegara a más.

Tal como pudo saber este periódico de fuentes de la oposición, que no descartan pedir próximamente la dimisión del concejal, Francisco Guerrero habría hecho uso de varios abogados para su defensa, cuyos honorarios, según estas fuentes, han sido abonados «o todos en parte» por el Ayuntamiento, dada su condición de edil en la fecha en que ocurrieron los hechos y en base al Reglamento Orgánico Municipal de Alhaurín el Grande.

Subordinado

Asimismo, señalan que se da la circunstancia de que Guerrero era concejal con competencias en Servicios Operativos, y que la víctima de la agresión era trabajador del Ayuntamiento, y por tanto, subordinado suyo. De esta manera, la oposición entiende que la violencia es siempre rechazable, especialmente si se trata de un servidor público. «Este rechazo», añaden estas fuentes de la oposición, «se incrementa por el hecho de que la víctima sea trabajador subordinado del autor de las lesiones», por lo que, a su juicio, por respeto a los trabajadores del Ayuntamiento y «por dignidad personal», Francisco Guerrero «no puede seguir ostentando el cargo de concejal».

Por último, consideran que el Consistorio debe pagar los servicios legales de a los ediles cuando, habiendo sido acusados como consecuencia del ejercicio de sus cargos, finalmente resulten absueltos. «Ahora que ha sido condenado en firme», insisten, «el señor Guerrero debe reintegrar al Ayuntamiento cualquier gasto que éste haya hecho con motivo de su defensa en los procedimientos penales de esta causa», sentencian. A la espera de que finalmente se decidan a pedir oficialmente su dimisión, lo cierto es que el destino, caprichoso en este caso, seguirá permitiendo que Mari Francis Fernández, protagonista de la moción de censura y esposa de la víctima, no solo comparta corporación municipal con Francisco Guerrero, sino que su asiento en el pleno seguirá estando en el mismo lugar que ahora: justo a su lado.

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