El PP de Alhaurín rechaza la moción, pero su portavoz mantiene el pulso

300 militantes del PP rechazaron este fin de semana apoyar la moción de censura en Alhaurín.
300 militantes del PP rechazaron este fin de semana apoyar la moción de censura en Alhaurín. / Iván Gelibter
  • Mari Francis Fernández no acude a la asamblea local, mientras que fuentes de otros partidos confirman que la propuesta sigue adelante con los mismos apoyos

Cuatro días después de que SUR adelantara que la oposición en bloque de Alhaurín el Grande presentará una moción de censura para relevar a Antonia Ledesma de la Alcaldía para nombrar en su lugar a la portavoz de Izquierda Unida, Teresa Sánchez, cunde el desconcierto en el municipio, toda vez que ninguno de los representantes de los partidos afectados –a excepción de Alternativa Socialista– ha hecho ni una sola declaración pública al respecto. Sin embargo, fuentes provinciales de estas formaciones sí confirman que ésta no solo sigue adelante, sino que continúa contando con los mismos apoyos, es decir: PSOE, IU, ASALH y PP.

Es precisamente en la casa de los ‘populares’ donde el asunto está levantando más ampollas, ya que no solo la dirección provincial se opone a esta moción de censura, sino que parece que esta negativa también se ve con buenos ojos entre la militancia. La formación, que actualmente la rige una gestora dirigida por el senador Manuel Marmolejo, celebró este pasado fin de semana una asamblea local a la que acudieron, según fuentes consultadas, unos 300 militantes. Allí se decidió por unanimidad no apoyar la moción de censura, un hecho confirmado por el propio Marmolejo, que fue un paso más allá: «Tanto la militancia como la dirección provincial del PP vamos por la misma línea, la que marcamos cuando dimos nuestro voto a Antonia Ledesma para que se convirtiera en alcaldesa: la convergencia entre nosotros y Por Alhaurín», explicó el también vicesecretario provincial del partido.

Pese a ello, la portavoz y única edil del PP en Alhaurín el Grande, Mari Francis Fernández, continúa desaparecida de la escena política. Fernández no solo no acudió a la asamblea de su partido, sino que, según el presidente de la gestora, no atiende a las llamadas de teléfono. «Me consta que ha habido compañeras que han ido incluso a su casa a hablar con ella, pero no abre la puerta», añadió Marmolejo. Dada la negativa del PP provincial a apoyar la moción de censura –la dirección de Bendodo es la única capacitada para aprobar o no este tipo de cuestiones según sus estatutos– la gestora ya ha mandado a Fernández un burofax instándole a que se abstenga de participar en esta iniciativa, avisándole de las posibles consecuencias si desobedece, como la expulsión del partido.

Sin embargo, ni el silencio de Fernández ni el del resto de portavoces parece amenazar la moción de censura. Fuentes de las direcciones provinciales consultadas por este periódico confirman que la propuesta sigue adelante, y que ésta se presentará por registro en los próximos días, una vez que dicho acuerdo ya se formalizó ante un notario de Cártama hace unas semanas. Para que la iniciativa salga adelante, la oposición, formada por PSOE (4 ediles), ASALH (4), Izquierda Unida (2) y PP (1) debe estar en un solo bloque, ya que el equipo de Gobierno de Antonia Ledesma y Por Alhaurín cuenta con 10 concejales.

Dudas sobre la legalidad

Tan solo un día después de que saltara la noticia de la moción de censura, fuentes del PP se lanzaron a advertir que si finalmente la edil Mari Francis Fernández apoyaba la propuesta, ésta sería expulsada, lo que podría conllevar la etiqueta de tránsfuga y por tanto que los votos no fueran suficientes para desalojar a Ledesma de la Alcaldía.

Este extremo dado por hecho en el PP contrasta, sin embargo, con lo que piensa el resto de la oposición. Según fuentes consultadas, la condición de tránsfuga se obtiene cuando se va en contra de las mayorías elegidas en las elecciones. Esto es, por ejemplo, que un concejal del equipo de Gobierno firmara esta moción. En el caso del PP, éste se encuentra oficialmente en la oposición, y por tanto el proceder sería correcto.

Además, estas mismas fuentes señalan que el PP, para plantearse calificar a a Fernández como tránsfuga, tendría que llevar a cabo un ‘proceso exprés’ de expulsión, que dicho proceso debería ser acorde a derecho con los estatutos del partido, y que éstos contemplan una fase de alegaciones que tiene un tiempo determinado de duración, y que no podría darse entre que se registre la moción y se celebre el pleno municipal.

Aún así, los precedentes y la jurisprudencia tampoco están del lado de Ledesma y de la dirección provincial del PP. Para que se pudiera estudiar el posible transfuguismo, Fernández debería ser considerada como miembro de grupo no adscrito. La expulsión del PP, en caso de que se diera en tiempo y forma, no sería suficiente para que dejara de ser miembro del grupo municipal popular.

Expulsión

La última referencia en el Ayuntamiento de Alhaurín el Grande se dio en la pasada legislatura: cuando el PSOE expulsó de su partido a un edil –y el resto que abandonó la formación–, el Consistorio siguió manteniendo a estos concejales en el grupo municipal socialista, por lo que sería un cambio de parecer de la secretaria municipal si ahora se toma un camino distinto. El otro precedente que tiene a favor la oposición es un caso prácticamente similar ocurrido, también en la pasada legislatura, en el municipio granadino de Armilla. Un juez decidió entonces paralizar de manera temporal la moción de censura, aunque finalmente dio la razón a la oposición y dicha moción terminó materializándose.

Si se cumple lo anunciado de manera extraoficial, la oposición hará oficial esta semana en el registro municipal la moción de censura que amenaza con dar la vuelta a la política en la localidad. Pero ni siquiera con la propuesta en marcha hay alguien que se atreva a adivinar su final. De momento los alhaurinos contemplan con desconcierto un nuevo y peculiar capítulo en las entrañas de su Ayuntamiento.

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