Diario Sur

Villa Mercedes de la Concepción: así te cambia la vida el Gordo

Una treintena de cooperativistas agraciadas cib 800.000 euros, ayer en el pueblo.
Una treintena de cooperativistas agraciadas cib 800.000 euros, ayer en el pueblo. / Ñito Salas
  • Los 80 millones del Gordo de 2015 caídos en la localidad han llenado sus calles de bienes de lujo

  • Compra o reforma de casas, coches de alta gama, viajes, y «tapar algún agujero» han sido las opciones preferidas para gastar la lluvia de millones en estos 365 días

Es más que complicado que los mapas y libros de texto cambien oficialmente su denominación, pero los vecinos de Villanueva de la Concepción ya usan ese nombre para referirse a su pueblo, sino que lo han cambiado por Villa Mercedes. Y esto, aunque pueda uno pensar que se refiere a una nueva patrona de la localidad, tiene un significado mucho más terrenal. Hoy, 22 de diciembre, hace justo un año que el Gordo de la Lotería de Navidad regó el municipio con nada menos que 80 millones de euros procedentes de un grupo de jubilados que compraron todos estos décimos en un viaje realizado a Roquetas de Mar, en Almería.

Doce meses después de aquello, la realidad de Villanueva de la Concepción, un pueblo de algo más de 3000 habitantes situado en la comarca de Antequera, ha cambiado por completo. «Esto ya no es Villanueva, sino Villa Mercedes; no se puede uno imaginar la cantidad de Mercedes Benz que se ven ahora por las calles», explica Carlos Godoy, propietario del Bar Godoy, y uno de los agraciados con esos 400.000 euros que ganaron con el décimo que le regaló un familiar que fue a visitar Roquetas.

Esta broma interna, divertida a la vez que reveladora, es solo la punta del iceberg de la transformación del pueblo. «Aquí se han comprado locales y solares; y la gente se ha construido casas o reformado las que ya tenía», relata. «En nuestro caso, por ejemplo, hicimos reformas en el bar, nos compramos dos coches y hemos conseguido ahorrar para el futuro, pero lo cierto es que la vida se encara de otra manera», señala feliz este hostelero. «Pero vamos», interrumpe Hipólita, su mujer, «nosotros al día siguiente abrimos a la misma hora que siempre, que no somos multimillonarios; simplemente hemos tenido mucha suerte y podremos vivir de manera más desahogada los próximos años».

José, uno de los hijos de ambos, parece tener todos los datos en la cabeza, algunos de ellos sorprendentes. «Unas 120 familias fueron las que de manera directa o indirecta recibieron dinero con los décimos comprados en el viaje a Roquetas, y hay muchos de ellos que este año han querido repetir la fórmula en otro viaje», explica.

Rosario no fue una de las agraciadas el año pasado, pero confía en que le toque alguna vez.

Rosario no fue una de las agraciadas el año pasado, pero confía en que le toque alguna vez. / Ñito Salas

En concreto, este vecino hace referencia a la visita de algunos villanovenses a Punta Umbría, en el que se han adquirido 1680 números para la Lotería del día de hoy. «Esperemos que nos vuelva a tocar», agrega esta familia –que lleva varios números–, «pero somos conscientes de que es muy complicado que se vuelva a repetir una cosa así».

Francisco es el pescadero del pueblo. Un año después de que le tocara un décimo de la Lotería del Gordo de Navidad, este vecino de Villanueva de la Concepción ha dejado finiquitada la hipoteca, pero se ha dado algún capricho más. «En los primeros días después de haberme tocado el premio fui a un concesionario y me compré un Mercedes-Benz de unos 30.000 euros, pero seis meses más tarde vendí el coche y me compré otro Mercedes mejor, de unos 50.000 euros. Pese a ello, tengo dinero ahorrado y puedo vivir con mucha tranquilidad», cuenta.

Dejando a un lado el centenar de casos similares a los de Carlos, Hipólita o Francisco, en Villanueva de la Concepción hubo algunos de estos décimos que quedaron muy bien repartidos. Ese es el caso de una de las cooperativas textiles de la localidad, que al sumar los dos décimos premiados entre todas las mujeres, se llevó cada una de ellas unos 18.000 euros. «Esto no nos va a salvar de pobres, pero fue una manera de compartir la alegría del pueblo al tiempo que recibíamos un pellizco que nunca viene mal», explica Paqui, una de las cooperativistas. Sin embargo, es Maritere, otra de estas mujeres, la más afortunada de todas ellas. «A mí me tocó un décimo completo, y al resto de mi familia también: la verdad es que nos ha cambiado la vida», señala, justo antes de contar en qué se lo ha gastado.

«Pues mira, antes de que te lo digan por ahí, lo digo yo: me compré un Mercedes, uno así como con filos naranjas y muy deportivo de unos 50.000 euros. No sé cómo se llama y la verdad es que no lo uso mucho», añade mientras sonríe, feliz. «Por eso llamamos al pueblo Villa Mercedes en vez de Villanueva, porque desde entonces en el pueblo hay como 20 coches de esta marca que antes no estaban», interrumpe otra de estas mujeres.

Francisco ya se ha comprado su segundo Mercedes; Carlos y su hijo, dos coches más.

Francisco ya se ha comprado su segundo Mercedes; Carlos y su hijo, dos coches más. / Ñito Salas

Los que se fueron de vacío

Un día después de que los 80 millones de euros llovieran sobre el pueblo, las calles y los bares se llenaron, según cuentan los vecinos, de directores de oficinas de bancos y propietarios de concesionarios. Sin embargo, aunque un gran porcentaje de los ciudadanos locales recibió algo de dinero, hubo otros que se tuvieron que conformar con ver la felicidad a través de las ventanas de sus casas. Ese es el caso de Rosario, que pese a ser tan rica –o tan pobre– como lo era entonces, se lo toma con filosofía. «Evidentemente, hubiera preferido tener un décimo, pero estoy segura que tarde o temprano me tocará. Así que este año tengo varios números, aunque si está de dios que te toque, solo te hace falta jugar un número», relata con humor.

El que lo toma algo peor es Juan Bravo, natural del Valle de Abdalajís, pero vendedor de lotería en Villanueva de la Concepción desde hace muchos años. «Como el premio cayó tras haber comprado los décimos en un viaje, ahora nadie quiere los míos, y este año he vendido menos lotería que los anteriores», apunta. Está claro que la lluvia de millones nunca es a gusto de todos, pero quiénes seguro estarán deseando que vuelva a tocar en Villanueva son los propietarios de Mercedes-Benz. Igual hasta patrocinan sus próximos presupuestos.