Diario Sur

Pide un servicio de transporte para que su hija sorda vaya al instituto

Viviana, con sus padres, en la puerta del instituto en Ronda. :: V. Melgar
Viviana, con sus padres, en la puerta del instituto en Ronda. :: V. Melgar
  • La adolescente vive a más de 40 kilómetros de Ronda, donde se sitúa el centro de referencia para atender su discapacidad

«Ha estado una semana sin ir al instituto porque no teníamos dinero para echarle gasolina al coche». Catalina Gil es la madre de Viviana Calvente, una adolescente sorda que cada día tiene que recorrer más de 40 kilómetros para estudiar. Su familia y ella viven en Siete Pilas, un núcleo de población, con escaso número de habitantes, que depende de Benalauría. El centro educativo de referencia para atender la discapacidad de la joven se sitúa en Ronda, es el Instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) Gonzalo Huesa.

La distancia entre la ciudad del Tajo y Siete Pilas se ha convertido en una infierno para los padres de Viviana, con 14 años. Actualmente, son ellos los que con su coche llevan a diario a su hija al instituto y, para ahorrar, ante la mala situación de su economía, se quedan en el coche hasta las tres de la tarde, cuando Viviana concluye su jornada en 2º de ESO. «Todos los días necesitamos 30 euros para gasolina y para comer», explicó Gil.

Ésta reclama a la consejería de Educación de la Junta de Andalucía un servicio de transporte para que Viviana vaya al instituto ante la imposibilidad, aseguraron su marido y ella, de costearlo de su bolsillo: «Cobramos 784 euros al mes y nos quedamos con unos 600 ya que estamos pagando un préstamo. Tenemos a Viviana y también a sus dos hermanos, uno de 19 y otro de 11 años que también tiene problemas y necesita su tratamiento, lo que también genera unos gastos», comentó Gil. El menor sufre problemas de crecimiento y discapacidad intelectual, entre otros. «Al estar en Ronda, también necesito alguien que lo atienda, que lo lleve y lo recoja en el colegio de Siete Pilas», lamentó. Cobraba por él una ayuda por dependencia, durante tres años, pero «se la retiraron». La vivienda de esta familia está situada a en torno dos kilómetros del colegio.

En este centro estudió Viviana, que a los tres años se quedó sorda: «Allí estuvo muy bien atendida, tenía sus profesores. Ella tuvo fiebres y tuvo que estar ingresada en el Hospital de Ronda del que salió sorda», recordó la madre de la joven que perdió totalmente la audición posteriormente. «El problema ha surgido cuando ha empezado la ESO, le pertenecería ir al instituto de Algatocín, que está mucho más cerca, pero allí no existen recursos para atender su discapacidad. En el instituto de Ronda está muy bien», dijo.

El curso pasado, Viviana también estudió 1º de ESO en el Gonzalo Huesa. Sus padres la llevaban a Ronda los lunes y la recogían los viernes, ya que contaban con una vivienda, por la que no pagaban.«Creo que es una injusticia que Viviana no tenga un servicio de transporte, nosotros intentamos atenderla en todo pero no podemos... tengo que pedir 20 euros o lo que sea a final de mes para que mis hijos puedan comer, mañana, igual no puede venir...», subrayó. Los padres de Viviana han reclamado a la Junta este servicio de transporte y también han trasladado su malestar al Ayuntamiento de Benalauría y al Defensor del Menor de Andalucía.

Desde la Consejería de Educación, aseguraron que « se está en proceso para dotar al centro de Algatocín de los recursos que requiere la alumna, por ser este el centro que le corresponde dado su domicilio actual. Con estos recursos, se atenderá las necesidades de la alumna con todas las garantías», insistieron.