Diario Sur

Cuando no había hombre del tiempo

El año pasado llegó a nevar en la ciudad de Ronda.
El año pasado llegó a nevar en la ciudad de Ronda. / Vanessa Melgar
  • Las cabañuelas, el método ancestral de previsión meteorológica, sigue en activo. Estas son sus predicciones para los próximos meses en la Serranía de Ronda

Cuando no existía el hombre del tiempo, cuando vivíamos sin estar pendientes a lo que decía José Antonio Maldonado y a lo que actualmente rezan sus sucesores y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuando los satélites todavía no intentaban predecir el comportamiento de las borrascas y de los anticiclones, ni mucho menos contábamos con aplicaciones para teléfonos móviles y otros dispositivos que consultar, ni con Internet... la previsión meteorológica también se adivinaba mirando al cielo, observando el comportamiento de las hormigas, la abundancia de avispas y el estado anímico del perro o el gato que había en casa. Estos y otros procedimientos se utilizaban en las cabañuelas, el método ancestral que intentaba predecir la lluvia, la nieve, el viento, las heladas, el calor y el frío.

Aunque esto es cosa al pasado, sigue vivo en el presente. En la Serranía de Ronda, por ejemplo, son muchos los vecinos de sus municipios que atesoran el conocimiento de sus antepasados y que cada año se embarcan en la aventura de intentar adivinar qué nos deparará el año en lo climatológico, con la dificultad que, aún hoy en día, ello conlleva pese a los múltiples avances. Andrés Rodríguez, profesor jubilado de Biología, es uno de ellos. «Está basado en la observación de la atmósfera y el comportamiento de los animales durante algunos días de agosto. Yo sigo el basado en los 24 primeros días de este mes pero existen otros. A mí me lo enseñó un amigo, en Garbayuela, en Extremadura, mi pueblo natal. Cuanto terminó de explicármelo me dijo 'lo dicho me enseñó mi abuelo y luego me dijo mi abuela: llueve cuando quiere y cuando quiere lo deja'... quiere decir que las cabañuelas son una previsión muy relativa en cuanto a aciertos», explicó Rodríguez que mantiene una página web sobre el patrimonio natural de la Serranía (www.laserranianatural.com) y que durante 30 años ha enseñado en Ronda bajo premisas como 'solo se protege aquello que se conoce'.

Este docente reconoció así que los resultados de las cabañuelas son poco fiables en la actualidad, una información que antiguamente sí se tenía muy en cuenta: «En el medio rural, que dependía antes absolutamente de la agricultura y la ganadería para sobrevivir, era fundamental saber más o menos cuándo podía llover para preparar el terreno de cara a las siembras o si se iba a adelantar la siega por falta de agua, si iba a ser un año bueno en cuanto a pastos para mantener el ganado o convenía reducir los rebaños ante la posible sequía», añadió.

Para calcular las cabañuelas, Rodríguez, indicó que cada mes de agosto toma datos de cara al año meteorológico que comienza en septiembre y que termina en el citado mes del próximo ejercicio. «Si con los métodos actuales se tienen fallos, imaginemos con unos métodos tan relativos como los usados por las cabañuelas, como el comportamiento de las hormigas, la presencia más o menos abundante de avispas, los cambios de vientos, si los animales domésticos están más o menos nerviosos, si determinadas plantas florecen antes o después, período de heladas, cambios en los vientos…», continuó.

Esta semana se esperan las primeras nevadas en la Sierra de las Nieves.

Esta semana se esperan las primeras nevadas en la Sierra de las Nieves. / Vanessa Melgar

En este 2016, agosto, según Rodríguez, ha contado con el predominio del viento de Levante, con algunos episodios de calor intenso y bochorno, seguidos de vientos cambiantes a Poniente, con presencia de nubes muy variables. «El comportamiento de determinados animales indica unas previsiones que señalan un año lluvioso y un tanto irregular en cuanto a las temperaturas y nubosidad, además de la tendencia al aumento de temperaturas en todo el planeta y a la presencia de lluvias torrenciales, huracanes y tifones,efectos del cambio climático que padecemos», vaticinó.

¿Y qué dicen, por tanto, las cabañuelas este año? Para la Serranía de Ronda, que el otoño será lluvioso y el invierno muy frío, especialmente en enero. «Diciembre será muy frío y ventoso, pero con pocas precipitaciones, en Navidad el frío se acentuará. Sobre enero, fría y seca la primera quincena, desapacible por los vientos frecuentes y fríos, mes típicamente invernal que en el final puede tener cierta inestabilidad con lluvias. Febrero será mes de frías temperaturas y vientos, inestable pero sin lluvias importantes. Marzo, con la primera quincena bastante estable en cuanto a temperaturas y hasta puede resultar caluroso y sin lluvias después, pero volverá la inestabilidad con presencia de éstas, que continuarán hasta finales de mes y después hará buen tiempo», relató.

Abril será primaveral y mayo traerá temperaturas agradables y algunas lluvias para anticipar un verano caluroso que hará subir el mercurio.