Diario Sur

Diego Cañestro, hermano mayor del Cristo de la Sangre.  V. melgar
Diego Cañestro, hermano mayor del Cristo de la Sangre. V. melgar

«Mi intención es que la salida desde Santa María sea pública para todos»

  • Diego Cañestro Hermano mayor de la Hermandad del Cristo de la Sangre de Ronda

Tras el proceso de elecciones que la Hermandad del Cristo de la Sangre de Ronda celebró el pasado 22 de septiembre, la candidatura encabezada por Diego Cañestro volvió a conseguir el respaldo absoluto de la totalidad de los hermanos participantes, que lo proclamaron por segunda ocasión como hermano mayor de la cofradía del Miércoles Santo. Con un proyecto en el que prima la consolidación de la estructura de la hermandad, Diego Cañestro presidirá junto con el resto de su junta de gobierno la jura de cargos que se llevará a cabo el 26 de noviembre en un acto celebrado en la Colegiata de Santa María

¿Cómo se siente al haber obtenido de nuevo la confianza de los hermanos y ser reelegido?

Pues al igual que dijera en la jura de cargo de la anterior legislatura, es un orgullo y una satisfacción a la par que una responsabilidad importante ser quien lleve las riendas de esta hermandad. También estoy muy satisfecho por sentirme respaldado por los hermanos que han refrendado esa confianza en el cabildo de elecciones, ya que fue un apoyo pleno de todos los asistentes hacia mi candidatura.

Hablemos de la junta de gobierno, ¿repite el mismo equipo o hay nuevas incorporaciones?

No, exactamente el mismo no es. Hay incorporaciones nuevas aunque sí que es cierto que es un proyecto continuista de la labor que ya iniciamos hace cuatro años atrás. Muchos de los cargos que me acompañaron en la anterior junta de gobierno lo seguirán haciendo en esta, pero también hemos querido contemplar algunas nuevas incorporaciones.

¿Qué balance hace de su anterior mandato?

Muy positivo. Sobre todo muy orgulloso por el equipo que me acompaña y sin el que no hubiera sido posible conseguir la estabilidad necesaria durante estos últimos cuatro años. Ahora hay que continuar con las mismas fuerzas e ilusión. En principio no era mi intención continuar con otro mandato más. Siempre dije cuando conseguí ser hermano mayor que solo quería estar una única legislatura, teniendo como proyecto el consolidar lo que ya estaba. Un propósito que no tiene mérito porque nuestra hermandad tiene una estructura muy sólida y de muchos años, pero las circunstancias me han hecho seguir en el cargo. Es verdad que no me ha costado mucho decidirme a continuar.

¿Cuáles son las circunstancias a las que hace mención?

En el periodo de Cuaresma mandé una carta a todos los hermanos como viene siendo habitual. En ella les decía que el mandato de la junta de gobierno llegaba a su fin y que era mi ilusión que hubiera un relevo generacional y que todos los jóvenes que se habían acercado a la hermandad continuaran ahora con ella. Llegado el momento, se abrieron los plazos oportunos de elecciones y lo cierto y verdad es que no hubo ninguna candidatura. Sí que hubo muchos conatos, interés incluso dentro de nuestro propio grupo, pero finalmente ninguno dio ese paso en firme. Por tanto, yo decidí de nuevo presentarme con todas las de la ley y adquirir ese compromiso con mi cofradía.

¿Cómo se presentan los próximos cuatro años en cuanto a proyectos?

Principalmente abrir más el patrimonio humano, es decir, que mientras más hermanos se acerquen a la hermandad, mejor; seguir apostando por las nuevas tecnologías con las que cada vez conseguimos un avance mayor; renovar algunos enseres; mantener las labores de caridad; y en general seguir a grandes rasgos con las líneas generales de los últimos cuatro años.

Sois una hermandad que en alguna ocasión ha hecho convivencia con su juventud cofrade. ¿Qué peso tienen ellos en la hermandad?

La Hermandad del Cristo de la Sangre es una cofradía que este año celebra el 70.º aniversario de su refundación. Ya de antes del 1800 hay documentos que acreditan la existencia de la hermandad. Lo que quiero decir con esto es que somos una cofradía que cuenta con un patrimonio humano muy importante y de una media de edad media-alta. En los últimos años se ha renovado mucho la hermandad y ha aumentado el número de jóvenes que se nos han acercado. Tenemos una vocalía de juventud muy nutrida y son los jóvenes los que tienen que tener el verdadero protagonismo en la hermandad ya que serán el relevo generacional.

En los últimos años se han conseguido grandes hitos como es la culminación del trono procesional o prescindir de la carpa que se instalaba en el exterior de la Colegiata para la procesión. ¿Cuáles son las causas para que la salida del templo no sea pública?

Este es un tema importante y ya no solo un gran proyecto para la hermandad, sino un proyecto personal. Desde el seno de nuestra hermandad siempre tratamos de ofrecer a los fieles el Misterio del Silencio. Cuando se adquirió el nuevo trono, se ejecutó con las dimensiones necesarias para poder salir del interior del templo. Los primeros años que comenzamos a hacerlo nos dimos cuenta que no éramos capaces de mantener esa ausencia de sonido. Hay que tener en cuenta que se trata de una salida muy dificultosa por las maniobras tan complejas que tenemos que hacer y se rompía la estética y el orden en la salida. Por ello se decidió hacerlo a puerta cerrada, con los hermanos implicados sin capirotes puestos, y así, tanto logísticamente como a la hora de la puesta en escena, que no se viera nuestra esencia del silencio mermada. No obstante, mi intención es prescindir del telón y que la salida desde el interior de Santa María sea pública para todos los fieles. Insisto en que es algo complejo que tenemos que estudiar, pero a ver si se pudiera salir por otra puerta o adoptar otra medida.

Hay cosas que no cambian y son una seña de identidad de la hermandad como esa llamada al silencio en los momentos previos a la salida. ¿Cómo describiría ese instante?

Es nuestra seña de identidad y asombroso desde el punto de vista de la teatralidad. Me parece algo único y que solo el que está allí el Miércoles Santo a las 23.00 horas conoce. Es también muy llamativo lo bien que se acoge esa llamada al silencio por parte de todos los asistentes, fieles. El respeto con el que se asume. Es algo que se puede describir, algo de lo que podemos hablar mucho pero sobre todo es algo que hay que vivir como punto de partida de lo que luego son nuestras cuatro horas de estación de penitencia por las calles de Ronda.

¿Nunca se han planteado dejar ese silencio y tener algún tipo de acompañamiento musical?

Eso no cabe en nuestra cabeza. Como le he dicho antes, el silencio es nuestro sello de identidad. Es cierto que años atrás nos han acompañado un grupo de oradores con cantos gregorianos, pero un acompañamiento musical como tal no. Tampoco creo que yo lo vea en todos los años que me quedan disfrutando de la hermandad.

Una de las grandes joyas de la hermandad son sus titulares. ¿Cuál es su estado de conservación?

En principio se encuentran en un estado óptimo y no existe esa preocupación. Podríamos decir que se encuentran en un estado perfectamente saludable y ambos son nuestro principal patrimonio.

Hablando de los titulares, hay devotos que se quejan de que ambas imágenes no se encuentren juntas. ¿Nunca ha habido intención de unirlos en un mismo templo como la mayoría de las hermandades?

Es otra de las particularidades que tiene esta hermandad y nosotros somos los primeros que sufrimos esta separación. En los inicios de la hermandad estábamos ubicados en la iglesia de San Juan de Letrán, lo que hoy día es el santuario de la Paz. Tras la refundación de la cofradía después de la guerra, la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, que se encontraba ya en la Colegiata, pasó también a ser parte de la hermandad y se cambió a ese templo nuestra sede canónica. Desde entonces, el Cristo siguió siendo custodiado por las hermanas esclavas, estando ambos titulares separados. Esa circunstancia también nos da un punto especial ya que nos obliga a tener que hacer un traslado del Señor en Cuaresma que creo que es majestuoso. Queda en el aire lo que pueda pasar el día de mañana, en el que podamos retomar este debate.