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Más artesanos del mueble rondeño: Manuel Domínguez, padre e hijo

Más artesanos del mueble rondeño: Manuel Domínguez, padre e hijo
  • Como reconocimiento a su preciada obra, y a su destreza como artista de altura, a Manuel Domínguez padre se le concedió la medalla de la Orden de Isabel la Católica. Autor de algunos pasos en poblaciones de la Serranía, sin embargo es en la artesanía del mueble donde creó escuela

A no dudar, en relación con la industria de la madera y del mueble fabricado en nuestra ciudad, sería la familia Domínguez, padre e hijo, Manuel Domínguez Lobato y Manuel Domínguez Núñez, dos de los exponentes más prestigiosos y conocidos de la celebridad que esta industria llegó a tener dentro y fuera de las fronteras. La de los Domínguez, excepcionalmente, además, fue anterior a la escuela creada por la duquesa de Parcent, manteniéndose al margen de ella, sin que por esto en ningún momento desmereciera.

Dada su prolongada trayectoria, desde el siglo XIX, el taller de la familia, a la vez que iba ganando en popularidad y clientes, ocupó diversas situaciones. Comenzó en la calle de Armiñán, en un modesto local, para trasladarse luego a la de San Carlos, frente por frente a la Alameda, a la de Jerez, en 1940 al claustro del convento Santo Domingo, y, finalmente, al comienzo de la calle de la Bola, dando cara a las oficinas de la extinguida Caja de Ahorros de Ronda.

Como reconocimiento a su preciada obra, y a su destreza como artista de altura, a Manuel Domínguez padre se le concedió la medalla de la Orden de Isabel la Católica.

Autor de algunos pasos en poblaciones de la Serranía, sin embargo es en la artesanía del mueble donde creó escuela con verdaderas obras de enorme complejidad y valor artístico: bargueños, reclinatorios, ornadas mesas, sillones y otras renombradas piezas, la mayoría de ellas en manos actualmente de anticuarios, museos, palacios y coleccionistas de todo el mundo.

A resaltar que, gracias a sus enseñanzas e industria, nació la Cooperativa Rondeña del Mueble, de florida andadura durante un largo período, a la que cedió empleados y asesoró en sus inicios. Y triste es al mencionar a dicha cooperativa que de su celebridad y destreza se aprovechó diligentemente la industria lucense, que con idéntica denominación de 'Mueble rondeño' lo siga fabricando, cuando sus beneficios, el trabajo y una historia que nos pertenece bien podía seguir viva aquí, ya que, aparte de lo dicho, no es trabajo lo que nos sobra.