Diario Sur

Productores de aceituna Aloreña pedirán la declaración de zona de emergencia

La aceituna Aloreña es la única de mesa con denominación de origen protegida. :: I. G.
La aceituna Aloreña es la única de mesa con denominación de origen protegida. :: I. G.
  • La ausencia de lluvias en septiembre lastra la campaña de la variedad de mesa, que registra caídas de casi el 70 por ciento de recolección

Los agricultores llevaban varios meses avisándolo, y finalmente las peores expectativas han terminado por cumplirse. El consejo regulador de la Denominación de Origen de la Aloreña pedirá al Ministerio de Agricultura que denomine la zona de influencia de la aceituna de mesa como «zona de emergencia», para intentar mitigar, «en la medida de lo posible», una de las peores cosechas que se recuerdan.

Aunque aún no haya una cifra oficial de kilos, la campaña de 'verdeo' -que es como se denomina esta recolección- tan solo ha alcanzado un máximo del 35 por ciento de la producción del ejercicio de 2015, que tampoco fue especialmente bueno. La recolección de esta aceituna -la única de mesa con denominación de origen protegida de toda España-, precisa, en sus últimas semanas antes de ser recogida, precisa de algunos días de lluvia. Este periodo, que corresponde al mes de septiembre, se ha caracterizado este año, no solo por la ausencia de las mismas, sino por una temperaturas demasiado elevadas que han provocado que los olivos no hayan terminado la última fase de maduración.

Según María José Guerrero, del consejo regulador de la Aloreña, esta bajada en el número de kilos -y por tanto la evidente bajada en los ingresos- podría acarrear tanto despidos como graves crisis en las empresas productoras y en los agricultores. «Calculamos que unas 4.000 familias viven directamente de este fruto», señaló Guerrero, que añadió que además del sector directo, hay otro indirecto que también podría sufrir, como las compañías envasadoras o etiquetadoras. «El problema», insiste, «es que los costes son prácticamente los mismos, tanto si se hubiera recogido lo mismo que el año pasado como con este 65 o 70 por ciento menos», razón por lo que la gravedad en estos 19 municipios de influencia de este producto es alta.

Estas son las razones por las que el consejo regulador de la Denomicación de Origen de la Aloreña pedirá al Ministerio de Agricultura que conceda la calificación de «zona catastrófica». «Queremos tener el mayor apoyo posible de nuestros asociados, por lo que estamos manteniendo reuniones para ir todos a una con la petición», explicó Guerrero, que confirmó que de momento todos los ayuntamientos están dándole su apoyo.

Lejos de ser la solución para todos los males, esta calificación simplemente ayudaría a que estas consecuencias de la ausencia de lluvia sean algo inferiores, especialmente con la reducción de alguno de los costes. Guerrero asegura que si finalmente el Ministerio otorga esta calificación, las empresas podrían beneficiarse de exenciones fiscales o eliminación de cuotas de la Seguridad Social.

Tanto los agricultores como las empresas dependientes del sector han estado varios meses avisando de que esta solución podría darse, aunque en el final de la campaña han visto como sus peores predicciones se hacían realidad. «Al principio pensamos que la situación no sería tan grave, pero finalmente esto es lo que hay», afirman desde el consejo regulador. Lo cierto es que, debido a la buena salud de que gozaba la aceituna de mesa aloreña en el mercado en los últimos años, entre otras cuestiones gracias al paraguas de la denominación de origen protegida, los compromisos de venta tanto en la provincia como fuera de ella -se vende en varios países de Europa- son elevados. Las empresas y los agricultores, por tanto, tendrán que renegociar con sus distribuidores, aunque no se prevé que cambien las prioridades de venta. «Se seguirá vendiendo una parte para el consumo local y otra para exportar, aunque con cantidades muy inferiores», sentencia Guerrero. Ahora toca esperar la respuesta del Ministerio, de la que esperan sea positiva y alivie, de alguna manera, una de las peores campañas de la Aloreña.