Diario Sur

«Hace diez años nadie se presentaba a un examen para sepulturero y mira ahora»

Una de las dos aulas en las que ayer se realizó la prueba teórica, en la Escuela de Enfermería.
Una de las dos aulas en las que ayer se realizó la prueba teórica, en la Escuela de Enfermería. / V.M.
  • El Consistorio de Ronda examina a 50 aspirantes a integrar una bolsa de empleo que cubrirá las necesidades de personal en el cementerio

Hay 50 vecinos de Ronda dispuestos a trabajar en el cementerio de San Lorenzo, en la ciudad del Tajo; medio centenar de personas que incorporarían al día a día de su quehacer laboral el enterramiento de fallecidos o la exhumación de los restos de éstos. La crisis económica y el paro, que siguen castigando a los habitantes de la ciudad del Tajo, como a los de los pueblos de su comarca, están detrás del interés por este tipo de puestos de trabajo, como el de peón sepulturero, que antes, en líneas generales, pocos querían. «Hace diez años nadie se presentaba a un examen para sepulturero y mira ahora», expresó Juan Prieto, uno de los empleados actuales del camposanto rondeño.

Él, junto con otros trabajadores del Consistorio, como José Herrera y José Antonio Suárez, fueron los encargados ayer de dirigir el examen teórico convocado por el Ayuntamiento para crear una bolsa de empleo que cubrirá las necesidades de personal en el cementerio.

Se presentaron 50 personas de las casi 80 que registraron la solicitud. «Lo cierto es que este es un trabajo para el que hay que servir... la mayoría no tiene experiencia», comentó Prieto. La prueba teórica tuvo lugar en dos aulas de la Escuela Universitaria de Enfermería ‘Virgen de la Paz’, situada en las antiguas instalaciones del Organismo autónomo local para la formación y promoción del empleo (Oalfpe).

«Estoy en paro... si no te apuntas a este tipo de cosas, seguro que no te sale nada», dijo uno de los aspirantes que prefirió no revelar su identidad. «Lo peor son los enterramientos, a ver cómo te pilla el cuerpo ese día... para esto hay que servir», afirmó otro de ellos y añadió: «Yo he trabajado en esto y he tenido que abrir una tumba y el fallecido estaba igual...», apostilló. Uno de sus compañeros también advirtió: «Pero es trabajo...», dijo, con lo que coincidieron varios.

En cuanto al perfil de los aspirantes, la situación de desempleo es el denominador común. Sobre la edad, es variopinta, no así el sexo, ya que la gran mayoría son hombres. «Solo se ha presentado una mujer de las dos que rellenaron la solicitud. No esperábamos tanta demanda en general, es una labor para la que se requieren unas dotes especiales y una gran sensibilidad», relató el concejal de Personal, Alberto Orozco. Cabe recordar el caso de Álora, donde se presentaron 60 personas para cubrir una plaza de sepulturero en el cementerio de la localidad.

Las personas que superen el teórico tendrán que enfrentarse a un supuesto práctico que aún no tiene fecha y sobre el que Orozco no dio detalles. El jurado, en general, valorará la experiencia profesional en este campo y la formación y los conocimientos sobre inhumación, cremación y exhumación de cadáveres, enterramientos, traslados de los fallecidos, mantenimiento del cementerio y albañilería, electricidad y fontanería, entre otros. «Teníamos un problema, teníamos que llamar al INEM, por eso decidimos crear esta bolsa que se usará para cubrir nuevos servicios, necesidades temporales y/o acumulación de tareas. No se descartaría a medio o largo plazo aumentar la plantilla. El cementerio genera gran actividad », dijo Orozco

La bolsa tendrá una vigencia de tres años y de ella saldrá, de momento, una contratación para suplir la baja de uno de los cuatros peones sepultureros con los que cuenta el Ayuntamiento a jornada completa.